El conocimiento es lo que sabemos de las cosas (su naturaleza, sus cualidades y relaciones). El Conocimiento puede llamarse de diferente manera, de acuerdo de la forma en la cual se haya obtenido por lo que puede clasificarse como científico y no científico.
El conocimiento, entendido como el conjunto de saberes que los individuos poseen y que han sido aprendidos a
través de su vida, ya sea por la experiencia o el aprendizaje, está en constante construcción; cada día sumamos conocimiento a nuestras vidas a través de los que vivimos, pensamos, estudiamos, reflexionamos y hacemos, aprendemos de los otros y ellos de nosotros, la vida es un aprendizaje constante.
El conocimiento nace de la necesidad del hombre de explicarse a sí mismo, su propia naturaleza, de tratar de comprender los fenómenos en su propio interior psicológico o biológico, así como de explicar el mundo que lo rodea y las relaciones que establece con los demás y con el espacio que habita.
Conocimiento intuitivo. El conocimiento puede surgir de algo que comprendemos de repente, sin necesidad de razonamiento; llamamos a eso conocimiento intuitivo. Algunos de quienes se dedican a estudiar el conocimiento creen que la mayoría de las veces se trata de ocurrencias e imaginación. Sin embargo, también es cierto que en un principio mucho del conocimiento que hoy se asume como verdadero se generó por vía de una intuición. (Schettino, 2019).
El conocimiento intuitivo ha sido objeto de estudio desde tiempos remotos, siendo Platón (427-347 a.C.) el primero en hablar de una intuición espiritual a través de los saberes sensibles. René Descartes (1596-1650) consideraba que para llegar al conocimiento cierto se puede usar la intuición y la deducción, las ideas intuitivas las identificaba como ideas claras, sobre lo que no se puede dudar y que contribuyen a formar otros tipos de conocimiento.
El conocimiento intuitivo está vinculado con los presentimientos y sensaciones que nos ayudan a tomar decisiones de forma inmediata, sin elaborar pensamientos complejos no abstractos, su validez y credibilidad no requiere de verificación ni comprobación.
Conocimiento Empírico. Muchos de los conocimientos de los seres humanos han sido adquiridos a través de la experiencia, A este conocimiento se le llama empírico, el cual se basa en la práctica y el contacto directo con la realidad y se obtiene mediante la observación y experimentación.
El conocimiento empírico ha acompañado a la humanidad en toda su existencia, a lo largo del tiempo ha sido apreciado y estudiado por múltiples autores. Aristóteles (384-322 a.C.) distinguió diversos grados de saber, siendo la experiencia el primero de ellos. Hacia el siglo XVII, John Locke (1632-1704) consideró que ningún conocimiento humano puede ir más allá de la experiencia, otorgando a ésta un lugar preponderante en la construcción del conocimiento. Hubo quienes, como David Hume (1711-1776), consideraron que la experiencia es la fuente de todo conocimiento.
El conocimiento empírico no permite comprender las causas de los fenómenos que observamos, ni conocerlos a profundidad y en forma precisa. Se adquiere a lo largo de la vida y se va perfeccionando en la medida en que hacemos uso de él. Siendo de suma importancia para el desarrollo de la sociedad, ya que, mediante la acumulación de conocimientos basados en la experiencia, la humanidad ha podido realizar actividades que le han permitido sobrevivir, resolver problemas y proponer soluciones.
Conocimiento Religioso. Los hombres se han acompañado de la religión desde los inicios de su existencia, en todas las latitudes y en todas las culturas encontramos preceptos religiosos que han normado nuestra existencia a través de las costumbres y la moral impuesta. El conocimiento religioso se fundamenta en las diversas religiones que se profesan alrededor del mundo.
Los monasterios, conventos, santuarios, templos y, en general, los centros religiosos son el espacio en el que se desarrolla, conserva y desde donde se divulga el conocimiento religioso.
La religión es un sistema de creencias y rituales que establece códigos morales que norman el comportamiento de sus seguidores, se basa en una actitud de fe; mediante la aceptación de la revelación divina, admitimos y seguimos tomando ejemplo de los líderes religiosos y estudiamos los libros sagrados.
Conocimiento Filosófico. El conocimiento filosófico surge de la necesidad del ser humano de explicar su existencia misma a partir de preguntarse quiénes somos y hacia dónde vamos. A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre se ha cuestionado sobre el sentido de la vida, buscando el porqué de las cosas, auxiliándose de la observación y el razonamiento, ha indagado sobre motivos y alternativas de interpretación respecto de la propia existencia humana y todo lo que le rodea, utilizando a la filosofía en esta búsqueda.
A través del conocimiento filosófico, el hombre se interesa por saber más de sí mismo, su origen, no en el sentido biológico del desarrollo humano, sino en el plano psicosocial y cultural, cuestionándose sobre sí mismo y sobre la realidad. Para el conocimiento filosófico son más importantes las preguntas que las respuestas, pues busca la esencia y la exploración de las cosas intangibles a los sentidos.
Conocimiento Científico. El conocimiento científico tiene su origen en el razonamiento, nace de la necesidad de entender, explicar y conocer más sobre el ser humano y su entorno, estudia el universo, al ser humano y los procesos naturales y sociales, así como sus interrelaciones, auxiliándose de esquemas conceptuales y de estructuras teóricas.
El conocimiento científico es la forma sistematizada de producir conocimiento, de crear, descartar y explicar saberes, para lo que se requiere de un método, de una forma de hacerlo, de una técnica expresada en un conjunto de procedimientos, proposiciones y conceptos teóricos que ayuden a establecer relaciones, plantear hipótesis y comprobarlas.