Caras grotescas
Leonardo da Vinci
Siglo XV
Leonardo da Vinci
Siglo XV
El término 'grotesco' proviene del italiano grottesco, en referencia a las grutas (grotta) donde se descubrieron los frescos del Domus Aurea de Nerón (siglo I) en 1480. Se aplicó de forma negativa hasta mediados del siglo XVI. La escuela del norte (El Bosco y Bruegel) lo subrayan como fantasía alucinada, resaltando la fealdad con intenciones moralizantes. Lo feo como estigma de maldad y pecado.
Los 'ritratti carichi' (retratos cargados) o caricaturas fueron comunes en artistas como el mismísimo Bernini, Carracci o Francesco de Mola, con su famosa condesa fea. Sin embargo, Leonardo da Vinci les otorga un carácter naturalista, individualizado, sin intenciones morales.
Leonardo dibuja rostros peculiares, sin juzgarlos ni tomarlos como alegoría o metáfora. La naturaleza es desigual, variada, resistente a un canon artificial y aleccionador. Cuenta Giorgio Vasari, biógrafo de Leonardo, que solía perseguir a viandantes sin hacerse notar, realizando múltiples bocetos de su rostro o cuerpo.
En el siglo XVII, la "perfetta deformitá" se contrapone al concepto renacentista de "belleza ideal", que si bien tiene un cierto sentido realista, su finalidad es cómica y fantástica. Siglos después, el romanticismo haría suya una visión más positiva de lo grotesco, abriendo el camino a las vanguardias, y desdibujando las fronteras de lo bello.