Hno. Marcellin-Marien LACAS PARTATIES
Nació en Montaigu, Mende, Francia en *1890
Fue llamado por el Padre el 21 dic 1952 en Monterrey N.L. a los 62 años.
Hno. Marcellin-Marien LACAS PARTATIES
Nació en Montaigu, Mende, Francia en *1890
Fue llamado por el Padre el 21 dic 1952 en Monterrey N.L. a los 62 años.
"Que cada noche los halle mejores, más hombres, más sabios, más santos. Estén convencidos de que todo esfuerzo voluntario hace más fácil el sacrificio venidero." M.M.Lacás.
“Esto vir” “Ser persona” en el sentido bíblico (1R 2,2), con sus tres dimensiones:
Elevación hacia lo alto, lo Absoluto, lo Eterno, la autoridad familiar, eclesiástica, empresarial, organizativa.
Desarrollo en el propio entorno, como ser social, abierto al amor, a la atención personal, a la atención al prójimo y al mundo físico.
Consciente de las propias cualidades, posibilidades y limitaciones.
LA DIVINA PROVIDENCIA FORJA SU VIDA
1.- Datos biográficos
Bajo el título de "Formador de Aspirantes Lasallistas Americanos", el Hno. Agilbert-Denis Lacás, su segundo hermano, nos da a conocer los datos biográficos del Hno. Agilbert Benoit (Marcelino M. Lacás), diciéndonos que fueron tres hermanos Lacás los que se consagraron a Dios en la familia Lasallista. El primero, Henri, el segundo Denis, el tercero Benoit, cuyo nombre de pila era Marcelino Marien.
A) Marco geográfico
"Marcelino nació en Montaigu, diócesis de Mende (Francia), Departamento de La Lozére, en 1890", nos señala el Hno. Agilbert-Denis Lacás.
Los "Departamentos" son en la división política de Francia, lo que aquí llamamos los "Estados"; el del Hno. Marcelino M. Lacás se caracteriza por lo árido. Decían que las liebres, para poder cruzar La Lozêre, debían proveerse de una gavilla de hierba.
La enciclopedia Espasa Calpe dice que su capital es Mende, la cual se ubica a 480 km al sur de París; La Lozêre está formada por una serie de mesetas escalonadas de occidente a oriente, cuya elevación media es de 1000 metros. Es árida, abrupta y roquiza; en ese Departamento está la línea divisoria entre los ríos que van al Atlántico y los que desembocan en el Mediterráneo. La cordillera montañosa de los Cevenas, cuyo punto culminante está a 1702 metros sobre el nivel del mar, tiene valles fértiles y boscosos entre los 200 y 800 metros sobre el nivel del mar; en sus ríos, todavía poco caudalosos, pues son el inicio del Garone que desemboca en el Atlántico y del Ródano que lo hace en el Mediterráneo; abunda la pesca, siendo muy apreciada la de trucha.
Georges Rigault, autor de la "Historia General del Instituto Lasallista", obra monumental en IO volúmenes, escribió también la biografia del Hno. Agilbert-Henri; describe así el "terruño" de los Lacás. He aquí lo que dice:
Al dejar la estación ferroviaria de Banassac, inicia el ferrocarril un camino sinuoso que serpentea durante largo tiempo a través de extensos bosquecillos de castaños, sin más horizonte ni interés; al sobrepasar el pueblo del Ferreol; dominado el repecho, surge un magnífico panorama lleno de verdor que tapiza un valle risueño y amplio cruzado por un riachuelo torrentoso. Entonces emerge el promontorio de Montaigu a una altura de 9()4 m; un collar de praderas escalonadas justifica su nombre de monte agudo. El poblado, abrigado al norte y despejado hacia el sur, está bañado por la radiante luz del sol. Sus laderas son terrenos de cultivo al sur y de bosquecillos hacia el norte, con pastizales y rocas; hay abundantes floraciones de dorada retama.
En una casa de techo rústico de Montaigu, vivirá la Familia Lacás, de la que haré, oportunamente, una bien merecida descripción.
Buena parte de Europa, hacia el siglo XIX, fue marcada por influencias masónicas. Bélgica sufrió los efectos de la "Loi de Malheur", la Ley de desdichas; Alemania, del "Kulturkampf" o sea evolución "cultural"; Mendizábal, judío rabioso, presidía la Educación en España; Cavour y Garibaldi invadirían los Estados Pontificios.
La historia de Francia en la segunda parte de este siglo, detecta desde el Manifiesto de Marx a favor de los proletarios en 1848, una mezcla de liberalismo reforzado por el racionalismo y el positivismo; sobrevino un laicismo incontenible que atacó furioso a la escuela católica.
La Segunda República, 1848-1854, fomentó relaciones EstadoIglesia, cordiales y asiduas; la "Ley Falou" favoreció la escuela cristiana y la libertad de enseñanza. Los Obispos gozaron de plena libertad en sus relaciones con Roma; se celebraron varios concilios provinciales en 1849 y 1850.
En el Segundo Imperio, 1854-1870, enfrenta un estado de crisis: cariz agresivo de los ultramontanos contra los hábitos tradicionales del clero francés; la Iglesia, acostumbrada a la protección del Estado, solicita su intervención. Ha caído en una triste pasividad, no cambia sus métodos apostólicos, la segunda revolución industrial la encuentra pasiva; permanece indiferente ante las conquistas de las masas obreras que logran sus triunfos por sí mismas y al abandonar rápidamente una Iglesia que los ha dejado solos, caen en la indiferencia religiosa.
Napoleón III implantó un régimen totalitario alabado por la Iglesia, lo que le valió disgustos de muchos partidarios de la democracia. Un importante sector anhelaba la independencia de la Iglesia respecto al Estado, lo que le hubiera dado el favor de los partidarios de la escuela libre, que estaban presenciando los avances del laicismo.
La Tercera República nació tras la derrota de Napoleón III en Sedán, con la que terminó la Guerra Franco-Prusiana. La Comuna de París se sublevó; los radicales y pequeños burgueses dirigidos por Georges Clemanceau ganaron la batalla del laicismo escolar. En las leyes, como la de Rouland en 1881 se prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas del Estado; se clausuraron 70 escuelas libres y 261 casas religiosas. La masonería ganó la batalla en sucesivas leyes sobre educación haciéndola totalmente laica y expulsando por la Ley Combes del 7 de julio de 1904 a los institutos religiosos dedicados a la docencia. Perdimos, pero en buena lid. Este es el interesante período vivido por nuestro biografiado.
El papá, entonces de 51 años, había servido al ejército de Francia durante siete años; había quedado viviendo tanto en el cuartel, como en los rudos campos de batalla de la guerra Franco-Prusiana, por lo que se le apodaba "el Soldado", pese a que no era alto de estatura; pero el contacto de las armas lo habían forjado recio, vigoroso y acostumbrado a la fatiga. De rectitud y lealtad probadas, poseía la estima y confianza de todos. Contaban con su amistad y era proverbial su papel de árbitro en las pequeñas rencillas sociales. Llegada la tarde, gustosamente los vecinos pasaban ante "Le Cledou" para jugar alguna broma o tomar parte en la conversación con "el Soldado" y con su esposa.
Esta, mujer fina y fuerte a la vez que ágil y emprendedora, no tenía más que una preocupación: educar cristianamente a su familia, que ya para entonces sobrepasaba la media docena; ejercía una autoridad fuera de duda y el tinte religioso, aunque lejana la fecha de la primera comunión de sus críos, que se recibía a los doce años, le hacía exclamar: "como si no supieran lo que tantas veces les he enseñado", aludiendo a las verdades de la religión. Próximo a recibir la primera comunión, el candidato en turno solía presidir la oración de la noche, de memoria, coreada por toda la familia. iAy de quien se hubiera amodorrado sentadote en una silla, vencido por el sueño! Nunca terminaba la oración sin el recuerdo de difuntos y ausentes. Y más tarde, si alguno de los tres que se hicieron lasallistas estaba de visita, a él le tocaba el honor de presidir la oración.
Las personas del poblado la consultaban a menudo, pues no faltaban accidentes o sufrimientos súbitos. Ella tenía en reserva el reme dio, la cura, o por lo menos la receta, o el acierto de aconsejar la consulta médica. El mayor de los Lacás, Agilbert-Henri, será un notable enfermero; tal vez en casa principió su afición a la enfermería, a imitación de su admirable mamá que parecía la providencia del pueblo sin fallar a sus obligaciones de madre de familia.
A su vez y como su esposo, gozaba de una gran autoridad moral en Montaigu, del cual era, decían, "su vicaria". La parroquia estaba lejos, como a tres cuartos de hora a pie, por caminos dificiles, especialmente en épocas de lluvias y de nevadas. En alguna de esas circunstancias los vecinos se decían: "A ver qué nos aconseja la esposa del 'Soldado'. Que ella decida". Y ella contestaba: "Que sólo los hombres vayan hoy a misa. Las mujeres rezaremos aquí". Lo más admirable es que todo se ejecutaba como ella había opinado. En este medio tan cristiano, Enrique, Dionisio y Marcelino abrieron su alma a la vida.
Lo que voy a narrar es dificil de entender en nuestro tiempo y cultura, pero así se acostumbraba en Europa. Para ayudar a la economía de las familias numerosas, "alquilaban" durante el período de vacaciones, a los mayorcitos para que cuidaran de los servicios domésticos y pastoriles de alguna de las familias ricas del lugar. Así es cómo Enrique, el mayor de los Lacás, contando con sólo once años de edad cuando nació el sexto niño, prestó sus servicios en Chaummettes, villorrio cercano y, a los doce, en la aldea de "Bonne Terre".
El Hno. Agilbert-Denis, biógrafo a quien acudo, creo que hace una hermosa síntesis de su familia cuando expresa refiriéndose a Marcelino: "Su vida respira el perfume de bondad que caracteriza a esta familia Lacás. La mamá era una educadora modelo cuya influencia cristiana debía marcar firmemente a todos sus hijos".
Otra bendición que el Señor otorgó a la familia Lacás, fue el ingreso de sus hijos varones a una escuela cristiana. Eso se debió a le jubilación de una tía, como institutriz; era la hermana mayor de la mamá. y al trabajo que prestó después de jubilarse, al servicio doméstico del clero. Quiso consagrar sus no pequeños ahorros en la educación religiosa de sus sobrinos, los cuales pudieron asistir a la escuela que regenteaban los Hermanos Lasallistas en St. Germain-du-Teil. En cuanto a la tía jubilada, se consagró cuidado de su mamá octogenaria; y, una vez que le cerró los ojos, fue a refugiarse con la familia Lacás, pasando el resto de sus días entregada a la oración y pequeños servicios al lado de su hermana. iComo que algo tuvo gué ver esta pródiga existencia en la vocación de los tres que se consagraron Dios en las filas del señor De La Salle.
En St- Germain-du-Teil, los Lacás encontraron una escuela en plena prosperidad. Los Hermanos, "les grands Freres" como se les llamaba, eran muy populares. El que seguramente tocó como director por mayor tiempo al Hno. Marcelino fue el Hno. Nestor Victoric Rascalon que fue el más admirado y apreciado de todos los que le conocieron.
Los caminos secretos de Dios le llevaron a seguir los pasos de Hermano religioso, tal vez por imitación de sus dos hermanos mayores, pero son tan ocultos los caminos de Él, que lo podemos admirar en qué forma se inició esta triple vocación.
El Hno. Agilbert-Henri debió la idea de ser religioso, a un castigo infligido por el Hno. director Nascence Rousseau. Cuenta que "le dio tanta impaciencia por su indisciplina, que literalmente lo arrastró al recibidorcito del colegio, donde el castigado, menos compungido que curioso, estuvo espiando a través de las rendijas, los tapices del cuarto vecino al recibidor: los hábitos de las órdenes e institutos religiosos. Al llegar a la figura del cuello blanco, dijo "da lo mismo, pero si algún día entro como religioso, este hábito será el que he elegido para mí".
Escuela de los Hermanos de Sain Germain du Teil, donde Marcelino Marien Lacás y sus hermanos realizaron su educación primaria.
4. El Noviciado Menor de Vals cerca del Puy, estaba instalado en la antigua residencia de los padres Jesuitas, parcialmente libre desde su expulsión en 1880. Posteriormente el Hno. Bernard-Louis concibió y realizó un magnífico edificio, que será el que habitaron los Lacás, en épocas sucesivas, en este orden: Juan Bautista Lacás, que no perseveró, Henri y Dionisio.
La similitud de sistemas de formación me llevan a copiar una página que Georges Rigault escribió en la biografia del Hno. AgilbertHenri, pues describir el Noviciado Menor de Vals, con las debidas excepciones, fue lo que vivió Marcelino en el de Buzenval.
Todos se encontraban instalados como en su casa. El Hno. director Abdasius, paternal, había hecho del grupo de Novicios Menores una verdadera familia ayudada por reglamento en el que todo, oración, trabajo yjuego se armonizaba prudentemente.
Los paseos en particular, estaban muy diversificados y organizados en este pintoresco rincón del Veley. Salían en filas de tres en tres, cruzaban la ciudad, subían al santuario de Nuestra Señora de Francia o al Monte de San Miguel; en marzo la columna seguía, muy de madrugada, por todo el valle de "La Bornne " hacia el santuario de San José d 'Espaly.
A veces llegaban al río Loira pasando por el puente de Brive. La conversación no decaía y tampoco quedaban ociosos los ojos y las manos, pues era muy acostumbrada la recolección de ramas que esculpían con sus navajas, sobre todo Henri Lacás: borreguitos, estatuillas salían de manos de expertos talladores. Se planeó alguna vez. montar todo un 'Nacimiento' con sus principales personajes.
En Buzenval, se juntó el niño de trece años, Marcelino, con sus dos hermanos mayores, quienes ya vestían el hábito de cuello blanco. El recién llegado, pletórico de vida, con un buen bagaje de travesuras, caracterizado también por una risa contagiosa. Pero, sentencia él mismo: conocerá muchas vicisitudes antes de tomar el hábito.
Los tres hernanos de la: F. Agilbert-Benoit, F. Agilbert-Henri y F. Agilbert-Denis, quienes siguiendo el llamado de su vocación, se orientaron a la educación y a la vida religiosa como Hermanos de las Escuelas Cristianas de san Juan Bautista de la Salle.
