Inspirado en la célebre frase de René Magritte “Ceci n’est pas une pipe”, el proyecto cuestiona la relación entre imagen, realidad y representación. Estos retratos no representan a Jerónimo Zurita, sino que lo utilizan como pretexto para hablar de identidad, mirada y construcción simbólica.
Cada obra es el resultado de una experiencia personal y única. El conjunto de retratos refleja la pluralidad cultural, estética y social del alumnado, entendiendo la memoria histórica como un espacio abierto, en constante relectura, y no como un relato cerrado y homogéneo.
El uso del disfraz permite jugar con la transformación, la ironía y la distancia crítica. Siguiendo estrategias propias del arte contemporáneo, el alumnado explora cómo cambiar de apariencia puede ser también una forma de pensar y cuestionar la identidad.
El proyecto plantea que la historia puede ser contada desde múltiples voces. Apropiarse de una figura histórica supone cuestionar quién construye los relatos del pasado y desde qué posiciones de poder se transmiten.