Nuestra comunidad arquidiocesana, desde sus parroquias y grupos pastorales, conducida por el Espíritu Santo, acoge a todos para vivir la alegría y la unidad, compartir la fe en un Jesucristo resucitado y en su madre la Purísima Concepción.
Los Movimientos han sido un fenómeno vibrante en la historia reciente de la Iglesia, aportando una diversidad de carismas, espiritualidades y enfoques apostólicos que han enriquecido y transformado la vida de millones de personas alrededor del mundo.
Los Movimientos Laicales Católicos son un don precioso para la Iglesia y para el mundo. Su experiencia rica y diversa nos invita a celebrar la acción del Espíritu Santo en la actualidad y a renovar nuestro compromiso con la misión evangelizadora.
La evangelización es la acción de compartir la Buena Noticia de Jesucristo con todas las personas, invitándolas a la conversión y al seguimiento de Cristo. Es un proceso integral que abarca la proclamación del mensaje, la celebración de la fe en los sacramentos, el crecimiento en la vida cristiana y el servicio al prójimo.
Trabaja por la justicia social y la promoción humana, defendiendo los derechos de los más vulnerables y luchando contra las causas de la pobreza, la exclusión y la desigualdad.
Vela por la correcta celebración de los sacramentos y las demás acciones litúrgicas, fomentando una participación activa y consciente de la comunidad.
Promueve el fortalecimiento de la familia como célula fundamental de la sociedad, ofreciendo apoyo y acompañamiento a las familias en sus diferentes etapas y desafíos.
Promueve el discernimiento vocacional, animando a los jóvenes descubrir su llamado a la vida consagrada o al ministerio sacerdotal.
Acompaña a las personas enfermas, a sus familiares y a los profesionales de la salud, ofreciendo apoyo espiritual y material, y promoviendo una cultura del cuidado y la atención integral.
Promueve el conocimiento y la lectura de la Biblia, como fuente de inspiración, guía y alimento para la fe.