Marcelino vivió un retiro espiritual, hizo una novena al Hno. Exupérien y la estrella lasallista brilló de nuevo radianrte ante sus ojos. Un mes más tarde está en Lembecq continuando así su formación y su cuarto noviciado menor. Hacia fines de diciembre de 1906 es postulante en el Noviciado de Bettange, del Gran Ducado de Luxemburgo. Durante toda su vida mantendrá un vivo recuerdo de esta movilidad; y en un informe sobre la formación de los Novicios Menores se referirá a estas diversas situaciones para expresar sus ideas sobre la táctica exquisita que hay que tener para llevar a cabo la formación de esta delicada y atractiva juventud.
5.- El Noviciado
Una vez realizada la entrada al Noviciado existía un breve período de dos o tres meses en los que se preparaba al candidato a la toma de hábito, acceso oficial al año canónico de formación. Un padrino es testigo oficial, y Marcelino escogerá a su Hno. Agilbert-Denis y tomará a su vez el nombre de Agilbert-Benoit.
Es el momento de dar una breve explicación sobre el cambio de nombre al abrazar la vida consagrada. El Hno. Marcelino es llamado "Agilbert-Benoit" al tomar el Hábito como religioso. Los tres hermanos Lacás tomaron el nombre de Agilbert al revestir el hábito de Hermano. Era una exigencia en los tiempos en los que él ingresó.
"Teológicamente", se decía, la consagración religiosa era un segundo bautismo y que, como en el primero se impone el "nombre de pila", debía recibir un nombre nuevo al ingresar a la vida religiosa. Esa "teología" fue superada por el Concilio Vaticano II. Ahora se considera que la consagración religiosa "hunde sus raíces en el Bautismo y se consagra el religioso a Dios con mayor plenitud": el nombre recibido en el Bautismo, el "de pila", es el único y el religioso ya no cambia de nombre sino que "vive" su nombre.
En ese tiempo se tenían listas de nombres y se imponía como "pa quete" todo el nombre. Esa práctica.obedecía a la falta de medios de clasificación. El sistema "kárdex", (el de tarjetas perforadas), era desconocido. Fue ingenioso establecer que mediante el nombre se adivinara de dónde eran o vivían los Hermanos, pues el mundo lasallista repartió las letras del alfabeto en el globo terráqueo. La Provincia de París utilizaba nombres que principiaran por las letras A o B.
Todavía existía una razón más: en el mundo antiguo los "nobles" utilizaban el "De" como signo de nobleza: "De La Salle" por ejemPIO. Al cambiar el nombre, se establecía una igualdad en humildad, y no había diferencia de clase social. Era pues, laudable el cambio que ocultaba el origen y establecía la igualdad.
En la biografia escrita por el Hno. Denis en 1954, hay una aluSión que no quiero hacer desaparecer. Dice así: "Ambos, novicio y padrino, que ahora es ya un anciano, se prometieron orar recíprocamente por su perseverancia. El novicio ya perseveró y el padrino, ya viejo, pide a su benjamín que no olvide ante Dios al que tuvo la dicha de llamar por primera vez "Querido Hno. Agilbert-Benoit"
Bajo la dirección del Hno. Gervinus, cuyo recuerdo permanece inolvidable para las diecinueve promociones de novicios que le tocó formar, el joven Agilbert-Benoit logró captar el espíritu profundo lasallista que es "la fe que actúa por la caridad y se lanza a la salvación de los hombres infundiendo en ellos el espíritu del Evangelio"
Terminado su año canónico de Noviciado, vemos al joven lasallista de regreso a Lembecq para seguir los cursos del Escolasticado Misionero, pues la expulsión de los Lasallistas de Francia señalaba ese rumbo.
Ya para ese año el Instituto de los Hermanos estaba esparcido por todo el mundo y las nuevas fundaciones absorbían mucho personal. Hay que hacer observar que el plan de descristianizar a Francia no pudo efectuarse como lo había previsto la Masonería y que, años más tarde, al estallar la Primera Guerra Mundial, tuvo vergüenza de seguir insistiendo sobre su mezquino plan, al ver enrolarse bajo la bandera francesa a más de dos mil lasallistas.
Dos maestros marcaron fuertemente su formación pedagógica: el Hno. Apolinaire-Víctor, profesor de dibujo, artista lleno de ingenio, y el Hno. profesor de español, ecuatoriano que hoy veneramos como san Miguel Febres Cordero, que no sólo le enseñó el idioma castellano sino que, además, perfumó su vida con la serenidad y alegría del "santo de las tres 'eses': santidad, sencillez, sabiduría".
El joven Hno. está dispuesto y cuenta con que le enviarán a América Latina. Por eso su extrañeza fue grande cuando, el 29 de agosto de 1908, sus dos hermanos mayores, profesores en el Internado de Froyennes, vienen felices a anunciarle que obtuvieron de los Superiores el favor de llevárselo con ellos.
Su sueño de apostolado lejano queda destrozado...Sin embargo, dócil a la voz de la obediencia, los acompaña a Bélgica, donde el Pensionado ha emigrado de Francia. Llegado el mes de octubre, le encargan la clase de los pequeñitos y tiene la ayuda y consejos de su hermano mayor, el Hno. Henri. El recién llegado no olvidará jamás la puntualidad a los ejercicios espirituales, el orden y la fidelidad a nuestros usos y costumbres así como a las tradiciones propias de esta gran comunidad de más de cien Hermanos.
Guarda su ideal misionero, pero para afianzarlo y estar seguro de que es voluntad de Dios, solicita seguir un retiro de treinta días; lo acompañará su hermano y padrino, el Hno. Agilbert-Denis.
Se dirige a su Hno. Visitador, Adrien: "Carísimo Hno. Visitador: Deseo ir a México donde los Hermanos de París acaban de crear un nuevo Distrito". El Superior, que al mismo tiempo es el presidente del retiro y que en el futuro será Superior General, accederá tanto al retiro como a la vocación misionera del Hno. Agilbert-Benoit.
Al terminar el retiro, el Hno. Adrien lo envía a Caluire, para perfeccionar el idioma español. "Te felicito", le escribe desde Froyennes su hermano Henri. "Tu alejamiento no entristecerá mi corazón, aunque mis ojos se llenen de lágrimas. i Tres juntos era demasiado hermoso! Claro que me hubiera gustado mucho verte crecer bajo mi vista, pero Dios no me necesita para sostenerte. Lo importante es hacer Su voluntad".
Trece solicitudes habían recibido los Superiores de la Orden para fundar escuelas en México; la primera fue la del Capellán de las Fuerzas Imperiales de Maximiliano de Austria, Abate Lanusse, que el 18 de julio de 1866 y luego el 24 de septiembre del mismo año, solicitaba del Hno. Philippe, hermanos religiosos para la ciudad de México; luego siguieron cinco solicitudes para fundar escuelas en Yucatán, y seis más se escalonaron con semejante solicitud para las ciudades de Zacatecas, México, Tehuantepec, Monterrey, Chilapa y Morelia.
Ninguna petición fue atendida por falta de personal disponible. Es de notar que todos los Obispos que pidieron Hermanos, serán los más destacados por su preocupación social. Pero cuando se acercaba la fecha de ejecución de la Ley Combes que expulsó a los Hermanos del territorio de Francia, el Hno. superior general Gabriel-Marie ordenó al Hno. Jébert, Visitador de la Provincia de Ecuador, que dirigiera sus pasos a
México para estudiar la última petición, la de monseñor Atenógenes Silva, Obispo de Morelia. El Hno. Jébert se encontraba en León de Nicaragua, lo que algo lo acercaba a México.
Envió de inmediato a un Hno. alemán que se encontraba en Colombia, que en ese tiempo pertenecía a su Distrito de Ecuador, el Hno. Pedro Celestino, y se movió rápidamente para rendir cuenta de las fundaciones que se esperaban en México y obtener más Hermanos.
Lo vemos acompañado de tres de ellos en el puerto de Le Havre el 4 de noviembre de 1905; el Trasatlántico "Savoie" sale rumbo a Nueva York, donde permanecieron doce días agasajados por los Hermanos americanos y por el Hno. Imier-de-Jésus, de visita en esa provincia; luego, haciendo una escala en La Habana y, por fin, sobre el vapor americano "Vigilance", son recibidos en el puerto de Veracruz por un grupo de españoles e hijos de españoles, ex alumnos de nuestro colegio de Bayona, al sur de Francia. Era el 2 de diciembre de 1905.
En un gesto espontáneo que los honra, quisieron los cuatro fundadores imitar a san Juan Bautista De La Salle consagrando el futuro Distrito de México el 3 de diciembre de 1905 a la Santísima Virgen de Guadalupe, como él lo hiciera con el Instituto Lasallista ante la Virgen de Liesse un día después de que los primeros Hermanos emitieron los primeros votos en 1686.
No corresponde a esta biografía entrar en más pormenores del nuevo Distrito; lo que es importante siguiendo los pasos del biografiado, es saber que el Hno. Agilbert-Benoit -Marcelino M. Lacás- se embarca en noviembre de 1909 en Barcelona y tres semanas después lo encontramos en la ciudad de Puebla en una escuela gratuita. Había abrigado grandes deseos de enseñar a los pobres y sus ruegos fueron ampliamente escuchados: sus alumnos venían pobremente vestidos y a menudo descalzos.
La primera escuela fundada en el Distrito de México fue la de "San Juan Bautista De La Salle" en el barrio de la Concordia, el I I de enero de 1906. El 15, fue la apertura del Colegio de San Pedro y San Pablo; cuatro años más tarde, el 3 de enero de 1910, se abrió otra escuela gratuita llamada de San Ignacio. Con los elementos que poseo no me es posible saber a cuál de las dos escuelas gratuitas de Puebla fue asignado el Hno. AgilbertBenoit. Me inclino por la de San Ignacio.
Sabemos que tuvo sus dificultades inevitables en un medio desconocido, tal vez alguna falta de tacto en su trato, tal vez demasiado rigor disciplinario, que fueron virilmente amonestados por su Hno. Henri, quien desde Froyennes le escribió: "Querido hermano, te recomiendo mucho dos cosas: tus ejercicios religiosos y la humildad... Por la humildad nos preservaremos de grandes naufragios..." Recordemos que el Hno. Agilbert-Benoit tenía solamente diecinueve años.
El año escolar 1910 termina con éxito. El joven apóstol no ha perdido nada de su entusiasmo y de su abnegación, y ha aprendido a poner más moderación en todas sus formas de proceder. Además, cuenta con un Hno. Visitador fuera de serie: el Hno. Anthime-Louis que tres años más tarde será Asistente del superior general Imier-de-Jésus, y quien durante su gobierno perspicaz consolidó el Distrito con felices iniciativas.
Una de ellas fue la fundación de la escuela gratuita "Santa María la Ribera" en plena capital de México. Reunió un notable equipo de hermanos religiosos. A la cabeza estuvo el Hno. Anobert-Joseph Planchette, a quien daban el tratamiento de "Doctor Planchette", un especialista en pequeños que fue el Hno. Nepomuceno Juan y, por sus relevantes cualidades haciendo equipo con ellos, al Hno. Agilbert-Benoit. Santa María la Ribera era, en ese tiempo, un barrio pobre, en cuya escuela los Hermanos educarán a los numerosos hijos de los obreros. Lástima que duró pocos años.
9.- El desplome de las obras del Distrito de México
El balance del Distrito de México en 1914, arroja sorprendentes datos si consideramos que había tenido apenas ocho años y medio de existencia. "Los hijos de la juventud", en términos del Salmo 127/3, eran 183 Hermanos que habían logràdo extender el Instituto en gran parte de la República; su promedio de edad era de 38 años. Igualmente sus obras eran jóvenes, algunas recientes y muy variadas: 13 escuelas gratuitas, varias con Agricultura y Comercio, seis escuelas "de paga", resultados académicos sobresalientes en un 90%.
Ante jurados adversos, incrédulos de que a pesar de que maestros extranjeros con dificultades en el idioma español tenían indiscutible éxito y que se veían forzados ellos a otorgar altas calificaciones. Los "Bruñitos", como despectivamente llamaban a nuestros textos, eran ya 26 publicados desde 1909 a 1912 y "se defendían" muy bien al compararlos con los pocos textos oficiales plagados de positivismo, y que era lo que utilizaban ellos, los examinadores.
La falta de garantías para los extranjeros se probaba por la expulsión que sufrieron los Hermanos de Monterrey; Crispín Treviño amagaba a "los frailes" desde febrero de 1914; a principios de mayo una comisión de tres carrancistas inspeccionó los colegios católicos de Monterrey. El 12 de mayo por la tarde un pelotón revolucionario se presentó a la puerta del Instituto del Sagrado Corazón; los Hermanos despidieron a los alumnos y ellos fueron conducidos al Palacio de Gobierno. Les pidieron 250,000 dólares de multa y, al ver la imposibilidad de tal pago, los llevaron a la cárcel. Gracias a la intervención del cónsul francés, Mr. Lambreton, se aplazó la expulsión hasta el 14 de mayo, el 15 salieron en vagones para el ganado rumbo a Matamoros y el 16 estaban libres en Brownsville. El hermano director, José Netelmo, cablegrafió inmediatamente a Bélgica informando la situación y recibió oportunas indicaciones del Hno. Imier-de-Jésus, Superior General.
Pero en Zacatecas la situación fue peor: asesinaron al hermano director Adrien Astruc y al hermano animador Adolfe-François junto con su capellán, padre Pascual Vega, el 24 de junio de 1914. Los demás Hermanos, en número de 14, serán expulsados el 29 de junio tras varios días de cárcel. Al llegar a Torreón, nueva cárcel y la exigencia de $5,000 de multa. Los Hermanos de la escuela de Torreón mendigan entre la gente la suma pedida y, una vez recibido el dinero, los desterraron hacia El Paso, Texas, en los Estados Unidos, el IO de julio; allí los Padres Jesuitas les obtuvieron medio pasaje hasta Santa Fe, Nuevo México.
El 13 de agosto, el Ministro de Francia notifica al hermano visitador Nicéas Bertin que había recibido un cablegrama del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia diciendo que no podían garantizar la permanencia a los sacerdotes y religiosos franceses, españoles ni italianos. "Tenga la bondad de prevenir a nuestros estimados compatriotas con el fin de liberar nuestras responsabilidades": fue la conclusión del Ministro de Francia en México.
Por otro lado, llega la fatídica noticia de la declaración de guerra entre Alemania y Francia, y la inmediata invasión de los Países Bajos por los ejércitos de Alemania. Las comunicaciones de México a Bélgica se dificultaron mucho, y un verdadero milagro dejó paso a varios cablegramas México-Bélgica, Bélgica- Brownsville y Bélgica-La Habana.
