Los Derechos Sexuales y Reproductivos son una parte muy importante de tus derechos humanos. Son un conjunto de libertades y garantías que te permiten vivir tu sexualidad y decidir sobre tu reproducción de forma libre, informada, segura y sin violencia ni discriminación.
Estos derechos buscan asegurar que todas las personas, sin importar su edad, sexo, género, orientación sexual o cualquier otra característica, puedan disfrutar de una vida sexual plena y saludable, y decidir si quieren tener hijos, cuándo y cuántos.
Se refieren a tu capacidad de vivir tu sexualidad de forma saludable y sin presiones. Incluyen, entre otros:
Derecho a vivir tu sexualidad sin violencia, abuso o discriminación: Nadie debe forzarte a hacer algo que no quieres, ni juzgarte por cómo eres o a quién amas.
Derecho a tener control sobre tu propio cuerpo y a decidir sobre tu sexualidad: Tú decides cuándo y cómo inicias o no tu vida sexual, y con quién. Tu cuerpo es tuyo.
Derecho a explorar y disfrutar de una vida sexual placentera y segura: Esto implica que tienes derecho a tener experiencias sexuales que sean positivas, respetuosas y que te hagan sentir bien.
Derecho a la privacidad sexual: Tus decisiones y preferencias sexuales son asunto tuyo y no deben ser reveladas sin tu consentimiento.
Derecho a elegir tus parejas sexuales: Tú decides con quién quieres tener relaciones, siempre y cuando haya consentimiento mutuo.
Derecho a recibir información clara y completa sobre sexualidad: Debes tener acceso a información confiable y veraz sobre métodos anticonceptivos, prevención de ITS, consentimiento y todo lo relacionado con el sexo, para que puedas tomar decisiones informadas.
Derecho a acceder a servicios de salud sexual de calidad y amigables: Esto significa que puedes ir a un centro de salud y recibir atención confidencial, respetuosa y sin juicios, incluso si eres menor de edad (en Colombia, a partir de los 14 años puedes acceder a muchos de estos servicios sin compañía de un adulto).
Se refieren a tu capacidad de decidir si quieres tener hijos, cuándo y cuántos, y a contar con los medios para lograrlo. Incluyen, entre otros:
Derecho a decidir libremente si deseas o no tener hijos, cuántos y cuándo: Es tu decisión personal, sin presiones de nadie.
Derecho a acceder a métodos anticonceptivos seguros, efectivos y disponibles: Esto significa que tienes derecho a conocer y obtener métodos anticonceptivos para planificar tu familia o evitar un embarazo no deseado.
Derecho a recibir información y educación sobre planificación familiar: Para que puedas tomar decisiones informadas sobre tu fertilidad.
Derecho a acceder a servicios de salud para un embarazo y parto seguros: Si decides ser madre o padre, tienes derecho a recibir atención médica de calidad antes, durante y después del embarazo.
Derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) bajo las condiciones que la ley colombiana permite: En Colombia, la IVE es un derecho cuando el embarazo pone en riesgo la vida o la salud de la mujer, cuando es producto de violación o incesto, o cuando existe una malformación fetal incompatible con la vida. Tienes derecho a acceder a este servicio de forma legal y segura.
Derecho a acceder a los beneficios de los avances científicos en salud sexual y reproductiva: Que las mejoras en la medicina y la ciencia estén disponibles para tu salud sexual y reproductiva.
Te dan autonomía: Te permiten tomar decisiones sobre tu propio cuerpo y tu vida.
Protegen tu salud: Al tener acceso a información y servicios, puedes prevenir embarazos no deseados e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
Fomentan el respeto: Te enseñan a exigir respeto por tus decisiones y a respetar las decisiones de los demás.
Construyen un futuro con más oportunidades: Al poder planificar tu vida reproductiva, puedes enfocarte en tus estudios, tus metas y tu desarrollo personal.
Previenen la violencia: Conocer estos derechos te ayuda a identificar y denunciar cualquier tipo de abuso o coerción.
En Colombia, el Estado y diversas organizaciones como Profamilia y UNFPA trabajan para garantizar que estos derechos sean una realidad para todos los jóvenes. Conocerlos es el primer paso para ejercerlos y para exigir que sean respetados por todos.