La niña que cumplió sus sueños
Érase una vez una niña que vivía en una mención y sus padres tenían mucho dinero. Ella miraba todos los días por la ventana a los niños jugar y también quería salir a divertirse, pero los padres decían que no porque los niños estaban muy sucios y no eran de su altura.
Un día la niña estaba muy aburrida y les preguntó a sus padres que, si podía ir a caminar y a tomar un poco de aire, los padres le dijeron que no, la niña se puso a llorar y se le ocurrió escaparse por la ventana, recorrió unas fincas vecinas y dijo ¡uy, qué plátano tan bonito, qué aguacate tan redondito, que cebolla y zanahoria…!, cuanto desearía vivir en esa finca tan bonita.
De pronto, apareció una agricultora y convidó a la niña su finca; la niña no quería ir, pero la agricultora le dijo me llamo Carmen, le preguntó el nombre y ella le dijo: _ me llamo María; llevó a la niña a la finca y le mostró todo lo que tenía, a ella le gustó mucho y siguió escapándose todos los días a acompañar a Carmen a cultivar vegetales.
Un día a María se le ocurrió la idea de preparar un caldo de papa, plátano y costilla, fueron al cultivo a conseguir los ingredientes: cebolla, papa, plátano, papa criolla y un gajo de cilantro, regresaron, prendieron la estufa de leña y prepararon un delicioso caldo, sirvieron y comieron hasta que se saciaron.
Horas después se despidió, corriendo, afanada, porque se le hizo tarde para llegar a la casa; los padres estaban esperando en la puerta muy enojados y le dijeron: _ tendrás que danos una explicación, para no pegarte; la niña les contó todo. Le preguntaron cuál era su sueño y ella les dijo: _ yo quiero ser una gran agricultora y quiero vivir en el campo.
Los padres quisieron conocer la finca de Carmen y decidieron ir todos los días a colaborar, María creció y se volvió una exitosa agricultora, sabía mucho sobre el campo y vivía muy contenta con sus padres.
Información dada por: Flor Ortiz, Claudia Cortés.
Ingrid Castro y Karen Páez, grado 7.1 - 2023
Las fotos y videos fueron proporcionados por: Sara y Yerid Ortiz del grado 7.2-2023
La Ciudad Vegetal
Érase una vez un lugar llamado la Ciudad de los Vegetales, en San Pablo de Borbur, en la época en que las verduras hablaban.
Un día la Cebolla Cabezona se levantó llorando por una pesadilla que tuvo; al ver que no podía parar de llorar se le ocurrió salir a caminar un rato por un hermoso lugar llamado Los Chorros y se encontró con Tomate.
¡Hola señorita Cebolla!, disculpe le pregunta ¿por qué está llorando? _dijo Tomate.
¡Es que anoche tuve una pesadilla con don Aguacate!, pero aléjate un poco que yo te puedo marchitar debido que mis lágrimas son muy ácidas _dijo doña Cebolla.
_Bueno doña Cebolla, contestó don tomate.
La cebolla siguió caminando, cuando se encontró a doña Mazorca.
¡No me pregunte lo que tengo porque no me siento capacitada de contar! _dijo la cebolla. No te preocupes, _dijo doña mazorca y siguieron caminando hasta llegar a la casa del aguacate.
Hola don Aguacate _dijo Cebolla.
_Hola Cebolla, qué te trae por acá?, ¿Por qué estás llorando? _dijo don aguacate, entra a la casa para poder hablar más cómodos.
Te cuento, dijo Cebolla
¡Don aguacate, un poco intrigado!, ven amiga. “Imagínate, que anoche soñé contigo: unas cosas con forma de Bore, con cuatro extremidades, llegaban a nuestro planeta y descubrieron tu casa, te cogieron y te iban a pelar para comerte con mazorca, papa, yuca, plátano, mataron gallina… y a eso lo llamaban Sancocho; y te comían con esa mezcla de alimentos y vegetales.
Gracias por preocuparte por mí, pero no te afanes, que solo fue una pesadilla _dijo don Aguacate
Los años pasaron y la pesadilla de Cebolla se hizo realidad, pero en vez de acabar con los vegetales y las verduras los ayudaban a cultivar para que no se acabaran, así fue como los frutos de la tierra, las verduras y los seres humanos se volvieron amigos.
Maira García, Naidú Puentes y Zaira Rodríguez.
Grado 7.1, 2023
Información: Ana rene pinilla
La familia campesina
Había una vez una familia muy allegada a la ciudad que vivía en una pequeña casa con un terreno pequeño, dependían de su pequeño cultivo, con el pasar de los años tuvieron un hijo al cual le pusieron el nombre Juan el llego a sus vidas a darles felicidad y también con más ganas de salir adelante, decidieron realizar un proyecto pequeño pero con mucho amor de tener un cultivo de cacao por ello decidieron endeudarse para comprar una pequeña finca.
Dividieron los terrenos de la finca para poder sembrar diferentes cultivos así poder obtener una mejor producción para sembrar la verdura, dejaron un pedazo pequeño para el hogar, el resto de los terrenos los dejaron para los demás cultivos: cacao, zanahoria, cebolla, café, guayaba entre otros; también les alcanzó para comprarse una vaca la cual pusieron cerca de la casa, con el tiempo el niño creció al igual que los cultivos; el cacao empezó a dar fruto ellos lo vendían y de ahí se mantenían diariamente.
Un día decidieron hacer mermelada de guayaba, y dulces de cacao, dándoles un gran toque de amor, los cuales llevaron a vender y tuvieron una gran acogida.
Más adelante pusieron su propia tienda, el niño creció hasta ser adulto, estudió y tuvo logros por su desempeño académico, personal y laboral; logró formar una gran empresa donde vendía dulces de cacao, guayaba, fresa… de cualquier fruta fabricaban dulces con una gran acogida de los clientes.
Compraron otra finca más amplia para poder realizar diferentes cultivos para producir la materia prima de sus dulces. Se unieron con pequeños empresarios y lograron exportar los dulces que eran famosos por su innovación.
Masly Velandia, Estefany Forero y Nicolás Castro
Grado 7.1 2023
Información dada por: María Mozo