La Arquidiócesis de Managua, en Nicaragua, tiene una historia rica y variada que se remonta a la época colonial
El papa san Pío X erige la arquidiócesis el 2 de diciembre de 1913. En este sentido hay una transformación de la diócesis de Nicaragua que comprendía todo el territorio nacional con sede en León a una nueva distribución territorial de donde surgen la arquidiócesis de Managua, la diócesis de Granada y el vicariato apostólico de Bluefields. El 19 de diciembre de 1924 se le segrega territorio para la erección de la diócesis de Matagalpa en la ciudad de homónima.
A lo largo de las décadas siguientes, la arquidiócesis experimentó varios cambios en su estructura y liderazgo. Diferentes obispos asumieron el cargo, cada uno dejando su marca en la historia y el desarrollo de la iglesia local. Durante estos años, la arquidiócesis se enfrentó a desafíos como la secularización, la pobreza y la inestabilidad política en Nicaragua.
El 21 de abril de 1991, la Arquidiócesis de Managua fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana, con la creación de tres nuevas diócesis sufragáneas: Estelí, Granada y León. Este cambio reflejó el crecimiento y la importancia de la arquidiócesis en la vida religiosa y social de Nicaragua.
Algunos obispos y arzobispos que han dejado una huella significativa en la historia de la Arquidiócesis de Managua incluyen a:
José Antonio Lezcano y Ortega (1913-1928): Primer obispo de Managua.
Vicente Alejandro González y Robleto (1928-1947): Segundo obispo de Managua.
Miguel Obando y Bravo, S.D.B. (1970-2005): Tercer obispo y primer arzobispo de Managua. Jugó un papel importante en la vida política de Nicaragua y fue elevado al rango de cardenal por el Papa Juan Pablo II.
Leopoldo José Brenes Solórzano (2005-): Cuarto obispo y segundo arzobispo de Managua. Continúa sirviendo como líder pastoral en medio de los desafíos sociales y políticos de Nicaragua.