Utilizado por las ciudades inteligentes o la agricultura de precisión, está enfocado, principalmente, en innovar para optimizar los recursos y mejorar la productividad. Está enfocada en los productos de alta tecnología y de la ciencia. Es un área delicada ya que busca la reducción de costos que puede generar desequilibrios causando desempleo a pesar de alcanzar beneficios económicos. No obstante, el espíritu de esta economía es la tecnificación de los procesos productivos sin afectar la calidad de vida de la población para obtener crecimiento económico. Justamente, para evitar que las máquinas, ordenadores o aplicaciones desplacen a los trabajadores, la economía amarilla debe cumplir con ciertas prácticas responsables que no solo se centren en automatizar los procesos y reducir los costes, sino que, además, tengan en cuenta el bienestar de la sociedad y sean capaces de aportar valor añadido con la invención de nuevos productos o servicios.
Es una muestra palpable y real de la economía amarilla: robóticas, internet de las cosas, big data, ciberseguridad, realidad aumentada y virtual, machine learning. Se afectan sectores de manera integral en todos los ámbitos: transporte, producción, logística, construcción, administración y ventas.
La finalidad filosófica de esta economía es la optimización a partir de la competitividad de las empresas mejorando la capacidad de invención de nuevos productos que redunden de forma positiva en la sociedad y no en la utilización de tecnología para abaratar costos.