El dueño de una marroquinería persiste a la crisis económica
El dueño de una marroquinería persiste a la crisis económica
Enrique Haidukowsk, dueño de Casa Bernardo y Mario, un local de insumos para marroquinería y calzado, supo enfrentar las crisis económicas adaptando su negocio al mercado sin perder la esencia de calidad y tradición.
Por: Mercedes Gramajo
Enrique Haidukowski nació en el barrio de Boedo, la cuna de la marroquinería. Desde chico, su vida estuvo relacionada al negocio familiar. “En 1970, mi abuelo comenzó vendiendo por la calle con una carretilla”, relata Haidukowski. El esfuerzo de su abuelo le permitió, con el tiempo, alquilar un local en Boedo y Constitución, lo que dio inicio a Casa Bernardo y Mario, un comercio de venta de insumos para marroquinería y calzadoHaidukowski.
Casa Bernardo y Mario, venta de marroquinería mayorista y minorista. Crédito Mercedes Gramajo.
Haidukowski, con 56 años, está al mando del negocio familiar. Desde joven, se dedicó al trabajo manual, lo que heredó de su padre, Alberto. Junto a su hermana Julia, comenzó a trabajar en el negocio a principios de los años noventa, cuando decidieron unirse para ayudar a su padre en una época en la que el comercio pasaba por grandes desafíos. Aunque la inestabilidad económica argentina siempre fue constante, Haidukowski pudo demostrar una capacidad notable para adaptarse a los cambios y mantuvo viva la tradición familiar a pesar de las crisis económicas. Hoy, junto a su esposa Eugenia, lidera el local con el mismo compromiso que su padre inculcó. De esta manera, logró consolidar su reputación como uno de los negocios más emblemáticos de la Avenida Boedo y Juan de Garay.
Desde hace décadas, Boedo es el epicentro para la compra de artículos de marroquinería y calzado. "La gente viene de todos los puntos del país a comprar", explica el comerciante. Él cada día trata de respetar lo que su abuelo sentó en el negocio, lo que lo motiva a seguir manteniendo la calidad y el servicio que caracteriza al negocio. Incluso, en tiempos en que el tipo de cambio es favorable, la tienda recibe clientes de países limítrofes. Sin embargo, a pesar del flujo constante de compradores, Haidukowski siempre prefirió centrarse en el mercado local, sin centrearse en la exportación.
Adaptarse implica sumarse a la tecnología", aseguró Haidukowski. Crédito: Mercedes Gramajo.
La diversidad de productos fue fundamental para enfrentar las fluctuaciones del mercado y adaptarse a la demanda cambiante de los clientes. "Ofrecemos artículos para marroquinería, calzado, collares para perros, entre otros", comenta el comerciante. A medida que el negocio crecía, incorporaron nuevos productos con el objetivo de atraer a un público más amplio.
"La crisis económica que estamos viviendo en Argentina cambió por completo la forma en que los clientes compran", expresó Leonardo, empleado del negocio desde hace años, y agregó: "Enrique siempre dice que los clientes responden a lo que pasa en el país, y lo ví adaptarse una y otra vez”. A principio de año, la recesión golpeó fuerte y las ventas cayeron mucho, pero ahora se nota una leve mejora en los últimos meses. Para el empleado, la capacidad de Enrique para entender los ciclos económicos y ajustar el negocio fue para superar los momentos más difíciles.
En este contexto de crisis, el negocio familiar se mantiene como un símbolo de resistencia. El comerciante reconoce que la competencia es un factor clave en su estrategia, mencionando a Persiantex como su principal rival. “Es importante seguir sus precios y cómo fluye su negocio para poder desarrollar el nuestro”, afirma. La observación y el análisis del entorno son fundamentales en su gestión.
El comercio familiar, supo atravesar diferentes crisis económicas. Crédito: Mercedes Gramajo.