El 14 de agosto el Hno. Visitador de México telegrafia a los colegios la orden: "Fermez toutes les écoles" y, ante la perplejidad de algunos muy bien protegidos, como los dos de Saltillo, es enviado un segundo telegrama, lacónico y formal: "Ordre Nicéas: quitter le Mexique, réunion La Havanne".
Se continúa el éxodo ya iniciado en Monterrey, Torreón y Zacatecas, cerrando las Comunidades de Saltillo, Querétaro, Morelia, México, región de Puebla y de Toluca. Dejan obras de prosperidad pujante y se dirigen a La Habana, capital de la República de Cuba.
Poco después se procede al reparto de los Hermanos entre Cuba, Francia y los Estados Unidos según cablegrama por fin recibido en La Habana:
Ningún Hermano o muy pocos, a Francia, 60 a los Estados Unidos. Los demás para el Distrito Antillas.
Serán asignados unos setenta y cinco entre los cuatro distritos norteamericanos de New York, Baltimore, Saint Louis y San Francisco. Marcelino M. Lacás, -Frére Agilbert-Benoit- es ahora Brother Benedict, quien es enviado a Ammendale, del Distrito de Baltimore, para aprender el idioma inglés. Acudirán a Pocantico Hills los novicios mexicanos al terminar su Noviciado en San Diego de los Baños, Provincia de Pinar del Río, en Cuba.
Uno de los sueños del Bro. Benedict —Marcelino M. Lacás- fue estar en las casas de formación. Precisamente en Ammendale le fija un destino provisional la Obediencia. Por el momento, él no se imaginaba que la Providencia le estaba preparando como futuro formador de Novicios Menores americanos. Desde entonces él firmará sus cartas como Brother A. Benedict.
En 1916 Bro. Benedict está encargado de un grupo de clase en el Noviciado Menor. Se entrega de todo corazón a la tarea, y los aspirantes se hacen grandes amigos del que llaman con pleonasmo cariñoso "Brother Cher Frére Benedict".
Su permanencia y contacto con los norteamericanos, en una edad aún plástica, tuvo un impacto fuerte en su fisonomía humana: aprecia en la personalidad angloamericana el talante, la forma de conducirse llena de franqueza, sin respeto humano que él atribuye en gran proporción a su educación amplia y acentuada por el deporte, y a la gran dinámica de relaciones humanas que forja la lealtad y la apertura.
Aprenderá que para obtener el orden y la disciplina de calidad, no precisan actitudes de mando rígido ni de órdenes tiesas, prepotentes e inflexibles. Que el orden y la disciplina deben favorecer el desarrollo de la personalidad. Yo diría que es el Lacás que conocí en México, síntesis de su rica persona abierta a la relación, en posesión de un gran don de gentes, base del ideal de la Educación que él ejercerá el resto de su vida.
A la muerte del Hno. Visitador Nicéas Bertin, el nuevo Visitador del Distrito de México en el exilio, es el Hno. Agnel-lsidore; en 1916 trata de organizar el contingente de su Distrito que vive en los Estados Unidos que, como se ha dicho, forma un grupo de unos setenta y cinco Hermanos. Recibe los tres colegios de Nuevo México: Santa Fe, Bernalillo y Las Vegas; piensa abrir las casas de formación, aunque ya se reagrupen unidades de aspirantes en San Borja, en el Distrito Federal de México.
Una carta del nuevo Hno. Visitador le llega a Bro. Benedict en Ammendale. Transmite él su contenido a sus hermanos en los siguientes términos: "El C. H. Agnel-lsidore, nuestro nuevo Visitador, me pide que me traslade lo más pronto posible a Las Vegas, Nuevo México. Se funda allí un Noviciado Menor y yo debo desempeñar en él un empleo. ¿Cuál? No lo sé, pero me acongoja dejar Ammendale. Desde que llegué aquí, he observado muchas cosas. He estudiado el desarrollo intelectual y moral de nuestros Aspirantes angloamericanos; he tenido el gozo de ver cómo se abrieron varios de ellos a la Gracia, la hicieron florecer y fructificar. Vi también otros marchitarse y perecer, por carecer de una formación seria"
Discernimos, en estas líneas, una primera síntesis de sus impresiones americanas, un punto de equilibrio entre la bondad de la espontaneidad y de la libertad en el sistema un tanto liberal, y la necesidad de formación "seria", que tal vez podamos interpretar como un poco carente de una dosis proporcionada de ascesis, siempre necesaria especialmente en la formación.
¿No se pintan ya en esta carta las preocupaciones y opiniones del primer Director del Aspirantado de Las Vegas? Porque los Superiores, efectivamente, lo designan a este puesto: su juventud se había desarrollado en cuatro Aspirantados de Francia, ¿no estaría bien que en su madurez, el desarrollo se venga a afianzar al ejercitar en ese puesto de responsabilidad su abnegación? Tendré oportunidad de tocar este punto, ya que Bro. Benedict nos legó un Memorando sobre formación de Aspirantes.
El Aspirantado de Las Vegas se abre en octubre de 1919 con tres estudiantes, de los que dice: "Estoy muy contento de los tres muchachos que están aquí. Rara vez he visto mejor buena voluntad". Las primicias, efectivamente, fueron selectas, e hicieron honor a su formador.
Siguen llegando Aspirantes. Varias semanas después, se festeja la duodécima entrada y en Navidad pasa de veinte, ante la gran sorpresa del Clero. Es normal que hubiera disparidad en elementos menos seleccionados, pero Bro. Benedict, puesta su confianza en Dios, guardaba para sí las causas de decepción, y se presentaba cotidianamente ante los Aspirantes con una confiada sonrisa.
Imploro sus fervientes oraciones -escribe a sus hermanos de Europa- para que las vocaciones no perezcan a causa de mis deficiencias. Es una agobiante responsabilidad que a veces me espanta.
Desde Froyennes su Hno. Henri lo anima:
Pido por ti... La perseverancia de los jóvenes sigue siendo un misterio cuya incógnita nos sobrepasa... Nuestras habilidades, nuestras industrias, no pueden nada en ello... o ;pueden tan poco! Sólo Dios cuenta como factor de perseverancia... La humildad debe sernosfácil en este orden de ideas: se nos impone con toda la fuerza de la evidencia. Con ella, unida a la confianza en Dios y tu buena voluntad, ;adelante sin temor!
Humilde y con la confianza puesta en Dios, lo era Bro. Benedict. Más y más se entregaba a la obra:
Lejos de emplear una autoridad que atemoriza -dice un testigo- poseía una envidiable destreza para cautivar e interesar. Sus exhortaciones estaban llenas de vida, salpicadas de anécdotas y totalmente adaptadas al joven auditorio. Insistía sobre las virtudes naturales y el horror al pecado, especialmente la mentira y la deslealtad.
¡Qué gran talento poseía para animar al grupo de Aspirantes y formarlo a la piedad que resplandecía en él!
En septiembre de 1921, nuestro Hermano escribe lleno de felicidad: "Ocho Novicios Menores acaban de ingresar al Noviciado y se preparan a la toma de hábito. Son las primicias del Noviciado Menor de Las Vegas". Sin embargo, en la misma carta alude a algunas de las dificultades del joven Director:
Algunos Aspirantes no se habitúan todavía, habrá que despedirlos y remitirlos a sus familias sin herirlas... Tal Superior, que quiere aumentar el número de Hermanos, parece creer que cualquier muchacho tiene vocación a la vida religiosa... El Hno. animador vocacional, quisiera que todos perseveren... Como consecuencia, hay que preocuparse de todo y estar en todas partes... En una jornada de veinticuatro horas, debo ejercer diez o doce empleos diferentes.
Un distrito en sus comienzos, encuentra y adolece de muchas carencias; el de México en el exilio, establecido en Nuevo México, heredó edificios viejísimos. Las Vegas era de una pobreza proverbial en los años de 1936, año en el que se refugiaron nuestros Escolásticos mexicanos. Nos imaginamos cómo estaría en la década de los veinte a treinta. Cuando llovía,
12. A la sombra de la Cruz.
Este período fue particularmente doloroso para el Hno. Marcelino. Duelos familiares. el 19 de noviembre de 1921 falleció su padre y poco después falleció su madre.
13. Fructuoso intermedio.
Seis años desde 1922 a1928, perfeccionar su personalidad en Santa Fe; realiza la rtarea de profesor de High School y se comporta, aunque muy ocupado, como el cohermano amable y servicial a quien gustosamente se puden diririgir todos para solicitar su ayuda.
14.- El segundo Noviciado
Fiel a la cita, el 1 5 de agosto de 1928, el Segundo Novicio se sumerge en esta especie de terapia sobrenatural ideada desde 1 875, aunque la primera sesión se realizó en 1 887 por el eminente religioso ya varias veces mencionado: el venerable Hno. Exupérien, y a la que el Hermano fue convocado. Ideado como de tres meses de noviciado maduro, desde 1924 se amplía a nueve meses. Será la quinta sesión prolongada la que seguirá Bro. Benedict (Marcelino M. Lacás).
Durante nueve meses, con una firme voluntad de aprovechar esta gracia de Dios, Bro. Benedict (Marcelino M. Lacás) la vivió con fervor: "Seguramente, escribe, debe de haber hermosas almas que ruegan por mí, pues el Señor me consiente, me mima. Creo que si alguien me hubiera tratado como yo lo he hecho con Dios, ya me hubiera echado por la borda desde hace tiempo. Esperemos que la amorosa preferencia que Dios me prodiga en esta etapa de gracia, habremos realizado, El y yo, una conversión seria; pero necesitaré mucho tiempo para lograrlo, pues siento que 'mi hombre viejo' tiene vida para rato".
Los nueve meses se consagran a lecturas espirituales, oración personal y comunitaria, elaboración de estudios básicos sobre nuestra espiritualidad, riguroso silencio, soledad que favorece el encuentro consigo mismo y con Dios. Se inician con un retiro de treinta días siguiendo al pie de la letra los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
Aunque no fuera su exclusiva finalidad, se aprovechaba para reciclar la vida religiosa del Hermano en vista de un puesto directivo que después se le asignaría. De allí los cursos de espiritualidad, de gobierno, de derecho canónico, de catequesis y normas apostólicas que se imparten por especialistas en cada ramo.
Siempre será un aliciente el viaje, la oportunidad de conocer la vieja Europa con sus veinte siglos de cultura acumulada, la relación dentro del grupo enriquecido con elementos que trabajan dispersos por todo el mundo,y en el caso de los europeos que ejercen el famoso "apostolado lejano", el feliz encuentro con la familia. De allí que después de la dispersión del grupo, en este caso, será el reencuentro de los tres: Agilbert-Henri, Agilbert-Denis y el americanizado Agilbert-Benoit (Marcelino Marien).
En la foto del último encuentro éste aparece como hombre bien desarrollado, cuyos rasgos, no sé por qué misterio de mimetismo, están americanizados. Aparece con buena apariencia. Figura que le revela acostumbrado al deporte; fisonomía abierta y decidida, ojos claros sin fuertes cejas.
Se adivina la voluntad, decisión y lealtad en esta personalidad que regresa por la segunda vez a América sajona, a los cuarenta años gozando de plenitud de fuerza y de salud. Se le pueden confiar cargos y responsabilidades: sabrá asumirlos sin debilidad ni orgullo. Optimista, le gusta fomentar la alegría y el esfuerzo sostenido en torno a él.
Sus Superiores le encuentran comprensivo y lleno de deferencia. Los Hermanos sienten en él a un Director dispuesto a compartir con ellos alegrías, penas y esfuerzos. Los alumnos verán en él a un padre, que sabe corregir sin debilidad, pero que sabe exigir, y amar a sus almas. Un ex alumno de esta época dirá: "Poseía muchas y grandes virtudes, pero entre todas sobresalía su justicia y su bondad, que me impresionaron por toda la vida. Por eso lo estimamos y quisimos como un amigo, un guía y un verdadero padre".
Todas esas cualidades de hombre y de educador hunden sus raíces en una vida religiosa ferviente. Sus cartas expresan continuamente su espíritu sobrenatural; necesita atribuirlo todo a la Providencia. Ve a Dios en los acontecimientos y esta virtud "de religión" se traduce en actitudes llenas de sumisión al beneplácito divino expresado en la Regla y en los deberes de estado, que acertadamente se definía en ese tiempo como "voluntad significada" de Dios. El Segundo Noviciado había logrado sus objetivos injertados en su rica personalidad.
15.- Director de "Cathedral High School" de El Paso.
Los Hermanos dirigen este Colegio desde 1925 en la región "donde el sol viene a invernar" según la feliz expresión de su gente, para denotar el clima cálido y seco de la llanura semidesértica del Estado de Texas, fronteriza entre los Estados Unidos y México.
He aquí el nuevo jefe en acción. Mucha abnegación, tacto y paciencia tendrá que gastar para el arranque y el éxito de este establecimiento peculiar cuya clientela escolar será típica por su triple procedencia estadounidense, de ascendencia mestiza mexicano-americana y de elementos netamente mexicanos.
Un Hermano joven de su Comunidad, futuro Visitador del Distrito Santa Fe-New Orleans, expresa sus recuerdos: "i Qué año tan delicioso viví con Brother Benedict ! A pesar de la pobreza que nos atenaceaba, éramos realmente muy felices, pues el Hno. Director fomentaba y mantenía el espíritu de familia; se realizaba el famoso Salmo 133: 'Cuán buena y cuán dichosa es la vida de los Hermanos en santa unión' . Pudo escapársele alguna vivacidad de vez en cuando; pero lo que siempre admiré, lo que he querido tratar de imitar en este eminente educador, fue su afecto sincero y cordial. No tenemos que buscar en otra parte el secreto de su profunda influencia: icada cual se sabía estimado y apreciado!"
Lo que le agobiaba hasta lo más profundo del alma y destrozaba su corazón, era saber o hasta presenciar que un Hermano joven abandonara el Instituto. "Acabo de pasar la Navidad más triste de mi vida, escribe. Qué días he pasado, Dios mío!"
En cuanto a los alumnos, supo hacer volver al deber, con tacto y ponderación, al descuidado o al olvidadizo. La edad de los de cualquier High School es la etapa de la plena adolescencia; es necesaria gran energía, severa y pareja actitud, gran comprensión y bondadosa acción. Es decir, ser un educador de gran talla.
Comprenderán ahora el suspiro: "i Ya, por fin esto se acabó!" Deduzcan cuán distraídas están las mentes de los muchachos con estos preparativos de los últimos meses, en detrimento de los estudios.
