El Baby Plasma es una técnica estética no invasiva y regenerativa que utiliza energía de plasma frío o suave (Soft Plasma) para reactivar la piel desde el interior.
A diferencia de los procedimientos ablativos o quirúrgicos, este tratamiento no genera heridas, costras ni requiere tiempo de recuperación, pero ofrece resultados comparables al lifting facial en cuanto a firmeza y rejuvenecimiento.
El equipo más comúnmente usado es el Plasma Pen Plamere, el cual genera una descarga controlada de plasma ionizado (un cuarto estado de la materia formado por partículas cargadas).
Cuando el plasma entra en contacto con la piel:
Estimula los fibroblastos, las células encargadas de producir colágeno, elastina y ácido hialurónico.
Aumenta la oxigenación celular y acelera los procesos naturales de regeneración.
Favorece la penetración profunda de sueros o cócteles activos (vitaminas, péptidos, colágeno, ácido hialurónico, entre otros).
Actúa como lifting natural, mejorando el tono, textura y elasticidad de la piel.
Reducción visible de arrugas finas y líneas de expresión.
Efecto tensor inmediato y progresivo.
Mejora la luminosidad y uniformidad del tono cutáneo.
Disminuye la flacidez facial y cervical.
Estimula la producción natural de colágeno y elastina.
Corrige poros abiertos y textura irregular.
Ideal para pieles sensibles o con signos de envejecimiento prematuro.
Sesión: 60 a 90 minutos.
Resultados: visibles desde la primera sesión, con mejoría continua durante las siguientes semanas.
Duración del efecto: entre 3 y 4 años, dependiendo del cuidado posterior y estilo de vida.
Mantenimiento: una sesión anual puede prolongar los efectos.
Para pontencial resultados se recomiendan un minimo de 2 sessiones.
El Baby Plasma puede potenciarse con otros tratamientos como:
Microneedling con cócteles activos.
Hilos de colágeno absorbibles.
Mesobotox o Bio-active Transdermal Therapy.
Faciales revitalizantes o PRP (Plasma Rico en Plaquetas).