Clioescrituras
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El 14 de febrero es más que un día y fecha en el calendario al menos para algunas de las sociedades en occidente. Cuestión que no ha de sorprender debido que a las personas nos es indispensable dotar de sentidos y simbolismos a nuestra existencia, no obstante, también nos cuestionamos sobre esos mismos significados. El llamado Día de San Valentín o Día del amor y la amistad, es una de las fechas más controversiales no solo por tratar de entender su origen, sino también por las prácticas de consumo e intercambio y sobre todo que entendemos sobre el amor y la amistad.
Aquí algunos puntos que en Clionautas logramos identificar:
Versiones sobre la tradición llamada Día de San Valentín:
Regularmente cuando un fenómeno sociocultural tiene una existencia tan larga pero llena de vacíos documentales y sobre todo aires de misterio, se recurre a teorizar sobre los posibles orígenes.
Y como toda genealogía, situándose desde la Roma antigua, no hay completamente un consenso sobre si sus inicios fueron por las celebraciones paganas de “Lupercalia” (asociada a rendir tributo a Luperca, ser perruno legendario por amamantar a Romulo y Remo).
Si fue en el momento en que el papa Gelasio I, en el año 494 d.C., declaró el 14 de febrero como el día de San Valentin por el martirio causado a tal sacerdote (no solo por la manera en que fue desvivido, sino también por las otras dos versiones en donde fue estandarte defensor del amor y en donde fue una persona que vivió el amor estando preso), o si fue una jugada de la iglesia para sobreponer la celebración de este Santo sobre las fiestas lupercales, según celebradas masomenos por las mismas fechas.
Es decir, por un lado tenemos la celebraciones míticas acerca de la fertilidad y por el otro la personificación del amor y la desobediencia, aunque la centralidad de la importancia de estas versiones recaen en la gran influencia del calendario de 12 meses y de la autoridad de la Iglesia católica apostólica romana. Las cuales tuvieron repercusiones en cómo entender y manejar el mundo desde una perspectiva occidental y de lo que hoy llamamos el norte global.
¿Pero cuándo se decide implementar el 14 de febrero como fecha del amor y la amistad? Sí, todo esto es gracias al capitalismo tardío
Hasta el momento no se ha podido rastrear del todo el cambio y la extensión de dicha celebración, pero sí un intento de situar la concepción moderna que tenemos sobre esta. Dando un mega salto temporal, se tiene conocimiento que al menos desde el siglo XIX en Inglaterra y gran parte de Europa se empezó a acostumbrar el cortejo, hacer llegar regalos y cartas a las personas amadas, gracias al estatuto de las clases burguesas, las cuales por medio de estas prácticas aseguraba un estatus social.
Esas referencias culturales, las cuales tuvieron su conformación en varios tipos de escritura, de algún modo trasladaron hasta finales de la década de los ‘40, un incentivo para que el 14 de febrero por medio del mundo empresarial y publicitario español, se estableció como una celebración que requería el intercambio de regalos y todo lo que implica una movilización financiera del amor romántico a escala global.
¿Ahora, todo este intento de resumen histórico pá’ qué? pues sí, nos guste o no esto tiene implicaciones en el amor y la amistad
Y por más que intentemos puntualizar algunas, como es el énfasis en el mundo de las ciencias, el descubrimiento a nivel corporal y neuronal como respondemos ante el amor, o del cómo han proliferado críticas desde la intelectualidad y sobre todo por productos culturales y el uso de las redes sociales, a esta concepción romantizada, de relación afectiva unilateral e hiper consumista de concebir y practicar el amor en su propio día. Es necesario que no restemos la importancia que tiene y ha tenido el amor a lo largo del tiempo, pues en palabras de Pilar Gonzalbo tanto los relatos, los sentires y las prácticas “siempre son culturales y ponen en conflicto prejuicios y percepciones; porque un cónyuge puede elegirse, pero el amor no se elige; nace espontáneamente y puede extinguirse o crecer, puede ser compartido o frustrado, pero no deja de ser amor.”
Referencias:
Toboso Sánchez, Pilar, Pepin Fernandez, 1891-1982_ el pionero de los grandes almacenes, Galerias Preciados, Madrid, 2000.
Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord.), Amor e historia: la expresión de los afectos en el mundo de ayer, México, D.F., El Colegio de México, Centro de Estudios Historicos, 2013.