A los cuatro años de este exitoso directorado, debe asumir otro cargo en el Distrito, por lo que tendrá que abandonar Cathedral High School, donde tanto sufrió pero donde tanto bien realizó. A su tiempo veremos las solicitudes que los Superiores recibieron para su regreso y su segunda gestión en este plantel.
1919-1922, primer Director del Aspirantado de Las Vegas. 19331938, reapertura del mismo. Pero han pasado diez años que le maduraron por vivencias muy gratificantes o muy dolorosas, muy provechosas. Estas adquisiciones y el conocimiento del medio ambiente humano y social, específico de Nuevo México, lo tornarán sumamente realista, sin quitarle su juvenil entusiasmo.
Dos cosas me han preparado a esta tarea, dice, la experiencia y el saber. A los veintinueve años, carecía de ambas... Las Vegas, restaurado, todavía está lejos de efrecer todo el confort posible, pero dista mucho del Vaugirard de otro tiempo.
La comparación se refiere a la casa de formación en un arrabal de París, "Vaugirard", donde el Santo Fundador Juan Bautista De La Salle abrió su Noviciado hacia 1691 , en las peores circunstancias de pobreza, escasez, hambre, hurto y desmantelamiento.
Los Aspirantes están llenos de buena voluntad, pero ni suponen lo que se espera de ellos. Sé bien que se necesita mucha paciencia y tiempo. Si el cuerpo toma tantos años para su pleno desarrollo, el alma va todavía con mayor lentitud. El trabajo interior se realiza por la accion de la gracia que Dios da graddualmente. Nuestro trabajo consiste especialmente en alejar los obstáculos y facilicar la acción de Dios en esas almas.
17.- El formador de los Aspirantes americanos
Recordemos que su Hno. Agilbert-Denis puso este título a su reseña necrológica. Creo que estuvo muy bien inspirado, pues veremos a continuación que su actuación de Formador de muchachos fue una de sus características dominantes.
Quince años más tarde redactará en un notable Memorando sobre formación de Aspirantes, sus ideas y sus procedimientos: A) formar primeramente hombres y luego cristianos; B) formar la Fe y la conciencia para despertar en ellos el ideal del Educador Lasallista; C) hacerlos felices para que sean buenos.
Las mejores teorías valen en la medida en que se aplican con prácticas que puedan interesar y ocupar útilmente a los formandos; por eso multiplicaba las iniciativas que crean emulación en una edad en que la acción ayuda a mantener al adolescente en el cumplimiento de su deber. La más franca alegría reinaba en este medio donde chisporroteaba el entusiasmo. Como muy pocos venían de nuestras escuelas, la mayor parte ignoraban todo de nuestra vida. Precisaba proceder con una paciente lentitud. Esto hacía decir a nuestro Director: "Hagamos fácil y agradable el trabajo para que se aficionen a él. No los metamos tan rápidamente en invernadero caliente. Hagamos de ellos primeramente buenos cristianos antes de soñar en convertirlos en religiosos".
¿Qué piensan ahora los beneficiarios de esta atractiva pedagogía?
Bro. Benedict -dice uno de ellos- permanece para mí como un hombre extraordinario. Me recibió en el Aspirantado en 1935 y su paternal personalidad me impactó, sobre todo en un período de depresión que sufrí. Este hombre nos entusiasmaba porque nos comprendía, esforzándose en hacerse como uno de nosotros, pero guardando su dignidad. Era agradable, bueno y justo. Hermano de sus alumnos.
La plana de sus elegidos para la fundación en Monterrey, adelantando solamente datos, será "de los suyos". Esta comprobobación, "para muestra basta un botón", de excelentes colaboradores jóvenes que siguen ejerciendo una especie de fascinación sobre los primeros ex alumnos de este Instituto Regiomontano, es una prueba concluyente.
Más Hermanos todavía, se suman a este coro de aprobación y dan así su testimonio: "Puedo decir que fue el Hermano que tuvo mayor influencia en mi vida". Otro: "Me siento profundamente deudor a causa de la educación viril y completa que nos brindó en esos felices años". Sigue el unánime tributo de alabanza: "Sus antiguos pupilos, le escribirán en 195 1, se sacan muy bien de apuro en el Distrito. Puedo afirmar con toda sinceridad que eso es debido a la seria formación que recibieron de Usted. Si pasa lista a sus antiguos formandos, verá que muchos de los responsables de diversas actividades en el Distrito son de sus antiguos aspirantes...No he oído a uno solo mencionar un desdichado recuerdo. Somos deudores todos nosotros de un gran deber de gratitud"
Tamaño acierto en una obra tan difícil entre todas, supone mucha abnegación y entrega, acompañada de miras sobrenaturales. "Más lo veo, escribe él, y más me siento incapaz de lograr realizar el bien que es necesario alcanzar. Dios sólo puede tocar corazones. Nosotros casi nada podemos hacer. Muchachos que nos parecen excelentes, nos dejan; otros, que nos desesperaban, toman un aire y despegue hacia arriba que nos admira. iSólo Dios! iSólo Dios! Además, me siento tan insuficiente en mi empleo, que por momentos quisiera ser cocinero, jardinero, ino importa qué! Pero no el de tener la responsabilidad de las almas. Que nuestro Hno. mayor Henri, que tanta influencia tiene en los conventos de religiosas, me obtenga de ellas algunas fervientes plegarias".
En esos años de 1935, prendió en México, de nuevo, el incendio persecutorio, esta vez contra la escuela católica. En 1926 fue la gloriosa Cristiada en los campos de batalla, provocada por la presionada actitud del presidente Plutarco Elías Calles. Esta vez será el presidente Lázaro Cárdenas con la escuela socialista y con la educación mixta torpemente implantada y peor ejercida. Plutarco Elías Calles, en 1934, había lanzado el "Grito de Guadalajara": "La Revolución no ha terminado: debe apoderarse de la conciencia de la niñez y de la juventud". Y era el "poder tras el trono" del Maximato, como se denominó el período de la dominante figura del "Jefe Máximo", quien lo había pronunciado como un reto.
Los Hermanos, que en pequeño número habían regresado en 1920 tras el desplome en 1914 de las 19 obras lasallistas que en ocho años habían creado, y que atendían cuatro colegios, deben atomizar en grupos la educación primaria y disfrazar la secundaria. La Preparatoria, incorporada a la Universidad Autónoma, subsiste con prudentes actitudes. Los grupos de formación tendrán que tomar el camino del destierro voluntario.
La franc-masonería - escribe nuestro Bro. Benedict - se ceba con rabia contra los pobres mexicanos. Parece que la situación es desesperada. Sin embargo, Dios está siempre allí, y sabrá intervenir a su hora... Acabamos de recibir once Escolásticos de México con sus cuatro profesores. Los veinte Novicios y Postulantes están en Lafayette. Al establecerse el Distrito de New-Orleans- Santa Fe, los Superiores preveían que serviría algún día de refugio a los desterrados de México. No se equivocaron... Es muy edificante ver el valor y la generosidad de estos jóvenes: quieren servir a Dios y consagrar sus vidas a la educación de los niños, cueste lo que cueste. Su ejemplo es digno de los primeros cristianos.
Este mismo año de 1935 debía atormentar el alma de Bro. Benedict la noticia de la muerte súbita de su hermano mayor, Agilbert-Henri. Como que se le quebró el corazón: ¡Que vacío se hizo entorno a mí! Aunque estábamos lejos, mi alma parecía gravitar en las cercanías de la suya y ahora creo ir sin rumbo.
. . Un cablegrama me llegó esta mañana y me nombra Director de Saint-Michael's College. Me siento aplastado, pues varias veces va me habían sentenciado con este cargo pero me había podido liberar de su ejecución. No sé qué decir ni qué pensar. Varias veces los Superiores tuvieron compasión de mí, pero esta vez me llega apremiante, en pleno curso escolar y con graves complicaciones.
Esta emergencia durará cuatro o cinco meses, pues la Obediencia lo trasladará a El Paso en donde lo vimos en una gestión magnífica, donde sufrió mucho, pero también hizo mucho bien. "Monseñor había solicitado varias veces su regreso. Lo hemos extrañado mucho", le había escrito.
Las gentes de El Paso son muy sinápticas, escribirá, y también los muchachos. La Comunidad está muy unida: será verdaderamente una familia. Quiero fomentar las vocaciones, pues la escuela ya ha proporcionado varias y magníficas. Hay cinco Escolásticos excelentes y tres Aspirantes. Al visitar el Noviciado mexicano de los Jesuitas, encontré tres de mis antiguos alumnos
Apenas se corrió la voz de que Bro. Benedict volvía a tener entre sus manos el timón del Cathedral High School, una gran corriente de simpatía volvió a despertarse. Todos competían con entusiasmo en su ayuda, su concurso y su sostén.
Escuchemos al animador de esta generosidad, el propio Bro. Benedict:
Un grupo de Antiguos Alumnos se unió a otros católicos de la ciudad, para volver a desarrollar la obra. Los ciudadanos de El Paso se cotizaron para ofrecer el alquiler de un autobús que permita a los alumnos particiar en los matchs interescolares. Un comité de cartólicos realizará una campaña para recoger los tres o cuatro mil dólares necesarios para cubrir el alquier del vehículo durante un año.
Cuatro o cinco años después nuevo cambio que va a coronar su brillanrte treyectoria como benemérito educador y realizador de una obra para la que la Divina Providencia lo estuvo preparando a lo largo de los años, en forma paulatina, paternal, que hizo de él una gran firura como educador.
EL FUNDADOR DEL INSTITUTO
REGIOMONTANO
20.- Antecedentes de su fundación
No era la primera vez que Monterrey veía a los cuellos blancos. Desde 1908 catorce Hermanos abrieron el Instituto del Sagrado Corazón y el Colegio Guadalupano. Año tras año el éxito de las dos obras crecía como se relata en "La Salle ayer, hoy y mañana", publicado el año pasado.
iQué desastre cuando en mayo de 1914 los revolucionarios expulsaron a los Hermanos Lasallistas y Maristas en el mismo tren de ferrocarril en compartimentos destinados al ganado, hacia la frontera con los Estados Unidos! Pero pronto volvía una relativa tranquilidad. Pancho Villa había mandado fusilar a Berlanga y Treviño, los que habían desterrado a los Hermanos. Venustiano Carranza había enviado telegrama pidiendo su regreso y dando garantías de seguridad.
Copio de "La Salle en México", capítulo 21 del Tomo II:
"Ya desde 1916 la Autoridad eclesiástica de Monterrey escribió a La Habana ", donde radicaba el Hno. José Netelmo, quien había sido director del Colegio Sagrado Corazón antes de la expulsión y ahora era Visitador de la Provincia de las Antillas, "recibía la solicitud de que los Lasallistas regresaran a Monterrey. La firma monseñor Ortiz, capellán que había sido de los Hermanos. Decía que lo más violento del movimiento revolucionario había cesado y que el Gobierno Constitucional de don Venustiano Carranza ofrecía todas las garantías '
Otros ex alumnos expresaron también su anhelo de conseguir el retorno lasallista: inútiles resultaron tantas peticiones, pero no cesaron de importunar sucesivamente al Hno. Alcime-Marie, quien era Provincial entonces con sede en La Habana como sucesor del Hno. José Netelmo o al Superior inmediato, Hno. Nivard-Joseph, asistente del Superior General. La respuesta siempre fue:
"No se dispone de personal suficiente". Audaces y perseverantes como nadie, han tenido la suerte de encontrarse con el mismo Hno. NivardJoseph en 1930, de visita en los Estados Unidos; recibieron una leve esperanza: "tal vez anexando temporalmente Monterrey a la provincia sur de los Estados Unidos", había exteriorizado el Superior Mayor.
A partir de 1932, un grupo de ex alumnos, ya ahora empresarios, directivos de empresa o jefes y personal de confianza de los empresarios, se había propuesto como consigna, el regreso a la ciudad de Monterrey de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, cuyo recuerdo aureolaba sus añoranzas de infancia.
Existe una carta de monseñor Guadalupe Ortiz, arzobispo de Monterrey al Bro. August, Provincial del Distrito New Orleans-Santa Fe sobre una escuela en "La Corona", antigua fábrica de dulces. Está fechada el 20 de diciembre de 1930.
Hacia 1936 hacen saber que los Hermanos Maristas pudieron abrir el Colegio Franco Mexicano y que hay que esperar ahora nuevas necesidades no colmadas. El Hno. Alcime-Marie, se refiere a esta limitación al contestar otra carta del Sr. arzobispo Ortiz que insistía en nuestro regreso: hemos de respetar las "aguas territoriales" que nos impiden por un tiempo fundar en Monterrey.
21.- Situación de los Hermanos de México en 1934.
Vimos que los Hermanos en la ciudad de México habían podido reabrir en 1920 tres colegios: la Preparatoria La Salle en Belisario Domínguez 5, junto a la iglesia de la Concepción: se le llamaba por cualquiera de esas modalidades; el Colegio San Borja, en sus antiguos locales de la colonia del Valle; cercana funcionaba una primaria gratuita; y "El Zacatito" en el local del antiguo "Colegio Francés del Sagrado Corazón", en Mixcoac.
A esos tres colegios hay que agregar: el Noviciado, el Escolasticado y la Casa residencia del Hermano Visitador Auxiliar, en la manzana frente al Colegio San Borja y que le llamábamos "Los Amores" porque es el nombre de la calle paralela a la avenida Coyoacán. El Aspirantado funcionaba disfrazado como Escuela Comercial en Observatorio 80 de Tacubaya, D.F.
A raíz del robo por asalto del Colegio San Borja, 18 de diciembre de 1934, hubo que fusionar su alumnado con el de La Salle de Belisario Domínguez al inicio del curso de 1935. Los grupos de formación, tras un período de establecimiento itinerante entre la colonia del Valle, Tlalpan y Tacubaya, debieron optar por el exilio voluntario; postulantes y novicios a Lafayette y los Escolásticos a Las Vegas, Nuevo México; el Aspirantado quedó siempre en la calle de Observatorio 80, por una palpable protección divina, aunque reducido a un número mínimo, pues se temía una guerra civil y hubo que enviar a sus casas a los que procedían de familias que residían en lugares más alejados de la Capital.
