El Baladi no es un ritmo, sino un estilo de danza popular que tiene como ritmo base un Maqsum o un Masmoudi. Es una danza muy popular y expresiva.
El baladi comienza con un taksim, que es un solo de un instrumento melódico. El más común es el acordeón, pero también podría ser un violín, un nay (flauta) o un Kanun.
El comienzo del baladi, se realiza de una manera tímida, lenta y sólamente melódica. A esto se le llama introducción.
Seguidamente, entra la percusión y comienza un diálogo entre el instrumento melódico y el instrumento de percusión (toca uno, responde el otro...). En este diálogo se va introduciendo el resto de los instrumentos que acompañarán al instrumento melódico y a la percusión, adornándolos para darles mayor importancia; así la pieza comienza a tomar color y se van agregando más melodías (en algunos casos) y la persusión comienza a jugar más (más adornos).
La pieza musical baladi, a medida que va avanzando en el tiempo, va aumentando su velocidad, y el masmoudi o maqsum comienzan a acelerarse conviertiéndose en la mayoría de las ocasiones en un fallahi.
Para finalizar, la melodía hace un cierre y todo desemboca en un solo de tabla o percusión, contrastando muchísimo con el comienzo de la pieza.
El vestuario tradicional para realizar esta danza se compone de un vestido largo y muy ceñido al cuerpo llamado Galabeya adornado con un pañuelo en la cadera que acentúa los movimientos, y otro en la cabeza.
Se baila descalza con la pelvis enraizada en el suelo, los brazos pegados al cuerpo, relajados y elegantes.
Aclarar también que existen canciones de estilo baladi que no siguen a raja tabla la progresión tradicional. El baladi, antes de ser un estilo de danza es un modo de ser de la gente del campo de egipto que con el tiempo se han ido instalando en las grandes ciudades.
Dos de las bailarinas iconos de la danza que representan este estilo son: FIFI ABDO y SUHEIR ZAKI.