Una aproximación a la experiencia del exilio de intelectuales y artistas argentinos en México acompañada de la proyección de fragmentos de la entrevista a Tununa Mercado y Noé Jitrik en la que narran las razones de su exilio, su experiencia laboral y comunitaria en México.
Verónica Moreyra
“El exilio produce una profunda sensación de desamparo,
de vivir a la intemperie.”
Juan Gelman
El exilio es la pérdida, desde cualquier perspectiva que se
lo observe. Es un sitio inusual donde el pasado, el presente
y el futuro aparentarían cesar como claves de sentido.
Resulta una de las duras experiencias, entonces, donde
recién ahí cobra presencia la pregunta por el sentido de la
vida.
Nicolás Casullo
La década del setenta representó para América del Sur uno de los momentos históricos más inhumanos de su vida como estados independientes. La represión, persecución y desaparición de intelectuales, estudiantes y activistas políticos fue una de las fisonomías sobresalientes del régimen inaugurado el 24 de marzo de 1976. En estas circunstancias, el exilio se presentó como una alternativa para sobrevivir y como la única posibilidad para escapar de los horrores que arrasaban al país.
A pesar de los desafíos y duelos que implicó el destierro para los exiliados, también éste significó la apertura de espacios de denuncia social y de producción cultural que se encontraban reducidos por la censura en Argentina. Así, es posible afirmar que muchos artistas e intelectuales encontraron en el exilio el espacio para decir lo que pensaban, vigorizaron su postura en contra del régimen y alzaron la voz denunciando el auténtico rostro de la dictadura y fueron así construyendo una comunidad. Entendemos, gracias a la tarea de Benedict Anderson (1993) que las comunidades y sus proyectos son una definición histórica, política y social que no se vincula con la proximidad o vecindad natural sino que, según este autor, “todas las comunidades mayores que las aldeas primordiales de contacto directo (y quizás incluso éstas) son imaginadas” dado que “aún los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión” La comunidad imaginada, como comunidad de objetivos, se define por un mito fundacional que se hace presente cotidianamente a través de ritos e instituciones más o menos formalizadas. La historia compartida se realiza en el presente y se proyecta en un futuro que nace de las expectativas comunes. Es posible entonces, pensar al exilio de los argentinos en México como el punto de partida, la fundación, de una comunidad transterritorial llamada Argenmex.
Con una larga tradición histórica de asilo político, México abrió sus puertas a un abundante contingente de exiliados sudamericanos. Así, durante la década del 70 y los primeros años de la del 80, el país se convirtió en un espacio de encuentros y construcción de nuevos proyectos emancipatorios.
Pablo Yankelevich (2002) advierte que:
La dualidad de llegar a un país, gobernado durante casi medio siglo por el partido surgido del triunfo militar y político de la Revolución de 1910, que aparentemente no presentaba fisura alguna y mostraba otra cara, la del autoritarismo presidencialista - al tiempo que abría sus puertas a los exiliados otorgando ayuda plena a sus esfuerzos por democratizar sus países- creaba desconcierto en los recién llegados, que tardaron en descifrar los códigos ocultos del juego político mexicano. En sus relatos, los protagonistas de esta experiencia hacen mención al conjunto de circunstancias, las calles sorprenden por sus nombres: Insurgentes, Reforma, Revolución[...], nomenclatura "inaudita" para los sudamericanos; nomenclatura que de nuevo se encuentra en las portadas de libros y revistas que llenan tanto anaqueles en librerías, como murales en los principales edificios públicos. (Yankelevich , 2002, pág. 21)
Es decir, el alojamiento de los exiliados en México permitió que éstos trascendieran la instancia de supervivencia al posibilitar la emergencia de espacios de intervención política y de participación artística y social que lograron configurar una comunidad con perfiles y propósitos definidos.
En su extenso trabajo sobre el exilio de los intelectuales argentinos, José Luis de Diego (2001) consigna que:
El exilio en México se organizó a partir de dos comités: el Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino (COSPA) y la Comisión Argentina de Solidaridad (CAS). El primero fue fundado en 1975 y su primer secretario general fue Ricardo Obregón Cano –el ex gobernador de Córdoba derrocado en febrero de 1974–, quien a los dos años fue reemplazado por Rodolfo Puiggrós. El COSPA –que extendió sus actividades hasta 1982– se identificaba con el peronismo montonero; el sectarismo y la falta de una mirada autocrítica de sus integrantes provocó que la mayoría de los exiliados que hemos citado se volcara a participar de la CAS. (de Diego, 2001, pág. 160)
La CAS fue la organización más democrática y plural del exilio en México. El edificio en el que funcionaba su sede fue el primer espacio de refugio para centenares de argentinos que llegaban a la capital azteca y, a la vez, el espacio de encuentro periódico para aquella comunidad. De aquellos encuentros surgieron múltiples acciones políticas que apuntaban a visibilizar y denunciar las desapariciones forzadas, las torturas y la censura que imperaba en Argentina. Algunas de esas acciones implicaron la empresa de publicaciones periódicas como las revista Cambio (1975-1982) y Controversia (1979-1981) de las que participaron los escritores argentinos como Pedro Orgambide y Julio Cortázar junto a los mexicanos Juan Rulfo José Revueltas y al chileno José Donoso e intelectuales como Adriana Puiggrós, Nicolás Casullo y Jorge Luis Bernetti. Es decir, poco a poco la comunidad se fue ampliando a los latinoamericanos que veían con preocupación las atrocidades cometidas en el marco del, posteriormente conocido, Plan Cóndor que arrasaba con el continente.