Los acontecimientos de los cuatro años que corren entre 1935 a 1939 son los siguientes: cierre de las primarias, que subsisten denominados como los famosos "grupos" clandestinos en un sinnúmero de casas que nos prestaban o alquilaban una o dos habitaciones, a todo riesgo. Corrían peligro de expropiación de esos locales en caso de denunciar que allí existía un "grupo". Existencia de las Secundarias disfrazadas como Academias Comerciales, exentas de inspección de la Secretaría de Educación Pública. La Preparatoria subsiste gracias a la incorporación a la Universidad Autónoma de México.
El Distrito Federal se convierte cada vez más en una ratonera asfixiante y hay que pensar en fundaciones de colegios en la Provincia. Se piensa en Morelia, pero el señor gobernador, Lázaro Cárdenas, no permite establecer un plantel particular. Puebla aprovecha el personal destinado a Morelia, en 1934. Saltillo se abre como institución educativa disfrazada de Academia Comercial en 1938. Surge el Instituto Francés de La Laguna en Gómez Palacio, Durango, el año de 1939.
22.- Cambio en la política educativa del Gobierno.
E} presidente de la república general Lázaro Cárdenas, que en 1936 ha enviado al destierro al Jefe Máximo de la Revolución, general Plutarco Elías Calles, se encuentra en un dilema en el año de 1939: se aproximan las elecciones presidenciales, tuvo que firmar un compromiso internacional de alfabetización y de Educación que no puede cumplir sin la ayuda de la iniciativa privada; afloja su intransigencia anticlerical y suaviza los términos de la coeducación.
Se agrupan como colegios reconocidos el Cristóbal Colón y el Simón Bolívar; pronto, en 1941 regresarán los Escolásticos y los Novicios a México. Se abre la Normal Cristóbal Colón y nuestros Escolásticos, imilagro obtenidos por el Hno. Fernando Anzorena!, obtienen certificados oficiales de Maestros...."Como los torrentes del Negueb cambió el Señor nuestra suerte. Nuestra boca se llenó de risa y nuestros labios de alegría", según canta el Salmo 126.
23.- Solicitud de apertura para un colegio en Monterrey
La nueva politica en educación de parte del Gobierno de México, por todas las razones y los acontecimientos descritos, emplea mås personal religioso en nuestros colegios, lo que impide mayor expansiön. Es, sin embargo, el momento en el que un grupo de industriales de Monterrey acude al Hno. José Netelmo para abrir un colegio catölico, pues el Franco Mexicano de los Hermanos Maristas ya estå saturado.
Don Ricardo Quirös, del grupo de la Vidriera Monterrey, entra en contacto a nombre de los solicitantes, con el Hno. Visitador del Distrito New Orleans-Santa Fe, Bro. August qué? El hermano visitador auxiliar Netelmo alega falta de personal y sugiere que acudan al vecino Distrito donde hacia casi treinta afios se han refugiado 75 Hermanos franceses y las primicias de los mexicanos. Era también la soluci6n que entrevi6 el hermano asistente Nivard-Joseph en 1930.
Un grupo de padres de familia muy interesados en la apertura proyectada fue a encontrar al Bro. August, Hno. Ernest Cocagne, Visitador del Distrito sur de los Estados Unidos, de paso por el colegio de Covington. Posteriormente don Ricardo Quir6s encabezaba al mismo grupo y se entrevistaba con Bro. Ernest en el hotel Palace de Laredo, Texas.
Era el 25 de abril de 1942. Una carta de agradecimiento de don Ricardo, del 29 de abril, da fe que la entrevista fue alentadora. El 4 de mayo de 1942 Bro. Ernest Cocagne refine su Consejo y aprueba la apertura de un colegio en Monterrey. El 15 de mayo escribe a don Ricardo la noticia favorable de la aprobaci6n del proyecto. En nueva carta, el 25 de mayo, especifica Bro. Ernest que enviarå seis Hermanos para cuatro grupos de Primaria Superior y el primero de Secundaria.
La siguiente reunión con el grupo industrial fue caracteristica de la gente de Monterrey: "In situ" se constituyó el patronato "Fomento de Instrucción Primaria y Secundaria, A.C.", se designó como Presidente a don Andrés G. Sada, Vicepresidente don Eugenio Garza Sada y se conformaron cinco comisiones. "La Salle ayer, hoy y mañana" en sus páginas 34, 35 y 36 describe la secuencia incontenible de los hechos.
Al dirigirse al interesado para proponerle este nuevo directorado, el Hno. Ernest recibe un "sí " lleno de generosidad de Bro. Benedict, que ahora vestirá traje seglar y será conocido y luego venerado como profesor Marcelino M. Lacás.
Escribe: Los queridos antiguos alumnos de Monterrey veían y proyectaban en grande: una escuela moderna para sus hijos, una de cuotas moderadas para los hijos de sus empleados, y porfin una vasta escuela gratuita para los hijos de sus obreros. Pedían "cien " profesores, y ";ya! " Después de grandes esfuerzos se encontraron... ;seis!.
Por quinta vez en su vida, el Hno. Marcelino M. Lacás abrirá o trabajará en una obra nueva. Vista la celeridad de los trámites y las fechas, uno queda admirado que una fundación cuya autorización haya sido expedida el 15 de mayo, esté apta para recibir aunque sea un reducido número de alumnos, tres meses después...
A los cincuenta y dos años de su vida, con la trayectoria que pude dar a conocer en la primera parte de esta semblanza biográfica, se puede apreciar la calidad de la persona del fundador del Instituto Regiomontano y de sus colaboradores. No sorprende que el ideario con que dotó a ésta, su obra más madura, sea el resumen de toda su larga y variada experiencia.
Una mascota: el león rugiente que por doble coincidencia tenga el nombre del Estado de Nuevo León y esté a la entrada del primer edificio; pero lo que no es coincidencia, es que esta mascota sea parte del programa; es que toda persona que pase por el "Regio", ha de saber rugir la Verdad y no callar cobardemente las evangélicas enseñanzas, "el espíritu del cristianismo". "El león significa en heráldica vigilancia, autoridad, magnanimidad y soberanía", dirá Lacás en el segundo anuario 1943-1944.
Un escudo, que no puede ser sino el del Estado de Nuevo León, recientemente adoptado por el Gobierno estatal y elaborado por un ex alumno del Colegio del Sagrado Corazón, don Carlos Pérez Maldonado. Su lema SemperAscendens corresponde con la idiosincrasia de sus habitantes. "El escudo de Nuevo León, dirá el segundo anuario, sirve como emblema de las actividades y vida del Estado. Los símbolos que el blasón contiene, corresponden a las épocas de su historia y a las cualidades y tendencias de los nuevoleoneses".
Una divisa: Esto vir, regia consigna del viejo rey David a su sucesor Salomón. Ampliando el concepto "hombre" al de "persona", coincidimos con el concepto tridimensional de la misma, que en términos del Personalismo de Emmanuel Mounier, ha de vivir anhelando lo inmarcesible, lo absoluto, Dios, la Autoridad, que es lo alto; debe incluirse en su entorno, que es el amor fraterno, que es fundamental por ser universal, gratuito, de centro a centro sin fijarse en la periferia, sin egoísmo ni interés, sino atento al servicio; ha de hundir sus raíces que miden sus posibilidades y sus limitaciones, tanto para cultivar las primeras como para aceptar las segundas.
El lunes 7 de septiembre de 1942 se abre el Instituto Regiomontano. Cien alumnos acuden desde el primer día: 28 en 30. de Primaria, 25 en cuarto, 16 en quinto, 15 en sexto y 16 en primero de Secun daria. La casa es vieja, pero muy bien situada, en Hidalgo Poniente 1584. El segundo año contará con doscientos cincuenta. Tres maestros además de los seis del primer curso; a duras penas se les puede alojar, y se piensa en que los maestros desalojen sus habitaciones y se trasladen al edificio del club Deportivo Obispado, al siguiente curso de 1943.
Se proyecta una construcción en la cercana colonia Chepe Vera que tiene todos los servicios, pero todavía no hay ninguna casa construida. Se le encomienda al ingeniero Juan Doria Paz el proyecto. Tras su trágica muerte, pasa a manos del ingeniero Jorge Lobeira que está construyendo el edificio de la Cigarrera. Realizará su propio diseño.
El simpático director no tiene empacho en reunir a diferentes abnegados grupos que darán vida al proyecto. El Patronato Fundador adquiere un vasto terreno y empieza el desarrollo de un moderno edificio que contendrá setecientos alumnos. Sueña en mil quinientos mediante la construcción de la segunda planta.
El nuevo edificio se inaugura el 20 de junio de 1945. Nada se escatimó para lograr su realización como el más moderno de Monterrey en ese tiempo. Se revela el acierto en la elección del Presidente del Patronato; se trata de una persona "fuera de serie", don Andrés G. Sada, animador que se entrega totalmente a la vida material del colegio, a la prosperidad material del mismo, obra magnífica a la que el Hno. Marcelino M. Lacás va a infundir un maravilloso espíritu: cada alumno considera su escuela como su segunda familia; se siente orgulloso de ella; sus frecuentes visitas una vez terminados sus estudios, revelan su gran afición.
No puedo más que sucumbir a la tentación de copiar parte del homenaje que el anuario de 1945 dedica a don Andrés:
Sentimos singular placer al poner de relieve la persona que con tanta asiduidady perseverancia ha dotado al Instituto Regiomontano con las numerosas comodidades de que ahora goza. (...) Digno vástago de antepasados renombrados por su acérrimo anhelo de trabajo, de progresoy de superación, (...) con su conocido espíritu emprendedory su callada constancia ha emprendido la obra ) de construir el nuevo edificio. La obra es ya una realidad. A él más que a nadie se debe el presente desarrollo del Instituto Regiomontano, así como su sonriente futuro.
Pude admirar al Hno. Director durante los primeros cinco años del colegio, escribe un Hermano; desde el primer día se supo ganar a lasfamilias. Los miembros del Patronato y los industriales, al mismo tiempo papás de alumnos, tenían plena confianza en el Hno. Marcelino M. Lacás en cuanto tenía referencia con la educación de sus hijos o del colegio al que sostenían sin cálculo.
Creó desde el principio el periódico escolar "El Regiomontano ". Redactado por los alumnos, bajo su dirección, destacó sobre las publicaciones similares.
Organizó certámenes de Oratoria, y los concursantes adquirieron mucha habilidad para expresarse ante todo el alumnado.
El escultismo fue rápidamente implantado y los Lobatos y Scouts acudieron numerosos.
El Deporte logró destacar con una organización muy inteligentey por épocas del año, pues el clima de Monterrey es muy variable.
El basquetbol iniciaba con el caluroso tiempo de septiembre; durante los meses fríos se organizaban actividades de atletismo, para finalizar otra vez en tiempo caluroso con el beisbol.
La Banda de Música -otra de sus creaciones- fue una novedad para Monterrey, pues ningún plantel educativo tenía algo semejante. Sus logros fueron rápidos, ya que sabemos de la visita ocasional del maestro Manuel Ponce, y que, tras la actuación de la Banda, tuvo expresiones sinceras sobre el sentido del ritmo que había notado en ese conjunto musical.
El Club de Fotógrafos, aunado al equipo de redactores del periódico escolar, ofreció ilustraciones muy apreciadas en su tiempo por la oportunidad, y hoy por la validez conmemorativa.
El Coro del Colegio, que contaba con un eminente maestro, el profesor Lorenzo Hernández Flores, corría parejas con la Banda de Música en las actuaciones escolares.
Las Artes Manuales de Secundaria dirigidas por el profesor Adolfo W. Eimbcke, especialmente en carpintería, lograba la elaboración de objetos útiles para la vida y de sencilla pero práctica realización. El modelado era impartido por el propio director Marcelino M. Lacás y la entalladura por el profesor James Ory.
El profesor Jesús Flores Albo impulsó el área gimnástica con éxito, pues él mismo era Medalla de Plata de las Olimpíadas de Estocolmo.
Tal vez he omitido alguna actividad, pero recuerdo las principales, y pienso que por algo el maestro Lacás recomendaba "remar con dos remos", pues el Instituto los proporcionaba al alumnado.
Basta con hojear los anuarios de los tres primeros años para completar esos aspectos que el profesor Marcelino M. Lacás nombraba como "actividades". Respecto a los estudios, aspecto básico en una escuela, pongamos solamente un parámetro: cada quince días había concurso de ortografia en todas las clases.
Algo característico en el Hno. Marcelino M. Lacás, era la importancia que daba a las actividades:
No remes con un solo remo, decía, pues no lograrás avanzar; pero con dos remos -el estudio y las actividades escolares y extra escolares- podrás avanzar equilibradamente.
Las actividades religiosas, desde el principio, estuvieron en el lugar de honor en el diseño general de la educación que ofrecería el colegio. Procurar el fomento del "Espíritu del Cristianismo", es la base del Lasallismo según las "Meditaciones para el tiempo de Retiro" que san Juan Bautista nos legó como el "vademécum" del Educador.
La "Congregación Mariana" fue implantada como la nervadura espiritual del Instituto Regiomontano. En ese tiempo, mariano por excelencia, y que culminará con la proclamación del dogma de la Asunción de María en 1950, el padre Juan José Hinojosa había dado un gran impulso a dicha actividad. Fue la mayor expresión y centro de piedad para los alumnos mayores.
Los Catequistas voluntarios fueron organizados a favor de los menos favorecidos, inclinación particularmente amada por el Hermano Director. Llegará a ser una de las actividades más notables en el Monterrey fabril. Todos los sábados, con el auxilio de Hermanos y de profesores seglares, se visitaban tres centros populares.
El fomento de las vocaciones religiosas y sacerdotales estuvc en el corazón del Hno. Marcelino M. Lacás , quien tenía un discreto grupc vocacional y era vitalizado por personas que programadamente venían a dar la mano. Pudieron surgir cuatro vocaciones a nuestras casas de formación, aunque solamente una "pegó", tres para los Jesuitas, dos ingresaron como Franciscanos. Eso en su sexenio 1942 — 1949. Al Seminario, posteriormente, seguirá la corriente. A su tiempo lo veremos.
Las reuniones con el Patronato Fundador y con los Padres de Familia de los alumnos, aunque ocasionales y sin carácter de un ritmo preestablecido, fomentaron un estilo familiar abierto, franco y de relaciones educativas de eminente resultado. Podemos ampliar este notable aspecto hojeando los anuarios y enlistando los conferencistas que desfilaron.
El grupo de ex alumnos del Sagrado Corazón, anteriores a 1914, y de otros colegios lasallistas como San Borja y La Salle de la Capital, sesionaba regularmente y, cosa inaudita entonces para los mexicanos, funcionaba la Sociedad de ex alumnos con sus esposas y sus hijos.
