El tango baila la crisis económica en la Esquina Homero Manzi
El tango baila la crisis económica en la Esquina Homero Manzi
A pesar de ser reconocido como Café Notable, el restaurante no logra recuperar los niveles de asistencia que registraba antes de la pandemia.
Por: Candela Batica
En Boedo, apenas se veían vecinos que paseaban a sus perros por las calles el domingo a la noche. Sin embargo, al llegar a la esquina de San Juan y Boedo, el desierto inhóspito desapareció y los restaurantes Miño Pizzería, Esquina Sur y Esquina Homero Manzi despertaron al barrio porteño. La frase de una canción pegada en un cartel de chapa abrió las puertas del emblemático Esquina Homero Manzi: “San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo".
El nombre del lugar se debe al escritor de tango, Homero Manzi, quien escribió, en una de las mesas del bar, El Tango Sur en 1948. Crédito: Candela Batica
En la entrada, los anfitriones con sus trajes impolutos, ubicaron a los clientes en sus mesas. De fondo, la voz de Santos Discépolo reveló la esencia del lugar. Los tonos rojizos y amarronados pintan las paredes que se extienden hasta el techo, metros arriba. En ellas, cuelgan cuadros con imágenes de Juan Domingo Perón, y hasta el cuadro del Club Atlético San Lorenzo, que narran la tradición de un país y de un barrio.
Esquina Homero Manzi nació en 1927, la Comisión de Protección y Promoción de Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) lo reconoció como “Café Notable” en 2004. Sin embargo, en su presente, es un negocio afectado por la recesión económica del país y la disminución del consumo. Julio Fernández, encargado del lugar, comentó sobre la historia del local y afirmó: “Un bar de barrio que acompañó todas las situaciones económicas y sociales de la vida de Buenos Aires”.
Antes de la pandemia, el restaurante llenaba sus mesas con aproximadamente 250 a 300 comensales. Fernández, aseguró: “'Los shows se daban de lunes a lunes, sin descanso”. Sin embargo, tras el COVID-19, no volvieron a alcanzar esas cifras. Hoy en día, una noche “exitosa” para el bar de tango atiende alrededor de 90 cubiertos. Esta situación se agrava aún más con la situación económica del país.
"Donde la tradición y la historia bailan un tango". Crédito: Candela Batica
A simple vista, las únicas mesas ocupadas eran las de un grupo de argentinos que disfrutaban de una comida entre amigos. Menentiel Sandoval, mozo hace más de 20 años, explicó que estos son sus clientes habituales. “Son del barrio, suelen venir a almorzar después de trabajar o a tomarse un café”, añadió. Pero, además, el bar tiene otra clientela: los turistas. Alrededor de las 20:30, un grupo de brasileros, franceses, alemanes e ingleses bajaron de un transfer en la entrada del local. La gran mayoría estaban junto con sus parejas, porque el tango, es cosa de a dos.
El show arrancó a las 22 con una actuación de tango típica, lo que, según Fernández, los “diferencia de otros lugares”. Expresó: "Vendemos de otra manera, nuestro show de tango trata de ser lo típico sin tanta parafernalia, retratando la cultura nativa; nuestro tango original”. Es un show que dura alrededor de una hora y media y se ordena en distintas tandas.
El show se realizó en tres tandas: en la primera, tres parejas bailaron una canción; en la segunda, la orquesta tocó un tango instrumental; y para el cierre, un solista se adueñó del espectáculo. Crédito: Candela Batica
“Me parece que el precio es acorde a la semejante calidad y atención”, señaló un francés junto a su pareja. El menú ofrece platos típicos de bodegón, con opciones caseras y minutas. Los platos más caros son sobre todo los pescados y mariscos, como el pulpo a la gallega, con un valor de 96.000 pesos. Las opciones más accesibles, como las minutas y carnes, rondan entre los 15.000 y 20.000 pesos.
Fernández explicó que la diferencia económica la generan con los precios que les cobran a los turistas. Para ellos, el show de tango cuesta 36 dólares. Pero, para una experiencia completa, que incluye traslado en transfer y una mesa con platos incluidos, los precios oscilan entre 70 dólares en las áreas más económicas del salón y 86 dólares en las más exclusivas.
"Si uno atraviesa una crisis económica, lo primero que se restringe no es comer, sino las salidas nocturnas", afirmó Fernández. En ese contexto, los responsables del lugar implementan estrategias para mantenerse competitivos. Por ejemplo, ajustan los precios para que la experiencia sea accesible para los locales y ofrecen promociones esporádicas para atraer a más comensales. Fernández, añadió: "Buscamos alternativas económicas sin comprometer la calidad del espectáculo ni del servicio". El equipo de Esquina Homero Manzi confía en que una mejora en la economía volverá a llenar sus mesas y revitalizará el bar de boedo.