La extracción dental es un procedimiento común en odontología, necesario cuando un diente no puede salvarse debido a caries profundas, fracturas, infecciones o problemas de espacio, como ocurre con las muelas de juicio. Aunque suele generar algo de temor, la recuperación suele ser sencilla si se siguen correctamente las indicaciones del odontólogo.
En este blog encontrarás 5 recomendaciones que te ayudarán a sanar más rápido, evitar complicaciones y retomar tu rutina con tranquilidad.
Durante las primeras 24 horas después de la extracción es fundamental descansar. Realizar actividades que aumenten la presión sanguínea, como hacer ejercicio, cargar peso o agacharse constantemente, puede provocar sangrado en la zona de la herida.
Tomate el día con calma, mantener la cabeza ligeramente elevada al dormir y evitar movimientos bruscos.
Si trabajas en actividades físicas intensas, consulta con tu odontólogo cuánto tiempo deberías esperar antes de retomar tu rutina.
El reposo permite que el coágulo sanguíneo se forme adecuadamente, lo cual es vital para la cicatrización.
Lo que comes después de una extracción dental influye directamente en tu recuperación. Algunos consejos:
✅ Opta por alimentos blandos y fríos durante las primeras 24 a 48 horas, como yogur, gelatina, puré de papas, compotas o sopas tibias.
✅ Mantente bien hidratado bebiendo agua a lo largo del día.
❌ Evita alimentos duros, picantes, muy calientes o que requieran masticar con fuerza, ya que pueden irritar la herida.
❌ No uses sorbetes ni succiones fuertes, ya que el movimiento puede desprender el coágulo y generar una complicación llamada alveolitis.
A medida que la cicatrización avanza, podrás incorporar alimentos más sólidos de manera gradual.
El tabaco y el alcohol interfieren directamente en el proceso de cicatrización.
Fumar retrasa la formación del coágulo, aumenta el riesgo de infección y puede provocar una complicación dolorosa llamada alveolitis seca.
El alcohol puede irritar la herida, aumentar el sangrado y reducir la efectividad de los medicamentos recetados.
Por ello, lo más recomendable es evitar ambos al menos durante la primera semana posterior a la extracción, o hasta que tu odontólogo te indique que la recuperación está avanzada.
La limpieza es clave para prevenir infecciones después de una extracción. Sin embargo, debe hacerse con precaución:
Cepíllate los dientes con suavidad, evitando directamente la zona de la extracción durante las primeras 24 horas.
A partir del segundo día, puedes realizar enjuagues suaves con agua tibia y sal. Esto ayuda a mantener limpia la boca y favorece la cicatrización.
Evita enjuagues comerciales con alcohol en la primera semana, ya que pueden irritar la herida.
Una buena higiene reduce el riesgo de infecciones y acelera la recuperación.
Cada paciente es diferente, por lo que tu odontólogo puede darte indicaciones personalizadas dependiendo de la complejidad de la extracción y tu estado de salud. Algunos puntos importantes:
Si te recetaron analgésicos o antibióticos, tómalo exactamente como lo indicó el especialista.
No interrumpas el tratamiento aunque te sientas mejor.
Acude a tu cita de control para asegurarte de que la cicatrización avance sin complicaciones.
Recuerda: automedicarte o ignorar las recomendaciones puede poner en riesgo tu salud oral y general.
La extracción dental no tiene por qué ser una experiencia negativa. Siguiendo estas 5 recomendaciones básicas: reposo, restricción de algunos productos, buena alimentación, higiene cuidadosa y cumplimiento de las indicaciones médicas; podrás recuperarte de manera rápida y sin complicaciones.
Recuerda que cada boca es única y siempre es mejor consultar cualquier duda directamente con tu odontólogo. Tu salud oral merece cuidado y atención profesional.
📌 Tip final: Guarda este artículo para tenerlo a mano después de tu tratamiento o compártelo con alguien que lo necesite. Y si tienes dudas específicas, no dudes en escribirnos o agendar tu cita. Tu sonrisa lo vale.
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