J. Haydn: La isla deshabitada: Obertura
J. Haydn: La isla deshabitada*
M. Martínez: Sinfonía en Do Mayor
Allegro con spirito, Andante ma non troppo, Allegro spiritoso
M. Martínez: La Tempesta*
M. Martínez: Orgoglioso Fiumicello*
M. Martínez: Sonatas y Concierto para clavicémbalo **
N. Porpora: Semiramide riconosciuta*
N. Porpora: Sinfonia da Camera Nr. 5.
Affetuoso, Allegro, Adagio, Giga. Allegro
*Selección de arias y recitativos
**Selección de movimientos
(Programa sin estrenar)
La floreciente escena musical vienesa del último tercio del siglo XVIII dio lugar a uno de los mayores focos de creatividad artística en la historia de la música occidental. Y para recrear este contexto, Anacronía se inmiscuirá en los recovecos de la emblemática “Michaelerhaus”, edificio residencial de la céntrica Michaelerplatz de Viena, donde se dio uno de los más curiosos ejemplos de este fenómeno de efervescencia artística, pues en él cohabitaron destacadísimas figuras como el poeta imperial Pietro “Metastasio”, el flamante operista tardobarroco Nicola Porpora o un joven y recién llegado a Viena Joseph Haydn. Aquí nació y creció la protagonista de nuestra historia, la destacada compositora, cantante y clavecinista Mariana Martínez (1744-1812), de ascendencia española, cuyo talento singular no tardó en cautivar hasta a la propia Emperatriz María Teresa, y cuya figura, como la de otras tantas mujeres compositoras e intérpretes de su época, ha acabado cayendo en el olvido a lo largo de los años.
Pietro Metastasio (1698-1782), amigo íntimo y vecino de la familia Martínez, supo reconocer el talento musical que emanaba de la pequeña Mariana, y reunió a un destacado elenco de maestros, encargados de su formación. Entre ellos, curiosamente, destacaron algunos de sus vecinos, como el italiano Nicola Porpora (1686-1768), que ya había instruido a grandes cantantes como Farinelli; y un Joseph Haydn (1744-1812) que, recién llegado a Viena, subsistía como asistente y acompañante al teclado de Porpora, y residía en un desván del último piso de la “Michaelerhaus”. Más adelante, Haydn sería uno de los colaboradores más cercanos a Mariana Martínez, a quien se refería, con cariño, como “la pequeña española”.
Pero quien sin duda ejerció una mayor influencia a lo largo de los años en la conformación de la personalidad de Mariana, así como de su gusto por lo exquisito y de su indeclinable devoción por la cultura fue su preceptor, Pietro “Metastasio”, con quien mantuvo una muy cercana relación a lo largo de los años. Fruto de ello fue la más que generosa herencia que el poeta le legó tras su muerte, la cual incluía una joya de gran valor simbólico: su clavicémbalo, en torno al cual los salones de la “Michaelerhaus” se habían convertido un punto de encuentro entre los destacadísimos vecinos del edificio y selectos visitantes. Siguiendo la tradición de su mentor, Mariana continuó organizando estas célebres veladas, junto con su hermana Antonia. Tan destacadas reuniones no hicieron sino atraer durante décadas a lo más granado de la sociedad artística vienesa, como su amigo Haydn, Mozart, o un jovencísimo Beethoven.
Como si de un encuentro casual en el rellano del edificio, una charla en los pasillos o una reunión en torno al clave de Metastasio se tratara, Anacronía buscará establecer un diálogo a los cuatro protagonistas de esta historia: Martínez, Haydn, Porpora y Metastasio, miembros de diferentes generaciones, estilos y sensibilidades artísticas que, durante un tiempo, convivieron en el mismo edificio. La lengua vehicular de estas discusiones será la de sus propias obras, ejerciendo la literatura del influyente Metastasio como hilo conductor entre piezas, ya que todo el repertorio estará vinculado a los poemas y libretos del poeta imperial. Recreando un encuentro casual de vecinos, Anacronía propone un programa espontáneo, fresco y de gran variabilidad emocional, con los movimientos de las distintas obras cruzándose entre sí, y con diferentes disposiciones en formación e instrumentación a lo largo del concierto. Dentro del repertorio, y destacando la figura de Mariana Martínez, Anacronía tratará de destacar su faceta de compositora (la Sinfonía en Do es considerada la primera sinfonía clásica compuesta por una mujer), cantante (cantatas sobre poemas de Metastasio) y clavecinista (repertorio para clave solista). Con todos estos elementos, Anacronía elaborará un diálogo imprevisible y fortuito, dejando que sean estos grandes genios los que nos hablen a través de su creación artística.
Murcè Bruguera_mezzosoprano
David Gutiérrez_traverso barroco
Pablo Albarracín_ violín barroco
Luis Manuel Vicente_viola barroca
Marc de la Linde_viola da gamba
Marina López_clave