Melancolía I
Durero
Siglo XVI
Durero
Siglo XVI
Más allá del simbolismo que encierra este famoso grabado de Durero, el título hace honor a la pose de su protagonista: mente ensimismada, puño apoyado en la mejilla, mirada perdida...
En 1621, Robert Burton, anticipándose a la psiquiatría, publicará "La anatomía de la melancolía", donde describe desde un enfoque que combina medicina, literatura y filosofía los rasgos de la melancolía, hoy denominada depresión clínica.
Melancolía proviene del griego ‘negro’ y ‘bilis’, en referencia a uno de los cuatro humores de Hipócrates. "Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía". Esta dolencia se atribuyó a un exceso antinatural de bilis negra secretada por el bazo. La teoría humoral permanecería intacta hasta casi la modernidad.
En la Edad Media, los médicos árabes recomendaban salir de la ociosidad como remedio, una terapia que ha continuado en el imaginario colectivo hasta nuestros días.
Su estación es el otoño, ya que se asocia con climas fríos y secos. No en vano, a los afectados se les recomendaba trasladarse a zonas más templadas y húmedas.
Durante ese siglo XVII, se creía que era causada por la inseguridad religiosa, germen del pecado y necesitada de salvación. Thomas Willis será el primero en rechazar la teoría de los cuatro humores y atribuir la melancolía a procesos químicos.
Hay que esperar hasta 1725 para que Richard Blackmore la rebautice como depresión. El romanticismo la hizo suya como rasgo definitorio de su héroe prototípico.
Aún hoy la depresión es una gran desconocida, banalizada por la cultura popular como dolencia del ocioso, curable a través de la ocupación y la exposición al sol.