Este espacio terapéutico puede ayudaros si necesitáis:
APRENDER A REGULAR LAS EMOCIONES
Los niños y adolescentes no siempre se llevan bien con sus emociones. Los problemas suelen aparecer cuando sienten malestar y no saben relacionarse bien con él. A veces esto desemboca en miedos exagerados, ataques de rabia, o tristeza de esa que no se va. Regular las emociones no siempre es fácil, especialmente si te han enseñado (sin querer) a rechazarlas, a ignorarlas, o a no permitirlas ser tal como son. Es posible enseñarles a comprender y "autorregular" sus emociones, y también mostrar a los padres cómo ayudar a educarlas y "corregularlas".
SUPERAR LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO
Los problemas de comportamiento son un síntoma, casi nunca son el problema de un niño o adolescente en sí mismo. Los adultos, a veces, necesitamos ayuda para entender qué hay detrás de esas conductas que no nos gustan. La causa pueden ser las dificultades de regulación emocional, otras veces alguna de sus necesidades afectivas (de seguridad, de afecto o de valoración) que no se están viendo bien respondidas. A veces son ambas cosas, y otras veces son cosas que no nos esperábamos. Es bueno contar con un profesional para valorar qué es eso que hay detrás, ayudando al propio chico/a a verbalizar lo que le ocurre, y ayudando a que los padres o educadores puedan comprenderlo en profundidad, para que, de esa forma, no sea necesario "portarse mal".
MEJORAR LAS RELACIONES FAMILIARES
Para un niño, la familia es el lugar donde vive sus relaciones de mayor intimidad, para un adolescente el segundo lugar, después de sus mejores amigos. Tener relaciones sanas en casa es fundamental para su desarrollo mental, afectivo y social. Algunas familias necesitan ayuda para interactuar con su hijo. Puede que el menor no tenga ningún problema en su estado de ánimo ni en su comportamiento, pero los padres sean conscientes de que algo no va bien en la relación con ellos y desean adelantarse antes de que las dificultades aparezcan. En este caso, son los adultos los que demandan ser acompañados para revisar sus propias actitudes, y tener un espacio de crecimiento personal para mejorar en su tarea como figuras de apego.
AFRONTAR PROBLEMAS CON LOS IGUALES
Las relaciones con otros chicos y chicas de su edad pueden traer problemas: desde dificultades más sutiles como que les cueste abrirse a otros, tendencia a tener conflictos con ellos, implicarse demasiado en las relaciones... hasta otras más duras como sufrir burlas, aislamiento, agresiones físicas o sexuales o acoso mantenido en el tiempo. En todo caso, es necesario ayudarles a entender que lo que ocurre no es culpa suya y, a la vez, que pueden hacer algo para afrontar lo que les está pasando. En muchos de estos casos será fundamental añadir a la intervención individual con el menor, el asesoramiento a la familia y la coordinación con el centro escolar.
RECUPERAR LA MOTIVACIÓN ESCOLAR
La desmotivación escolar puede llegar a los niños y adolescentes por muchas razones: por dificultades reales de aprendizaje, por bloqueos derivados de su "neurodivergencia", por problemas en su estado de ánimo, por las relaciones con compañeros o profesores, por adicciones digitales, por no encontrar sentido a lo que están estudiando, por bloqueos con las expectativas de los padres... o, la mayoría de las veces, por una mezcla de varias de ellas. Los adultos somos más conscientes que ellos de lo crucial que es superar sus estudios, por eso su desmotivación será un síntoma fundamental para animarles a recibir ayuda profesional.
INTEGRAR MALAS EXPERIENCIAS
Algunos niños y adolescentes pueden haber sufrido experiencias dolorosas. Algunos han recibido maltrato, o han sido testigos de él, otros no pudieron recibir la atención que necesitaban de sus cuidadores, algunos incluso sufrieron abusos o acoso, o tuvieron que pasar parte de su vida en una institución sin sus figuras de apego. No siempre ésta es la etapa más feliz de la vida de una persona, pero, si reciben la atención adecuada, podemos ayudar a que las siguientes sí lo sean. Cargar con esas heridas en su desarrollo como personas puede influir negativamente en su identidad y desarrollar dificultades en sus patrones de personalidad que estamos a tiempo de evitar.
Tarifa por sesión: 60 euros
Primera entrevista gratuita.