Luego de explicar nuestras rutinas al volver del colegio. Decidimos intercambiarlas y vivir por un día la rutina de la otra. Sacamos fotos de lo que nos llamaba la atención y pudimos mirar la ciudad desde el punto de vista de otra persona con un camino diferente.
Estoy emocionada por el trabajo, a pesar de ser cansador, promete dejar una experiencia única. Admito que no me gusta caminar mucho, ni cambiar mi rutina. No me gustan los cambios en general, pero aveces son importantes y pueden traer mejoras.
No creo que mi percepción sobre la ciudad cambia demasiado, pero uno nunca sabe. Así que a pesar de no agradarme la idea de estar mucho tiempo fuera de casa, lo voy a hacer, no solo para aprobar la materia, también para retarme a mi misma al desafió del cambio.
Cata...
Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales.
Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno, no seremos completamente efectivos.
moraleja de la fabula completa:
"La liebre y la tortuga"
¿Como es que algo tan amenazante como la escultura de un lobo,puede albergar en mi un sentimiento tan tranquilo como el sentirse protegido?
Suerte tienen quienes viven en esa casa, protegidos están por el lobo.
"...Casa vieja que no existes, hoy solo eres añoranza
Y al pasar por dónde estabas pienso: todo llega y pasa
Y hay que seguir el camino que la vida nos depara."
Fernando Cardona
“LA CASA”. Concha M. Miralles
"La casa guarda vapores que adormecen
y raíces invisibles que suben de la tierra cada noche
para atarte las muñecas mientras duermes.
Odia los planos, los itinerarios y los mapas,
que escupiría sin piedad de sus paredes
(si has de irte guárdate el secreto).
Prefiere los sonidos de los pasos
al remoto silenciar de las ausencias.
Es hipnótica, tirana, irreverente.
Hay casas lobo que beben lunas llenas
y conjuran el alma de sus hembras
al obsesivo afán de su belleza."
La idea de hacer un trabajo así de original y diferente al resto me encanta, el único problema que creo que vamos a tener es la organización y nos va acostar encontrar una forma diferente de ver la ciudad, pero se que lo vamos a poder lograr. Creo que mi percepción sobre la ciudad va a cambiar, aunque sea un poco.
Me gusta que tengamos que salir a caminar por la ciudad sin ninguna destino; ya que por lo general siempre me muevo en transporte y no se ven las mismas cosas desde arriba de un vehículo que desde el propio suelo.
"Versos a la tristeza de Buenos Aires" Alfosina Storni.
Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,
por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,
sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo
me apagaron los tibios sueños primaverales.
Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada
en el vaho grisáceo, lento, que las decora.
De su monotonía mi alma padece ahora.
—¡Alfonsina!—No llames. Ya no respondo a nada.
Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero
viendo en días de otoño tu cielo prisionero
no me será sorpresa la lápida pesada.
Que entre tus calles rectas, untadas de su río
apagado, brumoso, desolante y sombrío,
cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.
"SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR" Baldomero Fernández Moreno.
Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!
"Barrio recuperado" Jorge Luis Borges
Nadie vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.
El temporal fue unánime
y aborrecible a las miradas fue el mundo,
pero cuando un arco bendijo
con los colores del perdón la tarde,
y un olor a tierra mojada
alentó los jardines,
nos echamos a caminar por las calles
como por una recuperada heredad,
y en los cristales hubo generosidades de sol
y en las hojas lucientes
dijo su trémula inmortalidad el estío.
Aquí en mis manos tengo el mapa, no sé que me deparará, pero confío en sus indicaciones, bajaré del subte, seguiré la música y por donde me guíe saldré, caminaré cuatro cuadras, pasaré por un puesto de diarios y un anses, y al llegar a la panadería cruzaré y doblaré, pasando una iglesia china y un par de edificios, a mi destino llegaré.
Atrás queda la luz del sol, y la artificial comienza a tomar protagonismo.
Lo que pasa en la superficie ya no existe, no te importa, las paredes te guían, el camino es siempre el mismo.
Te subís al vagón, indiferente es cual elijas, pues todos son iguales, mismo color, tamaño y espacio, solo interesa el que te haga ahorrar pasos.
La gente no se repite, es cierto, pero tampoco interacciona, únicamente en sus caras o lecturas puedes deducir su persona.
En carranza, con gran esmero, un artista callejero en italiano cantó:
"Que bella cosa, es un día soleado
El aire sereno luego de la tempestad
Por el día tan calmado, parece un día de fiesta
Que bella cosa, es un día soleado"
Enrico Caruso
mas el sol nunca alcanzó, porque en los pasillos del subte se quedó.
Canción original:
Carranza, que bella estación eres, que alegres alrededores tienes, más lamento decirte que tu nombre no es razón para enorgullecerte, pues quien lo poseyó, de alguna forma poco clara, en un atentado terrorista actuó, puntualmente aquel ocurrido un 15 de abril de 1953, en la acostumbrada Plaza de Mayo. Aquel hombre, al que prefiero no nombrar, hace más de 30 años que descansa, pero razonable es que no lo haga en paz, pues la vida de 7 personas sobre su espalda carga.
Si no es insulto ni molestia, me atreveré a preguntar, ¿cuántas son las personas que te han cruzado, o un tren sobre ti las ha dejado y siquiera en tu nombre se han fijado?
Caminando regresaré, porque a la oscuridad no quiero volver.