Danlí, El Paraíso, 1969
Es una escritora, académica y profesora hondureña, miembro de la Academia Hondureña de la Lengua. Actualmente es editora jefa de su sello editorial Sofos Ediciones. Licenciada en literatura por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (Tegucigalpa) y doctora en Educación por esa misma universidad, es autora, entre otros, de los libros sobre literatura hondureña Poesía hondureña en resistencia (2009), Honduras, sendero en resistencia (2010), Antología del cuento hondureño siglo XXI (2012), Kaya Awíska (2015), Antología del cuento hondureño siglo XXI: Tomo II (2013) y El arte de esconderse (2017).
"Ya nos abrieron la brecha Paca Navas, Lucila Gamero de Medina, Visitación Padilla y otras escritoras para que nosotros tuviéramos un camino un poco más libre. Entonces, pienso que tenemos que tomar todavía más fuerza, un poco más de lucha, unirnos más entre las mujeres, también para poder tener un mejor índice de producción".
Melissa Merlo
¡Hola a todos! En esta ocasión, tengo el placer de encontrarme con Melisa Merlo, una multifacética profesional: editora, poeta, escritora, profesora y mucho más. En la actualidad, Melissa lidera su propia editorial independiente llamada Sofos Ediciones.
Para comenzar, la mayoría de nosotros la conocemos como escritora, pero ¿podría contarnos cómo se involucró en el mundo de la edición y qué la motivó a convertirse en editora?
Gracias, Celeste. Bueno, me involucré en el mundo de la edición... pienso que como una extensión de mi pasión por la literatura. Por otro lado, encontré un ambiente en el que era muy difícil publicar, especialmente para las mujeres y también para los hombres escritores que no tenían el recurso económico para publicar. Entonces, tomé la decisión muy rápido, casi impulsivamente, y dije: "Bueno, si aquí nadie quiere publicar a las mujeres, voy a crear mi propio sello editorial". Así surge Sofos.
Prácticamente, así es como surge Sofos Ediciones… Me encantaría conocer el origen.
Así surge, con un antecedente: formé parte de un grupo de socios que teníamos una editorial llamada Verbo Editores. De hecho, es un antecedente muy profundo y sentido para mí porque fue donde comencé a formarme como editora. Conocí muchos autores hondureños que también enfrentaban la dificultad de publicar o de recibir una crítica literaria constructiva para su obra, que es una de las falencias de nuestro sistema literario. Comencé con Verbo Editores, y una vez que decidimos disolver la sociedad, entonces surgió la idea de “si está en mi hacer una editorial, crear un sello, entonces lo voy a hacer”. Pero agradezco mucho el tiempo que pasé en Verbo Editores porque también aprendí; fue como una plataforma para Sofos.
Fue una plataforma de formación… ¿Cómo definiría el concepto y enfoque que guían actualmente a Sofos Ediciones en su labor editorial?
Bueno, creo que es muy importante definir el concepto y el enfoque de un sello editorial. Para mí, Sofos se centra en la difusión de la literatura, pero una literatura que sea de calidad. Buscamos presentar al público literatura de calidad, principalmente la literatura hondureña, porque ese es el concepto principal: dar a conocer nuestra literatura. Aunque pensé que sería un sello que publicaría solo mujeres, contrario a lo que yo pensaba, he publicado más hombres que mujeres, pero siempre con esa esperanza de atraer a colegas escritoras a publicar. Comprendo las razones, las tengo muy claras… platicando con ellas, pues, se sabe que la mujer es multifacética. En ese sentido, tenemos que ocuparnos de muchas cosas y, aunque la literatura sea uno de los principales objetivos y visiones en nuestra vida, tenemos que dar paso a sostenernos, a sostener nuestros hijos o nuestra familia y el tiempo que se ocupa para trabajar. El tiempo que se ocupa para escribir es un tiempo muy especial y es necesario incluso hasta calendarizarlo. Decir: “Tengo que escribir, que terminar, que estudiar, que investigar para ello”. Para la mujeres es un poco más difícil (en ese sentido), ya que nuestra cultura es así. Nos empuja a tener menos tiempo para este tipo de cosas… para desarrollar nuestros talentos, principalemente. Entonces, el enfoque de Sofos es ese: una difusión de la literatura hondureña a nivel mundial. Me enorgullezco de lograrlo porque recibo invitaciones de muchos países del mundo y he representado a Honduras en muchos países. La Universidad Pedagógica, donde trabajo, ha sido un eslabón clave para esa representación internacional, y siempre mis conferencias van orientadas a darle la voz que no tenemos las mujeres hondureñas y centroamericanas, principalmente.
¿Nos podría comentar un poco en cuáles países ha representado Honduras?