Las ciudades a las que principalmente llegaron los argentinos fueron la ciudad de México, Guadalajara y Puebla. Estas dos últimas fueron elegidas por ser sedes de las Universidades de cada estado donde muchos se integraron como profesores universitarios. Otro de los puntos de trabajo para los argentinos exiliados fueron las dependencias “gubernamentales y el Estado Mexicano a través de Secretaría de Estados, universidades, centros de investigación y centros de estudios”, explica Yankelevich (2002) que “El Estado absorbe fundamentalmente a los profesionales argentinos” ya que una de las particularidades de la “oleada inmigratoria argentina” era la alta profesionalización. Es necesario señalar aquí que, en Argentina, la represión del último golpe militar implicó el cierre de espacios académicos públicos y el desplazamiento de los científicos sociales e intelectuales que no adherían a la dictadura o que fueron perseguidos por ella, hacia espacios por fuera del Estado, de las Universidades Nacionales, de las instituciones oficiales como el CONICET. En este contexto, las instituciones privadas de investigación así como los centros e institutos regionales de carácter internacional cumplieron un papel central en el albergue de aquellos intelectuales desplazados al exilio, contribuyendo a la articulación y fortalecimiento de una red científica de carácter regional. En el caso de los intelectuales argentinos exiliados en México, La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) junto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se destacaron por ser los ámbitos en los que los exiliados fueron empleados.
Esto implicó tanto el desarrollo de las áreas de investigación y producción de conocimiento en las universidades y centros de estudio del país mexicano como el enriquecimiento de los intelectuales exiliados que se vieron interpelados por las diferencias epistemológicas y cognoscitivas de sus pares en México. Al concentrar gran parte de la actividad intelectual, estos espacios se constituirán en lugares de confluencia, reflexión e intercambio de experiencias e ideas permitiendo la puesta en circulación nuevos temas y perspectivas de análisis que impactaron fuertemente en la dinámica de renovación intelectual que vivió Argentina con el advenimiento de la democracia.
Entendemos que, pese a lo traumático de la experiencia del exilio, el trabajo en aquellos encuentros, la conformación de grupos de trabajo, y la construcción de espacios solidarios propiciaron el surgimiento de una mirada más latinoamericanista, una disminución del eurocentrismo y el inicio de una apertura hacia modos de producción artística e intelectual menos fragmentaria y más transversal que ha sido capaz de diseñar redes de trabajo continentes e instituciones más democráticas. Además, la confluencia de esta multiplicidad de factores ha dado origen a una comunidad imaginada llamada "Argenmex" de la que participan al menos dos generaciones, las de los exiliados y la sus hijos, que desde hace más de veinte años ha desplegado una multiplicidad de manifestaciones artísticas signadas por la construcción de archivos en las que puede rastrarse el deseo de recuperación de una identidad transnacional. Estas numerosas producciones constituyen un archivo heterogéneo, con materiales desplazados, sin validación institucional y al margen de la historia oficial, logran, a través del arte, ingresar paulatinamente en la esfera pública y volver visible una utopía transnacional y multicultural que aún pervive.
Algunas de estas creaciones, proyectos y convocatorias pueden encontrarse en los siguientes enlaces:
-"Caballo Argenmex" de los artistas Yamina del Real y Rolando de la Rosa https://www.elportaldemexico.com/servicios/carteleraeventos/2011/11caballoargenmex.html
-Convocatoria 2021 para el proyecto Cartografías de una Memoria Colectiva http://hijasehijosdelexilio.com.ar/CONVOCATORIA-PARA-PUBLICACI%C3%93N-COLECTIVA/
-Sitio Web de la agrupación Hijas e hijos del Exilio http://hijasehijosdelexilio.com.ar/
*La imagen de portada pertenece a la artista Bana Fernández y formó parte de la muestra "México Ciudad Refugio. A 40 años del exilio argentino" (Ciudad de Méxco, 2016)
Anderson, B. (1993): Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. México. Fondo de Cultura Económica.
de Diego, J. L. (2001). ¿Quién de nosotros escribirá el Facundo? Intelectuales y escritores en Argentina (1970-1986). La Plata: Ediciones Al Margen.
Yankelevich , P. (2002). México, país refugio: la experiencia de los exilios en el siglo XX. Plaza y Valdés.
2009. Argenmex. Tununa Mercado y Noé Jitrik. Temporada 2009. [video] Disponible en: <https://www.youtube.com/watch?v=fhWYercSfGs> [Accessed 21 March 2021].