La realidad de las personas que atiende y acompaña Cáritas, muchas veces contiene un sufrimiento difícil de imaginar. Son vidas rotas, truncadas, maltratadas, que han vivido muchas veces en la injusticia más absoluta, en la enfermedad, en el desamor, en el desarraigo… debemos ser conscientes de esto siempre y desde el principio, pues es fundamental abrir la mente y hacer el ejercicio de ocupar el lugar del otro, tratar de imaginar cómo sería mi vida y mis reacciones si hubiera vivido en las mismas condiciones, evidentemente no solo económicas, sino afectivas, emocionales, de educación, de relación.
En todos los programas y proyectos de Cáritas subyace la idea de ayudar a las personas a ser autónomas, de conseguir que dejen de necesitar nuestra ayuda, en cierta medida, se trata de “educarlas”. Y para conseguir esto, necesitamos saber manejar un tipo de herramientas especiales. Una de ellas es la Relación de Ayuda, que implica tener unas actitudes y unas habilidades muy concretas. Éste es el estilo de relación de Cáritas, en el que ayudamos a que la persona resuelva sus problemas, estando a su lado y ofreciéndole alternativas, para que libremente elija y actúe.
Una RELACIÓN que entablamos con una persona puede considerarse de AYUDA cuando intentamos estimularle y capacitarle para la autoayuda, es decir, cuando le ayudamos a aclararse sobre su propia persona y sus propios problemas, liberarse de ataduras y encontrar recursos para la solución de sus conflictos, activando siempre su propia iniciativa y responsabilidad, no haciendo nosotros lo que él puede hacer por sí mismo.
Si tienes tiempo y te interesa este tema te ofrecemos dos recursos para profundizar más:
Cáritas Diocesana de Valencia nos desarrolla más los contenidos de este tema en una presentación.
César García-Rincón nos cuenta en una ponencia las herramientas del voluntariado.