La historia cuenta las aventuras de Joaquín, un niño travieso con una imaginación enorme. Un día, cuando se despierta, decide que quiere ser inventor. Sin más herramientas que los objetos que encuentra por la casa —como un rallador de queso, un plumero, dos ramitas, un reloj despertador y otros cachivaches— Joaquín se pone a construir diez animales únicos a su medida.
Cada animal es una creación distinta, fruto de la imaginación desbordante del protagonista, y está acompañado de versos rítmicos que aportan juego y diversión al relato. Estas criaturas fantásticas combinan objetos cotidianos con características animales: por ejemplo, un hipopótamo hecho con un rallador que come sin engordar o un ratón peculiar con comportamientos disparatados.
Lo especial de este libro es que texto e ilustración se entrelazan: Bernasconi no solo narra la historia con palabras rimadas, sino que también crea las imágenes con técnicas mixtas (como collage), lo que invita a los lectores a detenerse en la página para descubrir detalles visuales divertidos y sorprendentes.