En tiempos de crisis, de ruptura, de sufrimiento para muchas personas y para muchas familias, necesitamos una ventana abierta desde la que mirar la realidad. Un lugar desde el que mostrar una mirada nueva, una forma distinta, contracultural, rompedora: la mirada del Evangelio.
Para los creyentes, la realidad es un espacio donde Dios continúa revelándose a la humanidad y donde su Espíritu sopla, especialmente desde los más pobres. Es allí donde se niegan las posibilidades y derechos humanos de las personas –lugar de muerte-, y donde la humanidad saca lo mejor de sí misma –lugar de amor-.
Se puede analizar la realidad con tres miradas distintas:
- Analizar para conocer lo que pasa. Hay gente que, simplemente, observa lo que pasa. Hay desigualdad, hay sufrimiento evitable, hay derechos de las personas pisoteados. Estar al día de las noticias suele ser suficiente para un acercamiento superficial. Se constata y se conoce lo que pasa, pero no se hace nada
- Analizar para mejorar el funcionamiento del sistema. Hay otras personas que, analizan el sistema social y económico en el que vivimos y se sitúan de acuerdo con él, pero quieren modificar algunas cosas, reformando algunos puntos oscuros. Gente con buena voluntad y ganas, pero convencidas que, en el fondo, nada puede cambiar y hay que adaptarse a “lo que hay”.
- Analizar para transformar la realidad de fondo. Hay personas que miran de cara la realidad, miran a los ojos a quienes sufren, se duelen con ellos. Y se mueven para salir al encuentro, para a luchar por cambiar las cosas, se hacen preguntas sobre su propio estilo de vida. Este tipo de mirada lleva una transformación, la de las personas, la de Cáritas. Se buscan las contradicciones del sistema y se apuesta por la participación de los que lo sufren, de los descartados. Desde esta mirada se construye un mundo de justicia e igualdad, de libertad para todos y todas, en clave comunitaria. Esa es la mirada de Cáritas.
Nuestro conocer nos lleva a actuar. A estar con el otro, con el que más sufre. Si conocemos y comprendemos, si tomamos partido y caminamos junto con otros, haremos de nuestra tarea como Cáritas un lugar de esperanza y de construcción del Reino. Haciendo partícipes a los excluidos, implicando a la comunidad, generando anuncio, denuncia y propuesta. Acertando a crear iniciativas que se adecúen a lo que la realidad pide de nosotros. Siendo Iglesia comprometida con los últimos.
Nuestro análisis ha de partir de la óptica y los intereses de los últimos de la sociedad. Este es un principio ético irrenunciable al que todos estamos sujetos como ciudadanos de este mundo cualesquiera que sean nuestras referencias, ya que sólo podemos orientar nuestra lectura de la realidad hacia una sociedad accesible para todos si partimos del criterio de universalidad, y la universalidad sólo es posible si en nuestra mirada entran todas las personas.
Nuestro conocer nos lleva a actuar. A estar con el otro, con el que más sufre. Si conocemos y comprendemos, si tomamos partido y caminamos junto con otros, haremos de nuestra tarea como Cáritas un lugar de esperanza y de construcción del Reino. Haciendo partícipes a los excluidos, implicando a la comunidad, generando anuncio, denuncia y propuesta. Acertando a crear iniciativas que se adecuen a lo que la realidad pide de nosotros. Siendo Iglesia comprometida con los últimos.
El último gran Informe de la Fundación FOESSA nos presenta una sociedad fragmentada, rota, desigual. Antes de la crisis del coronavirus, ésta era la distribución de la población española:
Cáritas es vínculo, es relación, es acompañamiento. Tenemos el reto de trabajar por la re-vinculación entre todos los ciudadanos. Hemos constatado que vivimos en un modelo social que genera desvinculación. Si te interesa un análisis del modelo social en el que vivimos, veamos este video
La familia Pérez es atendida por un grupo de Cáritas que les apoya con alimentos y le pagan algunos recibos pendientes. Viven en una vivienda indigna y luchan por sacar adelante a sus cinco hijos; les conocemos porque han venido a Cáritas y nosotros hemos estado en su casa. Este hecho que acontece, necesariamente pasa por nuestros sentimientos, por nuestros pensamientos, lo percibimos a luz de nuestras ideas. Siempre existe una interpretación de ese hecho. Entre la realidad social y nuestro bagaje de conocimientos, experiencias y sensaciones se da un diálogo en el que hacemos análisis de esa realidad. Y conjugamos tres verbos:
Describir la realidad: cuál es la situación económica, social, vivienda, educación en la familia Pérez.
Los datos de la realidad: en España el 42% de los hogares con 2 adultos y 3 o más niños están bajo el umbral de pobreza.
Explicar la realidad: importa averiguar las causas que generan la exclusión y que son de tipo estructural, ambiental o personal.
El gasto medio de las familias numerosas es muy alto; los beneficios sociales y económicos de las familias numerosas son cada día más exiguos; la protección social de la infancia en España no se encuentra lo suficientemente desarrollada. Las familias numerosas de las periferias urbanas están viendo recortados sus ingresos paulatinamente. Relacionando los datos que tenemos, podemos hablar de que asistimos a un proceso de empobrecimiento de las familias numerosas.
Comprender la realidad: comprender siempre es comprender el sentido de las cosas, no sólo por qué suceden sino preguntarse: eso que está pasando, ¿qué significa para nosotros? ¿en qué modifica nuestros comportamientos, actitudes y proyectos en los que andamos metidos?
Conocemos a familias numerosas de nuestro entorno, a los Pérez y a más familias concretas que lo están pasando mal. Familias en las que uno de los progenitores ha perdido su empleo, en otras familias la persona sustentadora principal ha visto reducido sus ingresos por efecto de la crisis económica. Son familias que hacen muchos esfuerzos por seguir adelante, pero los recibos de la luz han subido, las becas escolares se han reducido, y el precio de los alimentos sigue en constante incremento. Nos sentimos comprometidos con estas familias.
Lo que estamos haciendo con los Pérez, ¿es adecuado? ¿Cómo estamos encarando la situación de estas familias? ¿Podemos hacer algo en la defensa de sus derechos? En la medida de nuestras posibilidades, ¿podemos hacer algo para cambiar esa realidad o seguimos haciendo lo que siempre hemos hecho? ¿Podemos unir fuerzas con otras entidades que trabajen en el barrio para que empleo, infancia, derechos sumen fuerzas en favor de los Pérez?
En este ejemplo, el empobrecimiento de las familias numerosas cuestiona nuestra intervención social, de qué manera encaramos el reto de las familias más desfavorecidas, qué tendríamos que impulsar desde nuestro grupo y teniendo en cuenta nuestras posibilidades y limitaciones.
Esta es la realidad. En nuestras manos está hacernos cargo de ella. Y nuestra mirada no puede reducirse a nuestro país. Cáritas, Iglesia es una red internacional, y el análisis de la realidad nos lleva a hacer cosas aquí para que mejore el mundo.