Es un tratamiento cosmético que utiliza agentes blanqueadores (como el peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida) para eliminar las manchas superficiales y profundas del esmalte dental. Su objetivo es devolverle al diente un tono más claro y uniforme, sin alterar su estructura natural.
Mejora la estética y la confianza al sonreír.
Rejuvenece visualmente el rostro.
Elimina manchas de café, vino, té, tabaco o alimentos pigmentados.
Procedimiento rápido, indoloro y seguro cuando se realiza correctamente.
Evitar alimentos y bebidas que manchen (vino, café, salsa soya, etc.) por al menos 48–72 horas.
No fumar.
Utilizar una pasta dental para dientes sensibles.
Realizar mantenimiento cada 4–6 meses si se desea conservar el blanco.
Los efectos pueden durar entre 6 meses y 2 años, dependiendo de los hábitos del paciente y del tipo de tratamiento aplicado.