Stefano Gabbana y Domenico Dolce se conocieron cuando el segundo entró a trabajar en un taller milanés donde Gabbana trabajaba de jefe de departamento. Entre pedidos y patrones, uno y otro se dieron cuenta de que compartían infinitos puntos de vista, que les seducían las mismas estéticas y emprendieron este camino juntos en Dolce & Gabbana.
Una de las piezas de su cuarta colección fue llamada «El Vestido Siciliano» por la prensa de moda, y fue identificada por el autor Hal Rubenstein como uno de los 100 atuendos más importantes alguna vez diseñados. Se considera la pieza más representativa de esa época para la marca.
En 1991 su colección para hombres recibió el premio Woolmark Award por la colección para hombres más innovadora del año.
La pareja de diseñadores patentó varios looks y es fácil identificarlos con determinadas prendas, como el pantalón cargo ancho y la camisa de algodón blanca (desabrochada hasta el esternón) o las camisetas de algodón estampadas y las chaquetas de piel de aire motero. Pero sobre todo hicieron bandera del traje negro ceñido acompañado de una fina corbata. Siempre con la sensualidad que caracteriza a la marca.
La gran mayoría de las campañas de Dolce&Gabbana ha sido disparada por Steven Maisel; un genio de la lente como Maisel en compañía de un dúo preclaro para la estética han redundado una y otra vez hasta patentar un estilo; ya sea con guiños al futuro o como una lección de historia.
Escenas abigarradas, concurridas, llenas de personal exudando poder y sensualidad que en alguna que otra ocasión les han llevado a tener que disculparse públicamente.
Los musulmanes representan el 22% de la población mundial y no muchas grandes marcas han abordado todavía la idea de realizar una colección para este público donde también gusta la alta costura. Dolce Gabbana presenta en 2016 una colección para las mujeres musulmanas incorporando el hiyab al look.