La incipiente Sociedad de ex alumnos del Instituto Regiomontano, por mimetismo aunque apenas con las pocas generaciones que terminaron el tercer grado de Secundaria, fue creada y tenía sus sesiones a base de una conferencia de carácter religioso o cultural, y un convivio muy regiomontano con botana, sodas y un barril de cerveza.
Solamente conociendo la realización de un diseño tan completo, se comprende el impacto y la reputación del Regiomontano que fue creciendo constantemente; en 1946 cuenta ya con seiscientos alumnos y no se pueden satisfacer todas las solicitudes de inscripción. "Si seguimos este ritmo, en diez años más, llegaremos a mil quinientos alumnos... Pero ¿de dónde obtendremos el profesorado para tal aumento?" escribía el Hno. Director.
¿Y los estudios? Se preguntará con razón y curiosidad, pues es el punto central de cualquier centro de educación. Son de esperar sorpresas solamente viendo que se trata de un grupo de americanos no habituados al idioma del país.
Los mexicanos que llegamos siete años después, supimos por boca de los fundadores, los apuros iniciales y el ingenio utilizado para lograr una actuación a la altura de las expectativas. No exageremos, sin embargo, pues se trata en la mayoría de jóvenes mexico-americanos que muy pronto se pudieron expresar con toda corrección, salvo alguna excepción, cuyo origen era netamente norteamericano.
Aparte los graciosos incidentes de términos totalmente errados cuando reprendían alguna falta o infracción a la disciplina, una seria preparación de sus materias escolares y la vigilancia asidua del Hermano Director, no he tenido noticias dignas de consideración: se impartían conocimientos de acuerdo con los programas y, lo mejor de todo, la educación era excelente, en la libertad y la espontaneidad; creativa, sólida y completa.
Al pasar los primeros exámenes de ingreso al Instituto Tecnológico de Monterrey, hubo grandes fracasos que merecieron a primera vista un examen serio de tal resultado. La reunión organizada para esta evaluación, fue airosamente ganada, al reclamar el Hno. Marcelino M. Lacás lo impropio de esos exámenes: simplemente pasó a la pizarra a un prominente personaje del Patronato, Ingeniero graduado en MIT de Massachusetts, le dictó uno de los problemas, y no pudo resolverlo...
Años más tarde, uno de los primeros organizadores del Instituto Tecnológico de Monterrey, me explicaba cómo ellos eran excelentes profesionistas, pero que carecían de preparación didáctica. Se estaba ejercitando una verdadera evaluación llena de franqueza norteña y con el espíritu amplio y abierto del Hno. Marcelino M. Lacás: así es cómo este incidente importante puede aclarar la conveniencia de que el Distrito de México aceptara hacerse cargo paulatinamente del Instituto Regiomontano.
Antes del relevo, un servidor, en carácter de Animador Vocacional, vino a Monterrey a presidir un retiro vocacional. También a semblantear la situación en vista del relevo de los Hermanos Americanos. Supe por boca de varias mamás que "estamos muy contentos con los Hermanos Americanos" y, con femenina intuición, "Dígales a sus Superiores que no nos vayan a traer de esos individuos retrógrados que educaron a mi hijo en tal parte".
El equipo de Hermanos que ayudó en la fundación al Hno. Marcelino fue muy bien escogido. La asiduidad que sus ex alumnos, ahora ya hombres de más de sesenta y cinco años, les demuestran cada diez años que el Instituto Regiomontano celebra el aniversario de su fundación, es una prueba palpable: se cotizan para traerlos, les demuestran un fiel aprecio y tienen hasta veneración por ellos.
Por encima de la enseñanza de los programas, campea la calidad humana dc esos verdaderos caballeros; sus visitas a domicilio cuando estaban enfermos, el trato digno pero igualitario en excursiones, paseos, baños de alberca, los impresionaron vivamente. Fue, y sigue siendo para nosotros los mexicanos, un acicate para imitarlos.
La equidad y justicia en un Instituto Regiomontano en el que convivían ricos y pobres, hijos de los industriales e hijos de los trabajadores y empleados de los industriales, reveló a los alumnos el espíritu de san Juan Bautista De La Salle que nunca fue clasista ni elitista, que quiere la revoltura de clases sociales para su mutua educación: fue una válida demostración
El ritmo de actividad, la misma preocupación por llevar todos los aspectos en constante crecimiento, los achaques antes sufridos, se reveló en un acceso de diabetes. El doctor Miguel Vera, ex alumno lasallista del Liceo Católico de Querétaro, hombre austero y sumamente religioso chapado "a la antigua", le ordenó un severo régimen alimenticio. Pero el mal está allí y reaparece en cada período de gran actividad que provoca intensa fatiga. Y ocultamente mina la resistencia del organismo.
Lo que agrega todavía más a su mérito -reconoce un cohermano- es que en esta vida trepidante y con una salud ya amenazada, el Hermano Director no pierde ni su amabilidad ni su calma: da órdenes con la sonrisa imborrable, en talforma, que su entorno está llevado a creer que ese tranquilo dominio de sí mismo, este desbordante optimismo, este entusiasmo, le es totalmente natural.
Natural o no, entusiasmo y optimismo, sigue siendo imperativo para crear y desarrollar al Instituto Regiomontano.
Hay un bien inmenso que realizar, escribe; ahora que conozco bien la situación y las personas, me gustaría establecer aquí en Monterrey una buena escuela gratuita. iOh, si tuviera personal! Cuando vine a México (en 1909), fue para ser enviado a los pobres; quiero consagrarles los últimos días de mi vida.
30. El Director de la Comunidad de Religiosos.
En enero de 1948 participa a su Hno. Agilbert-Denis una alegría que él aprecia mucho:
Aunque estemos sometidos a leyes sectarias, y que vivamos en el "quién vive ", revestimos el hábito religioso durante los ejercicios espirituales de la mañana desde el primero del año. Eso nos recuerda lo que somos y Io que tratamos de ser todos los días.
Su querida Comunidad quedó como la primera preocupación del Hermano Director.
En esta época, dice uno de los Hermanos, no podíamos utilizar el hábito religioso a causa de las leyes. Y, sin embargo, nuestra vida era tan ferviente como en las comunidades normales. Nos animaba un excelente espíritu religioso, y eso nos mantenía unidos en la caridad
El Hno. Director era muy bueno, muy cordial con cada uno de sus Hermanos y nos infundía mucha confianza. Nunca se permitía reproches en público; prefería hacerlo en particular. En sus conferencias trataba de impulsar a cada uno en la línea del auténtico religioso educador. Sus palabras eran sencillas y no le gustaban los circunloquios. Era directo, recto, práctico... Para él, el asunto defe y de conciencia profesional tenía la primacía sobre cualquiera otro. Agreguemos que el recuerdo habitual de la muerte, que menciona a cada rato en la correspondencia epistolar familiar, nos lo muestra preocupado por la llegada súbita de la austera visitante.
El Hno. Marcelino M. Lacás se aproxima a los sesenta años y estima que sería oportuno pasar el timón a manos más jóvenes. "Sus deseos son por fin escuchados", le contesta el Hno. Visitador. "Permanecerá Ud. en Monterrey como subdirector hasta Navidad. Entonces lo esperarán en Santa Fe High School donde tendrá un bien merecido descanso".
iQué gozo y qué aligeramiento de corazón para él, saber que por fin le quitan una cruz tan pesada que él mismo y los acontecimientos han acumulado sobre sus espaldas al correr de siete años!
Heme aquí regresado a la categoría de simple profesor. Ninguna preocupación administrativa. Pueden ahora trastornarlo todo aquí, sin que eso me preocupe ni ator- mente ...Bendigo al Buen Dios y me regocijo que por fin los Superiores nombraron a un joven que puede dar a la obra un vigoroso impulso.
Su sucesor será el Hno. Prudencio C. González. Se trata del Hno. Animador del Instituto, puesto que entonces tenía el nombre de "Inspector", y que gozaba de un aprecio mezclado de cierta distancia, pues él era la mano justiciera de las diarias infracciones escolares. Aceptar ser el sucesor de tan brillante personalidad, ya merece ser calificado como de religioso obediente. Convivir con él medio año, significa humildad y firmeza de carácter. Gobernar asumiendo la dirección de un equipo americano-mexicano es saber colocarse sencillamente y sin pretensiones al servicio de la Obra.
Navidad llega. Pero antes que el Fundador del Instituto Regiomontano abandone su obra, todas las simpatías se agolpan para expresarse. Los ex alumnos le ofrecen un gran festejo; luego, los padres de familia; sigue el equipo de los Maestros, para terminar con los quince grupos de escolares que rivalizan en organizar a cuál más simpática despedida.
Se asegura que el agradecimiento es una flor rara; si eso es cierto, hay una excepción en Monterrey. El alma del querido viajero queda profunda y vivamente impresionada; con un corazón oprimido deja tantos amigos y tan bella obra educativa cuyo artífice principal ha sido él mismo.
La carta de su Hermano Provincial pronosticaba: "Donde gozará de un bien merecido descanso", pero... antes, reemplazará en clase a un Hno. joven en Saint Michael 's College en lugar del reposo anunciado. Luego, modestamente, asume una clase después de veinte años de ser directivo, pese a su diabetes y a una severa ciática.
"Continúo mis seis horas diarias de clase, escribe. Es todo lo que hago, pues a mi edad uno no rinde más". Luego, alude a un accidente automovilístico que pudo ser grave y añade: "El Señor me envió una seria advertencia. Mis posibilidades apostólicas se reducen un poco más; pero cuando Dios me haga la señal de llegada, con todo el corazón me iré con Él"
Pero Dios hizo otro signo muy distinto al herido, y puede escribir unas semanas más tarde:
Para decir verdad, iel accidentefue providencial! ¿El golpazo habrá puesto las vértebras en su lugar? iEl hecho es que me encuentro curado de la ciática! Tras la operación del año pasado una de mis piernas quedó débil y confuertes dolores. Ahora, estoy totalmente restablecido.
Bromeando en parte, agrega: "i Ya sabes el remedio para curar la ciática! Naturalmente, durante el choque, itienes que saber caer en buena y atinada forma! He recuperado el buen color y me siento rejuvenecido con diez años menos ... que me habían envejecido tanto. Soy hombre nuevo".
Tiempo atrás el Hno. Marcelino M. Lacás había manifestado el deseo de regresar a su Distrito de origen, México. Con verdadera pena por parte de sus Hermanos norteamericanos, su deseo fue escuchado. "Nos duele mucho acceder a ese deseo y lo vemos partir con dolor, le escribe el Hno. Visitador de New Orleans-Santa Fe. Pero Ud. conoce, mejor que nadie, sus propias necesidades. Si Ud. piensa que allá será más útil a Dios y a los niños, puede irse".
Rebosando de gozo, escribe:
Vuelvo a un Distrito donde, falto de personal, se utilizan todavía las actividades de los ancianos. En elpasado, sentí una honda pena abandonar a México; vuelvo a mi primer amor, y voy a pasar los pocos días que me quedan, para lograr el bien a los que tanto he amado.
Año penoso y lleno de fatiga, fue para él el curso de 1950-1951 en el Instituto Francés de La Laguna. Así lo había previsto y aceptado: así sucedió. Sus Hermanos jóvenes recibieron el auténtico y edificante ejemplo de este antiguo dirigente, corrigiendo pilas de cuadernos cotidianamente, con la asiduidad, el cuidado y la conciencia profesiona\ de un novato.
Mejor impresionados quedaban al verlo, piadoso y recogido, prestar humilde y alegremente hasta los más mínimos servicios y aceptar gozoso y sonriente su monótono trabajo. Admiraron su afición a la jardinería en el desierto de La Laguna, donde sembró flores y arregló macetas, como botánico experimentado que era.
Fue para el Hno. Marcelino una revelación la época navideña vivida con las tradicionales Posadas. Él se puso al frente y realizó estos días del Adviento mariano con el rosario acompañado de los típicos cantos mexicanos que hizo saborear y saboreó él mismo.
Para el inicio del curso 1952-1953 el equipo de Hermanos mexicanos que habían tomado las riendas del Instituto Regiomontano, piden al Hno. Visitador Bernard-Alphonse Grousset que les nombre como Subdirector de la Comunidad al Hno. Marcelino M. Lacás.
Retrocediendo algo en la cronología, el 29 de diciembre de 1949 llegó el equipo de Hermanos mexicanos a reemplazar parcialmente al norteamericano, durante año y medio, para luego hacerse cargo de dicho plantel que tanta fama había adquirido aunque no contara más que ocho años de existencia. Ocurrió, como anteriormente le mencioné que, siendo Animador Vocacional, el Hno. Visitador me envió al Regiomontano a organizar un retiro vocacional y a darme cuenta de la situación en vista del cambio ya próximo a realizarse. Al rendir el informe, me designaron como responsable de un grupito de Hermanos que salieron del Escolasticado: el Hno. Jorge García Abaroa, el Hno. Jorge Campos Artigas y el Hno. Antonio Yarza Campos. Luego vendría el Hno. Hubertino Magaña Luna.
En el año y medio de transición de un grupo compuesto de mexicanosy de norteamericanos, nos entendimos perfectamente bien y tratamos de imitar sus actitudes excelentes y acertadas. Alumnos y ex alumnos, padres de familia y profesorado seglar, ayudaron a hacer una transición feliz. Sabiendo que el Hno. Marcelino M. Lacás era un elementazo muy apreciado en Monterrey, lo pedimos y nos lo concedieron.
Es cierto lo que dice su hermano Agillbert-Denis: "El Señor, con una delicadeza netamente divina, lo regresó a su querido Colegio de Monterrey. Allí encuentra a sus queridos ex alumnos, y a sus grandes amistades, los bienhechores del Regiomontano".
Dios pide el don total de sí mismo a su siervo que ha vuelto a México para servir. Creo que, consciente de esa totalidad en la entrega, y siguiendo los anhelos de su corazón, realiza un acto de desprendimiento y, a medio camino en el desierto de Paila, arroja toda su documentación norteamericana.
Un abanico de opiniones se ha abierto y expresado ante esta actitud: deseo dar la mía, ofreciendo a mis lectores la genuina espiritualidad lasallista, la del Abandono en Manos de Dios. Es clásica la actitud del Señor De La Salle: "Dios, que conduce todas las cosas con sabiduría y dulzura, sin forzar la inclinación de los hombres, y queriendo comprometerme en encargarme del todo en el cuidado de las escuelas, lo hizo de una manera imperceptible, de manera que un compromiso me llevaba a otro sin haberlo previsto antes"
Este espíritu de abandono en las bondadosas Manos de Dios, "Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero: toma mi vida, haz lo que quieras, yo quiero ser un vaso nuevo", es seguramente lo que lo impulsó a arrojar su documentación al desierto; fue un "quemar las naves" y sin reticencias abandonarse en Dios. Marcelino M. Lacás era ya un Santo.
