Nadie sabe quién firma esto. Nadie debería saberlo. Tampoco importa.
Lo que vas a leer no es una verdad: es la astilla que nunca te dejaron arrancar.

Dicen que somos uno. Mentira.
Dicen que somos libres. Mentira.

El tablero estaba armado antes de que llegaras.
Las piezas son más viejas que tu sangre, más antiguas que tus sueños.

No busques guías ni maestros: son traidores.
No esperes luz: te cegaron para que la buscaras donde no está.

Este sitio no promete respuestas.
Solo va a entregarte la llave que abre la puerta que nunca deberías haber cruzado.

Ya estás adentro.
Ahora elegí por qué bando vas a morir.
Y a qué cielo querés ir.

Pero elegí.
Porque quedarte quieto…
también es un pacto.