El primer país que comencé saliendo del área centroamericana fue Puerto Rico. Me motivó mucho esa invitación que recibimos de Puerto Rico para asistir a un encuentro de poetas ahí, que para mí fue crucial y para la Editorial también, porque también nos reunimos ahí con escritores que eran editores. Ahí conocí a una pareja de editores/escritores uruguayos, tuvimos un enlace químico inmediato porque estábamos haciendo lo mismo con los mismos conceptos; no lo podíamos creer. De ahí surge esta amistad literaria y editorial, de hecho, publicamos juntos un libro, con su editorial que se llama Editorial Botella del Mar y con Verbo Editores en ese momento, incluso, hasta los logos se parecían; fue una cosa increíble.
¡Qué maravilla esa coincidencia!
Pues, de Puerto Rico a República Dominicana, Estados Unidos, México, Centroamérica, Colombia, Venezuela. Adoro Venezuela... ¡Cómo abraza la literatura hondureña! ¡Increíble! Y, bueno, con la expectativa de seguir.
Excelente, y más allá de la calidad, ¿qué aspectos o valores considera prioritarios al evaluar un proyecto editorial para su publicación en Sofos Ediciones?
Creo que es muy importante definir los valores de un proyecto editorial. Para Sofos es muy importante la originalidad de los textos. Cuando recibo textos de personas que quieren publicar en mi editorial, eso lo primero que busco: la originalidad, en primer lugar; la calidad literaria, en segundo lugar, que implica el manejo de la redacción, la ortografía y el lenguaje literario, ya sea poético o narrativo o ensayístico, porque también me gusta mucho el ensayo, incluso, el discurso educativo; también he publicado obras educativas de investigadores, de docentes. Pero creo que, incluso en la educación y en el mundo del ensayo, la originalidad es crucial; no digamos en una obra literaria. Entonces, si el libro me atrae, me gusta y veo cómo el autor fluye, quizás tal vez no con un estilo tan definido, pero sé que se puede lograr, entonces acepto ese reto. A veces, me arrepiento por falta de tiempo, pero acepto el reto cuando una obra me gusta, a veces no tengo para financiar, pero busco también, porque vale la pena; vale la pena que ciertas obras salgan a la luz.
Sabemos que la labor editorial puede presentar desafíos. ¿Podría compartir con nosotros alguno de los desafíos que ha enfrentado como editora en Honduras y cómo ha logrado superarlos?
Sí, yo creo que uno de los desafíos principales es el financiamiento; no todos los sellos editoriales tenemos una fuente de financiamiento. Entonces, para cada obra, hay que buscarla, ¿verdad? Para cada obra, hay que buscar ese financiamiento y también, pues, no morir en el intento, ni minimizarse tampoco como mujer, como editora y como escritora al solicitar esta gestión. Entonces, pienso que he logrado superar esos momentos, pues, buscando con las personas adecuadas, con las instituciones adecuadas, viendo el interés que otras instituciones pueden tener en la obra que está en mis manos. Por ejemplo: ahora tengo dos libros inéditos de doña Lucila Gamero de Medina que fueron encontrados por su familia y confiados a mi editorial. Entonces, por supuesto, estoy todavía en ese pensar de qué organización podría encargarse de ese financiamiento, para que salga a la luz, porque son obras que lo merecen. Otro valor muy importante es definir el tiempo, el tiempo para administrar una editorial. Es una de mis debilidades: la administración de los recursos financieros, y también la administración del tiempo, porque como trabajo… el editor y el escritor tienen que tener un trabajo para poder sostenerse. Afortunadamente, como profesora de literatura, para mí, en mi trabajo es parte de lo mismo. Entonces, siento que cuando me pagan mi sueldo de la Pedagógica también me están pagando por ser escritora y editora. Creo que es un valor agregado si una editorial tiene una buena organización y una buena administración.
¿Cómo percibe que la labor de las editoras contribuye a la producción literaria en Honduras?
Bueno, creo que yo le daría a los sellos editoriales independientes un 80 % de la obra que se produce en el país, casi que incluiría ahí a las editoriales de las universidades porque tampoco son financiadas por el Estado. La mayoría, pues, por recursos propios que ya tenga su presupuesto, como la Autónoma. Pero también tiene que ver mucho con el criterio de selección de las obras. Entonces, yo pienso que, en ese sentido, la labor debe ser impulsar la literatura lo más que se pueda, salirnos de ese ambiente de argollas literarias que todavía existen en el país, abrir un poco más el espectro porque es fundamental que las editoriales tengamos como uno de nuestros objetivos más claros la difusión de nuestra literatura. Competir es sano, ver cómo están saliendo las colecciones, qué autores tiene cada editorial, pero lo principal es ayudar a la difusión.