El Hno. Marcelino M. Lacás escribe: "Yo no hice ningún trámite para lograr este regreso; debo pensar que sólo la voluntad de Dios lo ha decidido._El trabajo no me faltará: seré animador de los doce grupos de primaria y, como ecónomo, me preocuparé de las compras de alimentos. Dos empleos que conllevan mucha habilidad y tacto. Temo carecer de ambas cualidades".
Pero la Comunidad de Hermanos mexicanos sabía por qué lo habíamos pedido. Ante todo, por su gran don de gentes, que con su simpática figura sabía establecer relaciones humanas de una calidad bien probada. Lo demás, sería como el reintegro de lotería. Y se consiguió ampliamente más de lo que humanamente esperábamos.
"Vino a ser, escribe su hermano Denis, como el ministro de relaciones exteriores. Recepción del Gobernador, organización de una exposición misionera, selección de conferencistas para ex alumnos y padres de familia y, su última gran actuación, las Posadas navideñas programadas en grande"
Inapreciable fue lo que pudimos escuchar de sus anhelos, antiguos proyectos, pensamiento educativo de este notable Educador que había logrado ser una síntesis viva muy propia, debido a su rica naturaleza, y a la influencia europea, norteamericana y mexicana.
El Hno. Marcelino tomó la costumbre de realizar un breve paseo dominical durante el cual recolectaba plantas que luego clasificaba entre semana e inició así un herbario como vimos que lo hizo en Las Vegas.
Una tarde se encontró con don Oscar Elizondo que venía a revisar la construcción de casas para toda la familia, por lo que le nombrábamos la "colonia Elizondo"; trabó conversación y llegaron a la plática sobre la carencia de una iglesia para la región. Efectivamente, la Constructora Popular en su propaganda para crear la colonia Chepe Vera, la ofrecía junto con colegio y mercado.
Robado por la amabilidad de la persona del Hno. Marcelino M. Lacás , ambos "cocinaron" el proyecto que quedó en eso por el momento, pero se había sembrado una simiente vigorosa que estuvo a la base de la construcción de la Parroquia de San Juan Bautista De La Salle.
Podemos conceder la paternidad del proyecto Iglesia al Profr. Marcelino M. Lacás , aunque otros lo hayan realizado después y reconociendo su idea de lograr el binomio Escuela-lglesia, que quince años después quedará consignado en el mejor de los Documentos Conciliares como "Ciencia y Fe", en la Constitución Pastoral "Gozos y Esperanzas"
Su actuación como Animador de la Sección Primaria tuvo un cuidado primordial sobre la limpieza, un esmerado empeño en dotar y hacer usar hasta el detalle, el papel higiénico, el agua, el "dejar todo como lo encontraste".
No a todos los animadores de sección se les ocurre tener una dedicación en este sentido, pero fue notable la acción de todo un caballero, como lo fue el Hno. Marcelino, de fomentar la limpieza.
Bien dijo el "ochentón" filósofo y pensador alemán, Romano Guardini, que las cualidades de un niño deben ser: alegría, limpieza, espíritu de servicio y obediencia. Me parece que la acción del Hno. Marcelino M. Lacás tuvo en consideración esas cuatro virtudes naturales al ser exigente en fomentarlas entre los niños de Primaria ..
El empeño para lograrlo le llevó tanto a colocar sugestivos rótulos en la zona de los servicios higiénicos, como en los jardines de su sección. Pocos macizos florales, pero una zona extensa de un césped muy bien podado, que fue la agradable impresión de la entrada al edificio.
Su amor por las cactáceas lo hizo jefe de operaciones en uno de sus últimos paseos comunitarios para traer dos enormes biznagas que colocó para adorno del pequeño prado del asta-bandera haciendo cortejo al león, mascota del Instituto, como para realzar su hábitat desértico. Seguramente que acompañó esta acción al terminarla, con una de sus exclamaciones favoritas: "iQué chulada!"
¿No pudiéramos consignar en este aspecto de orden y de limpieza la campaña que lanzó sobre el "Estado de Gracia" entre los alumnos de su Sección Primaria? Porque lo externo puede reflejar una excelente actitud sobrenatural que irradie en las tiernas almas. Creo que es genial y que bien se puede hacer, y que la figura del Hno. Marcelino M. Lacás se agiganta con tales iniciativas.
37.- ¿Y la educación en la Alegría?
Para fomentar la alegría bastaba su sonriente persona y la ausencia de castigos, reemplazados por un trabajo asiduo de las asignaturas. Campea la ortografia, la caligrafia, los cuadernos minuciosamente revisados, la emulación y los concursos. Toda una madeja de sencillos medios muy lasallistas, como los vales, los minutos, los diplomas, "insignificancias", pero que constantemente aplicadas, producen efectos maravillosos. Acción cuasi materna con su fructífero resultado.
También contribuyó a la alegría la fiesta: por Navidad, la fiesta teatral que resultó un auténtico acierto por la preparación facilitada de los ensayos múltiples, seguramente a veces tolerados, pero con gran disposición, por parte del Jefe de la Sección Primaria.
Pero la organización de las Posadas desveló a su promotor que diseñó y puso en marcha la primera gran posada del Instituto Regiomontano. Las entusiastas mamás de los alumnos, los padres de familia, reunieron un contingente impresionante cuyo entusiasmo se repetirá año tras año los nueve días completos antes del 25 de Diciembre. Se trata de las Posadas con auténtico sentido cristiano y mexicano, con el rezo del Rosario, cantos originales que se cantan desde los Misioneros de 1530, con la procesión de los Santos Peregrinos en las calles de la colonia Chepe Vera que ya tenía cinco casas, un excelente pavimento y 1% de tránsito vehicular.
El gobernador, don Pepe Vivanco, nos había dicho cuando recabamos la autorización para realizar la Posada en los patios del Regiomontano y calles de la colonia Chepe Vera, "con tal que no las realicen en la plaza Zaragoza"... Y dio su autorización "anticonstitucional"...
Incluiré en el "Ideario" que sigue las otras dos virtudes que Romano Guardini señala, el servicio y la obediencia. Por su importancia, pondré en un apartado especial la idea central de la pedagogía del Profr. Marcelino M. Lacás, pues abarca el ideario del Instituto Regiomontano, que principió los festejos de su X aniversario iniciado en ese septiembre de 1952, y con la suerte de tener entre nosotros al Fundador, como sencillo pero cuán valioso inspirador. Temo repetirme, pero juzgo pertinente esta repetición.
Ignoro si el Hno. Marcelino M. Lacás haya conocido los escritos de Emmanuel Mounier sobre el Personalismo. Lo cierto es que al verlo actuar, al oírlo y al leerlo, parece tratarse de dos almas gemelas. Lo que el Hno. Marcelino M. Lacás escribe al explicar el Ideario del Instituto Regiomontano, parece ser síntesis de su pensamiento educativo. Valiéndome de los textos que conservamos en los anuarios de los primeros seis años, y de lo que él plasmó en su Memorando sobre la formación de los Aspirantes Lasallistas, trataré de ofrecer una síntesis sencilla de sus valiosas ideas educativas.
Creo que desde la divisa "Esto Vir", se define el centro de su pensamiento pedagógico: la Persona, ampliando el concepto de "vir" como es evidente, y que en la cita bíblica que le sirvió de inspiración, tiene el concepto hebreo un tanto limitado al varón.
Sabemos que "Persona" es un concepto auténticamente cristiano y que su elaboración filosófica se debe a Tertuliano, padre apostólico del año 200; esta noción estaba ausente en la filosofia griega. Gracias a este adelanto, pudo abordarse el Misterio augusto de la Trinidad y el estudio de las tres divinas Personas.
Rechaza "el hombre unidimensional" de Marcuse, el bidimensional de Buber. Para Mounier, la Persona es básicamente tridimensional en vez de simplemente individual. Condena el individualismo como un verdadero pecado que cierra y aísla al ser; su primera redención es abrirse en tres dimensiones constitutivas: elevación hacia lo alto, desarrollo en el entorno, realidad en su raigambre con sus posibilidades y/o limitaciones.
La dimensión que apunta a lo alto, es lo Absoluto, lo Eterno, la Autoridad, trátese de la autoridad familiar, de la eclesiástica como la de la autoridad civil. El hombre moderno es alérgico a toda dependencia, por eso le cuesta tanto trabajo aceptar la Autoridad. Abrirse al plano superior, es sin embargo, una auténtica dimensión constitutiva. Responder a esa dimensión implica los valores de la Obediencia, el Respeto, el Orden y Disciplina; rechazarlos, es caer en la inmadurez, rebeldía e irritabilidad.
Como "Persona social", el ser humano debe amar, necesidad fundamental, vital. Los "objetos de amor" según Erich Fromm, son Dios, la Familia, la Fraternidad universal. Le parece a este sicoanalista, que el más fundamental de los amores es el fraterno. Es el único que ama de centro a centro, sin importarle la periferia. De este amor surgen como valores la universalidad y el desinterés, resolviéndose en servicio gratuito desprovisto del egoísmo, de exigir correspondencia. La Patria, la Sociedad, son los mayores terrenos donde este amor debe proyectarse, expandirse, ejercitarse, comprometerse hasta la muerte. La educación social, la doctrina social de la Iglesia, la Política auténtica son definitivamente materias de estudio y de experimentación para su auténtico ejercicio. Aceptarla, es universalizarse. Rechazarla, es cerrarse a ser niño egoísta, caprichoso, extraño, insensible.
La dimensión interior, sintoniza a la Persona con sus raíces. Su ser profundo, su Historia, sus intuiciones, su singular creatividad, su libertad de acción. Dios ha dotado al crear al hombre, de cualidades necesarias para su propio desarrollo. Los valores son la interioridad, la contemplación arrobada en poesía o en adoración, la creatividad, la libertad Pero la naturaleza humana adolece de carencias. Si acepta sus cualidades y limitaciones, la Persona se espiritualiza; si rechaza tanto unas como otras, se superficializa y se torna vanidoso, agitado o rutinario.
39.- La mascota del Instituto Regiomontano
Una mera coincidencia, cómo un viejo león en la entrada del también vetusto edificio, se convirtió en la mascota del colegio. Tan querido por el Hno. Marcelino M. Lacás, que cuando el edificio de Hidalgo Poniente 1584 iba a ser abandonado para trasladarse al nuevo edificio en la colonia Chepe Vera, ordenó que también el león fuera trasladado.
Humedeciéronse los ojos de la Religiosa que sería la Directora del Colegio Anglo Español, el cual abriría sus puertas al cerrarlas el Regio. El caballeroso Profr. Marcelino M. Lacás entendió: hizo cesar la labor de los albañiles que estaban desprendiendo el monumento, buscó un modelista y dejó a las religiosas del Verbo Encarnado con su león.
No tenemos literatura escrita del Hno. Marcelino sobre la mascota, pero bien podemos en el Ideario, señalar la virtud del valor entre sus ex alumnos, algunos de los cuales ya escalan peldaños en el Congreso, y recordarles que, como su mascota, han de saber rugir. Rugieron, rugen y rugirán ante los derechos civiles de su Patria. Serán ejemplo como ciudadanos que también saben de sus deberes. No enmudecerán ante las injusticias e irán en valiente apoyo de "los que no tienen voz". Semejantes derechos y deberes ostentarán ante su actitud de Fieles Laicos comprometidos con la Iglesia. Tendrán en su rugido el auténtico mensaje del Evangelio y por su conducta ejemplar o callada, por su apostolado militante, han de propagar la maravillosa Historia de la Salvación que contiene la Biblia.
Además, ¿carece de leones el escudo de familia De la Salle? Porque era también una forma de declararse lasallista en un momento histórico asfixiante de sectarismo durante el cual el Regiomontano no pudo tomar la denominación sugerida de titularlo como "Instituto La Salle".
40.- La divisa: "Semper Ascendens"
Como fue feliz la coincidencia nunca buscada del viejo león, mascota de un plantel que se abría en Nuevo León, la divisa del Estado fue adaptada, no como simple coincidencia. El anuario de 1944 trae una sesuda reflexión del Hno. Marcelino M. Lacás para los alumnos, que con gusto transcribo:
Estimados Alumnos:
Al hojear esta Memoria notaréis que el escudo de Nuevo León constituye el tema que en el presente año se desarrolla.
Conocéis y habéis estudiado ya este escudo, entendéis el significado, el símbolo de cada uno de sus detalles. Los hombres que lo idearon y lo formaron son historiadores regiomontanos de reconocida cultura y de patriotismo acendrado.
Aquí tan sólo quiero llamar la atención de cada uno de vosotros sobre el lema: SEMPER ASCENDENS, Siempre más arriba, que al pie del esclido podéis leer. ;Qué bien escogido! ;Cucintas lecciones encierra! Hacedlo vuestro y procurad progresar cada día , en todas las ciencias, en todas las artes, en todas las virtudes. Que cada noche os halle mejores, más sabios, más hombres. Sabed que todo esfuerzo voluntario hace más fácil el sacrificio venidero, que cada superación representa un adelanto, que cada buena obra es semilla de futura dicha.
Mi más sincero deseo para cada uno de vosotros es
SEMPER ASCENDENS
M M Lacás
El escudo del Estado era reciente y como uno de los concursantes fue el historiador don Carlos Pérez Maldonado, ex alumno lasallista del Sagrado Corazón, y papá de tres alumnos inscritos en el Regiomontano, quien supo plasmar heráldicamente las características del Estado y de sus habitantes, al mismo tiempo que aludía a la laboriosidad incluyendc las abejas, las chimeneas de la industria pujante; su agricultura cañera y cítrica; el carácter noble y valientemente religioso de los regiomontanos en la primitiva Iglesia de San Francisco, y luego en el Roble de su iglesia principal, en La Purísima, modernamente surgida con premio nacional de arquitectura, y cuyas bancas fueron hechas con la madera de las vigas de la antigua Penitenciaría: todo un símbolo.
41.- "Cuándo el Señor hará la señal"...
"Con todo el corazón iré a El", había escrito tiempo atrás, después de un accidente automovilístico sufrido en Santa Fe. Ahora, estamos en plena actividad, pero mi deber de Director me señalaba la dulce obligación de una periódica entrevista personal con cada Hermano.
