Joseph Haydn
Cuarteto para Flauta op. 5, Divertimento en Re Mayor Hob II: D11 (1767)
Presto; Minuetto; Adagio; Presto assai
Mariana Martines
Sinfonía en Do Mayor (1770)
Allegro con spirito; Andante ma non troppo; Allegro spiritoso
Nicola Porpora
Sinfonia da Camera n. 5 en Mi Menor op. 2, “Concerto Quinto” (1736)
Affettuoso; Allegro; Adagio; Giga Allegro
Wolfgang Amadeus Mozart
Cuarteto para flauta n. 1 en Re Mayor K 285 (1777)
Allegro; Adagio; Rondo
Concierto en directo en AMUZ (Amberes, Bélgica)
La floreciente escena musical vienesa en el último tercio del siglo XVIII consagró a muchos de los grandes nombres de la historia de la música. Sin embargo, y a pesar de su desbordante talento y -en numerosos casos- destacada posición social, fueron muchas las mujeres intérpretes y compositoras partícipes de este fenómeno que acabaron cayendo en el olvido. Por ello, y en homenaje a una de las más destacadas figuras femeninas de este contexto histórico-musical, Anacronía viajará en esta ocasión a la vienesa Michaelerhaus, edificio natal de la compositora, clavecinista y cantante Mariana Martínez; y residencia de artistas tan destacados como Pietro Trapassi “Metastasio”, Nicola Porpora o Franz Joseph Haydn.
Descendiente de una familia de militares españoles austracistas e hija del gentilhombre y nuncio papal Nicolás Martínez -acogido en la corte de Carlos VI de Austria tras la Guerra de Sucesión Española-, Mariana Martínez nació en 1744, y recibió desde niña una educación privilegiada, tutelada por el poeta y libretista Metastasio, quien pronto fue consciente del enorme talento musical que Mariana atesoraba. Metastasio residió en casa de los Martínez tras su nombramiento como Poeta Imperial, y encomendó la labor de instruir a Mariana en materias como composición, canto o teclado a destacados músicos del momento, como el flamante operista napolitano del barroco tardío Nicola Porpora; o un joven Joseph Haydn, quien se refería a Mariana como “la pequeña española”.
Las veladas de Mariana y Antonia Martínez en Michaelerhaus reunían a los más destacados músicos y artistas de la época. A la muerte de Metastasio en 1782, Mariana ya gozaba de un gran prestigio en la alta sociedad vienesa, y en torno al clavicémbalo que su mentor le legó como herencia -entre otros muchos bienes-, organizó junto a su hermana una serie de veladas musicales en las que participaban periódicamente los más destacados músicos del momento, entre ellos, Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn o un jovencísimo Ludwig van Beethoven. Según testimonios, Mozart y Mariana interpretaron en estas sesiones obras a cuatro manos al teclado, y se profesaron una gran admiración y respeto mutuo.
Con una enérgica e interactiva puesta en escena, Anacronía tratará de llevar al espectador hacia el corazón del clasicismo vienés, recogiendo la esencia festiva, afectiva y divertida que a buen seguro se palpitó en estas veladas, con obras de Mozart y Mariana Martínez -su Sinfonía en Do Mayor es considerada la primera sinfonía clásica de la historia compuesta por una mujer-. Vendrán acompañadas de piezas de los maestros Porpora y Haydn, que casualmente también fueron vecinos de nuestra anfitriona en la Michaelerhaus.
Dentro de esta fusión de estilos, influencias y personalidades que se dio en tan ilustre edificio de la vienesa Michaelerplatz a lo largo de estas décadas, hallaremos la anacronía musical de la mano del clave -en homenaje al legado de Metastasio, que se erigió como elemento central de estas veladas- y la viola de gamba. Estos instrumentos, aunque ya en decadencia, aún contaban con presencia y destacados intérpretes en la propia Viena, por lo que perfectamente pudieron tener cabida dentro de la espontaneidad y festividad de estas veladas.
Con todos estos elementos entremezclándose entre sí, Anacronía nos ofrece la posibilidad de contemplar un retrato musical repleto de contrastes, con un repertorio oscilante entre los cánones del clasicismo vienés y un marcado acento del añejo barroco, y con una interpretación en la que, a buen seguro, el sentido del humor no brillará por su ausencia.