La meliponicultura, la práctica de criar abejas sin aguijón, ha sido una tradición significativa en Mesoamérica, especialmente desarrollada en la Península de Yucatán, alcanzando su máximo esplendor con la cultura Maya, destacándose la especie Melipona beechelii Bennett por su alta producción de miel y su cultivo continuo (Márquez, 1994). En Guatemala, esta práctica enfrenta desafíos similares debido a la predominancia de la apicultura con Apis mellifera y la falta de modernización en las técnicas de cultivo (Calkins, 1975). No obstante, la meliponicultura contribuye significativamente a la sustentabilidad ecológica y al desarrollo regional. Las abejas meliponas son excelentes polinizadoras de la flora nativa y cultivada, y sus productos, como la miel, tienen un alto valor en el mercado orgánico debido a sus beneficios para la salud humana.