Llegado el turno del Hno. Marcelino, nos reunimos ambos y, en un coloquio íntimo de un varón de más de sesenta años con un joven director de treinta y tres, abordamos el punto de su salud. Al decir que se sentía muy fatigado y que la diabetes lo castigaba, de inmediato interrumpimos el diálogo, tomamos el automóvil de la Comunidad y nos dirigimos a una salchichonería para que se proveyera de carnes frías.
Me siento un tanto culpable de no vigilar más de cerca este punto, pues siendo él el encargado del economato y viéndolo servirse muy buenos platos de ensalada, me pasó inadvertido que estuviera cerca de una crisis diabética inminente. Había recientemente escrito él: "En el Regiomontano, todo sigue un ritmo 'accelerado 'Y yo, bromeando, le agregué: "Y el Hno. Marcelino M. Lacás hunde el pie en el 'accelerador ', imitando su pronunciación..."
Ignoraba yo que el Hno. Marcelino M. Lacás había sufrido el primer ataque diabético durante una época de intensa actividad: exactamente como lo pasaba en la preparación y el inicio de las Posadas navideñas...
En la madrugada del domingo 21 de diciembre de 1952 lo oí toser mucho; lo fui a ver a su cuarto y me dijo: "siento la tráquea adolorida, como si con la tos la hubiera rasgado". Inmediatamente fui a ver al Dr. Miguel Vera, que lo había atendido en otro ataque de diabetes. La casa estaba como no habitada, como si se hubieran salido de vacaciones. Eran las tres de la madrugada.
A las nueve de la mañana pude traerle a un cardiólogo, el Dr. Eduardo Livas; lo conduje a su habitación, lo examinó, le recetó varias medicinas y le prescribió guardar reposo; el digital parece haberle caído bien. Comió bien a medio día en su cuarto. Los Hermanos, siendo domingo por la tarde, fueron a visitarlo antes de iniciar su juego dominical. Lo dejan cuando él les manifiesta que quiere dormir un rato. Escribo en la pizarra de avisos: "Cuando vuelvan del juego, eviten el ruido. El Hno. Marcelino M. Lacás duerme".
Viene el Dr. Agustín González, ex alumno de nuestra escuela llamada "El Guadalupano". Le indico que el Hno. Marcelino M. Lacás duerme, él sube a su pieza a saludarlo... y lo encuentra muerto... Le aplica inyecciones pero quedan sin resultado. El padre Jorge Rady le administra "sub conditione" la Unción de los Enfermos.
El Hno. Marcelino expiró sin agonía. El dulce Jesús le hizo la señal con toda la delicadeza del Amigo cariñoso a su cariñoso amigo. "Y él se fue con Él", como lo escribió hacía muy poco.
42.- La noticia cunde como reguero de pólvora
Estábamos en plena época de Posadas, de modo que con unos cuantos estratégicos telefonemas y la radio, la casi totalidad de los alumnos, ex alumnos, padres de familia, se enteraron de tan triste noticia. Varios Hermanos americanos estaban presentes, pues ya habían principiado los festejos del X aniversario de la fundación del Instituto Regiomontano. El mismo Dr. Eduardo Livas quedó estupefacto de la noticia, pues ocho horas después de su diagnóstico, éste fallaba.
Principió una romería incontenible durante toda la noche del 21 y no cesó el río de personas hasta la Misa de cuerpo presente en el salón principal de la "casa de los profesores". Quedó invadida sala, terraza, jardín, por una multitud cuando el padre Jorge Rady ofició el servicio fúnebre a las cuatro de la tarde del 22 de diciembre de 1952.
43.- "Dichosos los justos que mueren en el Señor: porque sus obras les acompañan" (Apo. 14/13)
Un gigantesco desfile se inició hacia el panteón del Carmen y casi todas las calles quedaron invadidas desde la casa de los profesores y el camposanto. Calcularon que el cortejo era de unas dos mil personas.
No teniendo todavía en propiedad un lote en el panteón, sobraron ofrecimientos y acepté la propiedad vacía de don Pepe Nacho Martínez, gran amigo del Profr. Marcelino M. Lacás .
Ya habíamos organizado una incipiente Banda de Guerra, por lo que los redobles de tambor y el toque de queda ejecutado por Jaime Palacios,junto con mi sentida despedida, quedaron en el impresionado ambiente. Espontáneamente se ofrecieron como ciento cincuenta Misas.
El periódico de "El Norte" reseñó: "Pocas veces se ha visto un cortejo fúnebre tan imponente; fue una forma de triunfo para este eminente Lasallista". Nosotros diremos con el Evangelio. "Felices los mansos de corazón, ellos poseerán la tierra".
A todos sus Antiguos Alumnos, escribe un testigo, el Hno. Marcelino deja el ejemplo de una vida de abnegación al servicio de la juventud. Dios sólo sabe cuántas almas dirigió y encaminó por la senda de la virtud. Mexicano, americano yfrancés, Director, profesor y jardinero, "se hizo todo para todos para ganarlos a todos ", es decir, para que Dios pudiera tener cabida en el corazón de todos. ;Multiplica, Señor el número de esos Apóstoles tan meritorios!
PENSAMIENTOS DEL HERMANO MARCELINO M. LACÁS.
En seguida presento una selección de frases y pensamientos tomados de la correspondencia personal que mantuvo el Hno. Marcelino M. Lacás con el ex alumno Alberto Carrillo, entre 1950 y 1952
Hay mucho más mérito y más gozo también en trabajar para los demás que para sí, pero pocos conocen ese gran secreto de la vida dichosa.
Alfin y al cabo lo que nos hace la vida más llevadera es el amor que se nos demuestra y el amor que nosotros extendemos a otros. Y esto se llama la buena amistad.
La religión es un modo de vida que abarca todos los instantes de nuestra vida, todas nuestras obras se hacen meritorias cuando las hacemos por una buena intención y en estado de gracia.
La educación comienza en la cuna, ya que así de chiquitos comienzan a tomar buenos y malos hábitos.
Cuanto más hagas ahora de joven tanto más fácil se te hará la vida en el futuro. Y a más de ser más fácil será también mucho más agradable y provechosa.
Un nuevo hombre o mujer en este mundo es un ciudadano más para el êielo y una gloria más añadida a la de Dios por toda la eternidad. iQué gloria para los padres de estar así asociados a la creación de un ser inmortal!
En todo es bueno tomar las cosas en serio y hacerlas lo mejor posible. Así establece uno la buena costumbre de hacerlo todo bien, lo que es una de las mejores costumbres que pueda uno establecer para sí mismo en la vida.
Sólo cuando todos cooperen en lo posible se hará una sociedad que sea de provecho para todos. Yo tengo puestas muchas esperanzas en losjóvenes regiomontanos porque sé que saben cooperar con los compañeros, así como con los profesores.
No hay como el trabajo constante para desarrollar las mejores cualidades del hombre.
Testimonio del Hno. Alfred Longnecker
"Marcelino M. Lacás". La primera vez que oí este nombre no me significó nada, hasta que me di cuenta que era el nombre del Brother Benedict, como lo conocíamos los Hermanos y los ex alumnos de él en los Estados Unidos.
La primera vez que lo conocí fue cuando, por haber reclamado un reloj que un muchacho me había robado, pero apuntándole con una pistola, la Juez me asignó -por considerarme delincuente juvenil por portar armas- al colegio Catedral High School en El Paso, Texas.
El era el Director de la Escuela; un hombre sumamente paternal, sin dejar por eso de ser severo, evidentemente, pero justo y comprensivo; con el deseo de educar siempre a los jóvenes.
Brother Benedict, exceptuando a mis padres, tuvo en mi vida la mayor influencia.
Él, junto con los Hermanos de la Comunidad de El Paso, que se distinguían por su celo, dedicación, alegría contagiosa, y su deseo ardiente por ayudar a los jóvenes, fue quien me inspiró el deseo de hacerme religioso como ellos; ser un Hermano de las Escuelas Cristianas.
Lo mejor de esto fue que, cuando ingresé a la Orden de los Lasallistas, el Hno. Benedict era el Director del Noviciado Menor en Las Vegas, Nuevo México. Su influencia en nuestra formación fue estupenda.
Cuando los Superiores me asignaron para servir en la comunidad del Instituto Regiomontano sentí una gran antipatía muy pesada por verme obligado a salir de los Estados Unidos como un joven gringo; pero el hecho de que el Hno. Marcelino M. Lacás fuera el director fundador, me ayudó a la decisión de aceptar venir aquí a Monterrey.
Agrego que, haber trabajado con él, no sólo me ayudó a experimentar el sentido verdadero de lo que significa \a vida religiosa, sino que me acompañó esa vivencia como guía durante más de cuarenta años que he pasado en América Latina: México, Nicaragua y Guatemala.
De hecho, habiendo sido yo Director de algunas de las escuelas en esos países, recordaba cómo actuaba él en circunstancias similares, y siguiendo su ejemplo, me fue posible resolver los problemas que enfrentaba en mi labor como Hermano de La Salle.
Una de las cosas que más me impresionó al volver a los Estados Unidos, fue la manera de cómo se expresaban de él muchos de los Hermanos compañeros míos, que fueron sus novicios menores, o estuvieron con él en el Instituto Regiomontano, que recordaban su espíritu religioso tan notable y su dedicación amorosa a la labor de la educación de los jóvenes, y muy especialmente, su preocupación tan profunda por los estudiantes necesitados.
Hno. Alfred Longnecker
ACRÓSTICO
Marcelino M. Lacás, fuefundador, Aquí en Monterrey, del Regiomontano,
Regio y lasallista, qué gran hermano, Con fuerza y amor, también gran director. Es época de guerra, hay gran temor, Lo peor, hundieron " El Potrero del Llano ' , Inquieta la infancia del mexicano, ¿Nada hay de fe, esperanza ni amor? Oscuro el futuro pero es aquí,
La idea bendita de nombrar así,
Al Regio Colegio, lema "Esto Vir
Con un grupo hermoso, con gran corazón, Así ha de haber pensado con gran emoción, Señor Lacás, mil gracias iQué gran acción!
Contribución del ex alumno Alberto Carrillo Gutiérrez Noviembre 10 de 2000
Hermano Marcelino M. Lacás, fundador y director del Instituto Regiomontano de 1942 a 1949
El fundador del Instituto Regiomontano hermano Marcelino M. Lacás fue el hombre providencial, visionario, extraordinario pedagogo y con un carismático don de gentes, que señaló el rumbo de esta obra educativa.
Abrió y dirigió el plantel con mucho acierto en la calle Hidalgo Poniente 1584, pero la afluencia de alumnos determinó la construcción de un edificio adecuado, trasladándose a sus nuevos locales en septiembre de 1945. Ya un año antes, los hermanos habían emigrado en busca de habitación y se alojaron en lo que fuera el Club Deportivo Obispado.
Abandonó la Dirección al terminar el curso 1947-1948, pero le había impreso un impulso muy dinámico, dotándolo de ideario, "Esto Vir", divisa "Semper ascendens" la misma del escudo de Nuevo León, y mascota, el inolvidable león rugiente. Descanso en paz en el panteón del Carmen al fallecer el 21 de diciembre de 1952.
Ahora, a casi cincuenta y cinco años de existencia, hemos de valorar haber tenido un fundador como el hermano Marcelino M. Lacás, pues sus sueños se están realizando.
Él soñó como san Juan Bautista de La Salle una educación con las clases sociales juntas, conviviendo en las aulas; con varias obras al servicio de los más necesitados, sin cortarlos ni de sus raíces, ni de su entorno, ni de sus ambiciones legitimas.
Él soñó una iglesia cercana al colegio, ahora tiene la parroquia de La Salle, él soñó una proyección de educación superior, ya está funcionando y está a punto de un nuevo empuje y próximo arranque de expansión.
Por tercera vez da sus primeros pasos, esta vez en inglés y en el Aspirantado de Ammendale, viviendo un espíritu excelente aunque distinto, de franqueza sin respeto humano, disciplina sin sombra de apremio ni de rigidez, de educación en los deportes y de iniciativa a las actividades no escolares que propician el desarrollo de la personalidad: una revelación para su formación europea, un complemento a su riqueza nativa ya adquirida.
En 1919, a sus 29 años, lo vemos dirigiendo el Aspirantado de Las Vegas, Nuevo México. Será el quinto noviciado menor donde viva, de modo que su experiencia será palpable; así lo asegura en una carta: "He estudiado en Ammendale el desarrollo intelectual y moral de nuestros Aspirantes; he tenido la alegría de ver que varios de ellos se abrieron a la Gracia florecientes y fructificando; otros, desecándose y pereciendo por falta de formación seria". Se diría que sus impresiones de la bondad natural que le había impactado, se tamiza y siente que debe enriquecerse con actitudes serias de renuncia y de negación propia.
Uno de los testigos del joven Director escribe: "Sin hacer uso de la autoridad que se hace temer, poseía una destreza que interesa y cautiva. insistía en el horror al pecado, sobre todo a la mentira y des lealtad". Otro dirá: "Poseía muchas y grandes virtudes, entre las cuales destacan su justicia y su bondad; por eso lo estimábamos como amigo, guía y verdadero padre". Como resultado final de su primer directora do, encontramos que 25 hermanos profesos perpetuos de la Provincia pasaron por sus manos en el noviciado menor.
Tras unos años de profesor en St. Michael High School, irá a Europa al segundo noviciado de nueve meses donde gozos profundos le esperan con sus otros dos hermanos lasallistas; en la foto de los tres Lacás, el hermano Marcelino aparece como un verdadero americano
de porte esbelto y robusto, fisonomía abierta y decidida, ojos claros de enérgicas arcadas. Se adivina la voluntad firme, la decisión atinada, la lealtad a toda prueba de esta personalidad que se embarca por segunda vez a América.
Se le confiarán puestos de mando que desempeñará sin debilidad, pero sin orgullo. Optimista, sabrá mantener la felicidad y ardor en la acción en torno a su persona. Todos y cada uno podrán contar con él. Así será en el colegio Cathedral High School, en el que los hermanos encuentran en él un director dispuesto a participar con ellos, gozos, penas y esfuerzos, los alumnos verán en él un padre que sabe corregir sin debilidad, pero sobre todo comprende y ama a sus almas
"Forjad en el alma de los educandos una voluntad fuerte y perseverante en el obrar, una decisión firme en los buenos propósitos, que han de llegar a realidades benéficas para sí, para la familia, para la patria."