En mis clases de matemáticas, tuve la oportunidad de sumergirme en varios temas cruciales. Aprendí que los números racionales son cualquier número que se puede expresar como una fracción p/q, formando el conjunto Q. Esto abarca desde enteros hasta decimales periódicos, entendiendo sus propiedades de suma y multiplicación.

Exploré las leyes de los radicales, descubriendo que una raíz es simplemente una potencia con exponente fraccionario. Esto me permitió simplificar expresiones usando propiedades como la raíz de a por b es igual a la raíz de a por la raíz de b, o la raíz de la raíz de a es igual a la raíz con los índices multiplicados de a.

Las ecuaciones cuadráticas, con su forma ax^2 + bx + c = 0, se convirtieron en un desafío resuelto con tres métodos principales: factorización, completando el cuadrado y la siempre útil fórmula general x = (-b más o menos la raíz cuadrada de (b^2 - 4ac)) / 2a.

En geometría, me fascinaron los cinco poliedros regulares (sólidos platónicos): tetraedro, cubo, octaedro, dodecaedro e icosaedro, formas perfectas con caras y ángulos idénticos.

Finalmente, en estadística, aprendí a usar las medidas de tendencia central (media, mediana, moda) para resumir datos no agrupados, dándome una idea clara del punto medio de cualquier conjunto de datos.