El Tarot es un orden incierto y misterioso, que nos asombra cada vez que lo abrimos. Nos asombra en su precisión al dar en el blanco con los acontecimientos que vivimos y al traernos información que no sabíamos, o que no sabíamos que sabíamos. Permite tener un panorama general sobre el pasado, presente o futuro de cualquier situación. Pero lo más interesante, es que nos revela un pasaje de nuestra mente que de otra manera no podríamos encontrar ni recorrer.
El Tarot es una llave a nuestro inconsciente, que puede destrabar puertas y también cerrarlas. El Tarot responde mejor con preguntas: lleva a reflexionar sobre cómo encarar de manera diferente aquello que nos cuestiona. Por eso, para que este instrumento cobre sentido hay que aceptarlo en su humildad: no tiene todas las respuestas, porque no las necesita. Quizás tampoco las necesitamos. Quizás, ya las tenemos, y están detrás de una puerta que no nos animamos a cruzar. El Tarot nos lleva siempre a cruzarlas y a liberar la mente de sus propias trampas.
Cada tarotista tiene su forma particular de articular una sesión, sus métodos y enfoques. Mi manera de practicar este arte adivinatorio pone un énfasis importante en las preguntas que se formulan, antes durante y después de la sesión. Podría decir que son lo más importante, y es lo que en realidad vas a llevarte de la sesión. Lo cual no implica la ausencia de claridad: la intención siempre debe ser encontrarla, pero seguro que la luz aparece tiempo después cuando lo que acontece en la sesión decanta. Hay que darle tiempo al tarot de que responda en la mente.
Por este motivo, lo más importante antes de abrir el tarot es definir una pregunta concisa y concreta, una punta de lanza que abre camino a la consulta. Si tu pregunta es específica y tenés posibilidad de accionar con la respuesta, el tarot se vuelve una herramienta muy esclarecedora. Esto podrías bien meditarlo previamente a la sesión, aunque parte de la misma incluye una breve instancia de entrevista para esclarecer ante todo el motivo de consulta.
Los métodos que uso actualmente son los siguientes:
Con este método de lectura, pueden divinarse los conflictos actuales que atraviesa une consultante; se detallan la situación presente y futura de un conflicto o acontecimiento; el tarot luego ofrece diferentes ángulos para encontrar la salida y consumar la situación. Este método lo empleo cuando la persona viene con un caso concreto que busca resolver.
Abre una ventana circular a modo de panorama, detallando la situación presente del consultante alrededor de una temática general o en términos amplios, aplicando la estructura del sistema de casas astrológico y así dando claves de cada área de la vida. Este método suelo emplearlo al iniciar una consulta para tener una visión general o cuando la persona no tiene algo puntual en mente.
Ofrece tres niveles temporales (pasado, presente y futuro) sobre una situación de la cual la persona que consulta no tiene mucha información. Este método no ofrece soluciones directas sino simplemente una visión situada (es decir, bajo cierto contexto) de un proceso. Esta lectura la empleo cuando la consulta es acerca de una situación en la que la persona no puede intervenir, o es acerca de terceras personas.
Permite obtener claridad para tomar decisiones del tipo si/no o considerar dos opciones o alternativas; da indicios acerca de las necesidades y objetivos del consultante, junto a un panorama resultante acerca de los dos caminos posibles. Uso este método cuando aparecen disyuntivas o posibles puntos de inflexión que afectarán la realidad del consultante.
Sesiones de 60 a 90 min. Todas incluyen grabación en audio de la sesión.
A continuación, podrás elegir cualquiera de estos mazos para tu consulta.
Casi uno de los más antiguos tarots diseñados, quizás el más antiguo. Originado en la Europa previa al Renacimiento, este tarot tiene un diseño medieval muy simple en lo simbólico, y algo precario en lo estético. Es un tarot "por defecto", es el primer tarot que recibí como regalo inesperado, y por ende lo aprecio mucho más por su historia conmigo que por sus cualidades. Las lecturas con este mazo son sencillas, muy directas y arquetípicamente certeras. De todos modos, los secretos de este mazo son muchos para quienes se interesen por estudiarlo más a fondo.
Este mazo fue creado a principios del siglo XX (publicado por William Rider & Son en 1909), encargado por un célebre esotérico llamado Arthur Waite a la impecable ilustradora y esotérica Pamela Smith, en Londres. Pamela Smith rebautizó el clásico tarot marsellés en la versión mundialmente más conocida del tarot. Cuenta con un profundo enriquecimiento simbólico, cargado de contenidos más ocultistas y esotéricos. En lo personal, la copia de este mazo que tengo la hice por mi mismo en un gesto autogestivo de obtenerlo. Lo considero más interesante y próximo al presente de cualquier persona que lo consulte. Aprecio mucho más su bellísima estética y el estilo pictórico de Pamela Smith, que dejó certeramente en este mazo un montón de guiños al feminismo incipiente del cual ella formó parte.
Este mazo es muy excéntrico y excepcional. Creado por Sara Amor en el 2018, es una reversión totalmente profana, pirata, anárquica y caótica del tarot. Plagada de referencias a la cultura pop norteamericana de los 80's-90's, este tarot articula un lenguaje simbólico de muchísima profundidad con emblemas populares, con medios de comunicación, con política post-capitalista, lecturas posmodernas del género y un fuerte énfasis en la ruptura de los binarismos dentro de las identidades, el género y la sexualidad. Lo considero el tarot más arriesgado, más volátil y propio de cualquier persona (recomendado para Milennials y Centennials) que busque superar los límites que la invasión geocultural nos impone. La Máquina es un tour por los intestinos del cistema y un recorrido revelador sobre cómo desactivar sus dispositivos inconscientes.