En el marco de esta difusión y de este ecosistema de los libros a nivel nacional, ¿cómo cataloga el papel de las mujeres?
Bueno, es muy interesante ver el papel de las mujeres en este sentido, ¿verdad? En este ecosistema nacional, como lo has llamado, creo que todavía nos hace falta más empuje, pero creo que las que estamos dentro estamos empujando con mucha fuerza. Y creo también que es importante no olvidar que otras lo hicieron ya antes que nosotras, no sentirnos solas: ya nos abrieron la brecha Paca Navas, Lucila Gamero de Medina, Visitación Padilla y otras escritoras para que nosotros tuviéramos un camino un poco más libre. Entonces, pienso que tenemos que tomar todavía más fuerza, un poco más de lucha, unirnos más entre las mujeres, también para poder tener un mejor índice de producción. De hecho, ahora tenemos una asociación de editoriales independientes, y habemos más de 20 allí. Entonces, eso ya te dice que el país, la literatura nacional, se está manejando por medio de estas editoriales, por supuesto, dejo de fuera los sellos internacionales y las librerías que manejan sellos internacionales porque ese es otro tipo de ecosistema literario. Estamos hablando ahorita de esta lucha por la divulgación de la literatura nacional.
¿Existe alguna editora hondureña que admire mucho? ¿Qué destacaría de su trabajo en caso de que la haya?
Yo creo que tal vez no tengo una en particular, pero sí he tomado ejemplo de varias, de sus actitudes, las editoras hondureñas creo que tienen la particularidad de trabajar con mucha pulcritud, muy referenciadas a la calidad del trabajo. Como Venus Ixchel Mejía con su editorial Ixchel, que publica pocos trabajos, pero de una calidad que me impresiona. Entonces, me parece que esto es mucho de admirar. También admiro a la poeta Lety Elvir; como editora tiene su sello editorial, admiro la fuerza que le imprime a su editorial y la gestión que ella hace con instancias internacionales para publicar las obras. También admiro de Lety el producir antologías de mujeres, en ese sentido. Admiro también a la poeta Anarella Vélez, que con su sello Paradiso ha impulsado mucho la literatura hondureña; una señora que ha tenido mucho cuidado en sus obras. Sé que hay más mujeres editoras, pero de estas, de ellas tres, puedo yo recalcar las cosas que admiro.
¿Cuál es el mensaje o visión que usted quiere transmitir a través de las publicaciones de Sofos Ediciones?
Sofos Ediciones quiere transmitir un mensaje de atención a la calidad, también a la diversidad de la literatura. Es impresionante la diferencia de los estilos de los escritores y también notar cuando el escritor se separa del canon y empieza a ser él mismo; transmitir esa riqueza para mí es muy importante. Y también, pues, dar a conocer la escritura local.
Bueno, ya para finalizar. Esta entrevista es muy especial porque es la entrevista número uno de la iniciativa transmedia denominada De la idea al concepto: editoras hondureñas. Así que le pregunto: para las mujeres que desean incursionar en el campo de la edición en Honduras, ¿qué consejos o recomendaciones les daría?
Creo que es muy importante para las mujeres que quieren ser editoras convertirse en editoras o que ya lo son y están tambaleando. Yo también me he sentido agotada cada vez que hago un libro, tambaleo. Pero luego, cuando uno comienza el proceso y empieza a vislumbrar un concepto para ese libro, ya sea para integrarse a una colección existente o formar parte de una nueva colección... es crucial dejarse llevar por la pasión. La pasión por la edición tiene mucho que ver. Eso es una recomendación absoluta: no dejarse caer cuando es bastante trabajo y uno no ha dormido, sino buscar el horario y seguir adelante. Además, es esencial actualizarse constantemente, estudiar, buscar cursos que de verdad nos ayuden a mejorar, participar en talleres con personas que realmente van a contribuir, asistir a conferencias, a convocatorias, comprar muchos libros y observar qué están escribiendo los demás, cómo se están haciendo las producciones en otros países y qué conceptos están manejando. Cuando hago eso para cada libro, me doy cuenta de que nosotros estamos bien, que no estamos alejados de la realidad mundial en el proceso de edición. Quizás en los materiales que utilizamos aquí en Honduras todavía no estamos a la altura de una publicación internacional. No todas las agencias y empresas de impresión tienen esa calidad. Por eso, muchos de los editores hondureños a veces preferimos publicar en Amazon o en otras plataformas porque la calidad del material es mejor, y es muy importante para el lector que la calidad sea buena, entonces, creo que ese también es un reto para las mujeres. Recomiendo buscar siempre esa calidad; incluso con los materiales que tenemos aquí, podemos producir obras de calidad.
"Creo que es muy importante definir el concepto y el enfoque de un sello editorial".
Melissa Merlo