Un tumor benigno es un crecimiento anormal de células que no se propaga a otras partes del cuerpo (a diferencia de los tumores malignos o cancerosos). Aunque no son cancerosos, pueden causar problemas si presionan órganos o nervios cercanos.
La cirugía suele ser necesaria para:
Confirmar el diagnóstico: Aunque las pruebas de imagen (como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas) pueden sugerir que un tumor es benigno, una biopsia del tejido extirpado durante la cirugía proporciona un diagnóstico definitivo.
Aliviar los síntomas: Los tumores benignos pueden causar dolor, sangrado o otros síntomas que pueden mejorar después de la cirugía.
Prevenir complicaciones: En algunos casos, los tumores benignos pueden crecer y causar problemas más graves si no se tratan.
Consulta con tu médico: Tu médico te explicará el procedimiento en detalle, los riesgos y beneficios, y responderá a todas tus preguntas.
Pruebas preoperatorias: Te realizarán exámenes de sangre, electrocardiograma y otros estudios para evaluar tu estado de salud general.
Instrucciones preoperatorias: Recibirás instrucciones sobre cómo prepararte para la cirugía, incluyendo ayuno, medicamentos y otros cuidados.
El tipo de cirugía dependerá del tamaño, ubicación y tipo de tumor. Las opciones pueden incluir:
Excisión local: Se elimina el tumor y una pequeña cantidad de tejido sano a su alrededor.
Enucleación: Se extirpa el tumor completo, dejando intacto el tejido circundante.
Resección: Se extirpa una porción más grande de tejido, incluyendo el tumor.
Dolor: Es normal experimentar dolor después de la cirugía, que se puede controlar con medicamentos.
Hinchazón: La zona de la cirugía puede estar inflamada durante varios días.
Cicatriz: Quedará una cicatriz en el lugar de la incisión.
Recuperación: El tiempo de recuperación varía según el tipo de cirugía y tu salud general.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía para remover un tumor benigno conlleva ciertos riesgos, como:
Infección:
Hemorragia:
Daño a los tejidos cercanos:
Reacciones a la anestesia:
Sigue las instrucciones de tu médico: Esto incluye cuidar la herida, tomar los medicamentos recetados y asistir a las citas de seguimiento.
Descansa adecuadamente: Permite que tu cuerpo se recupere.
Come una dieta saludable: Una buena nutrición favorece la cicatrización.
Mantén una buena higiene: Lava la herida con regularidad y evita actividades que puedan infectarla.
Recuerda que esta información es general y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulta a tu médico para obtener información personalizada y adaptada a tu situación.
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No dudes en acudir a nuestras instalaciones donde nuestro médico te podrá otorgar información más detallada y personalizada.
Nota: Esta información es de carácter general y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulta a tu médico antes de iniciar cualquier nuevo tratamiento.