Hno. Ignacio NAVARRO CASTELLANO
(Hno. Bautista Ignacio)
*10 septiembre 1922 + 05 mayo 2005
Ayo el Chico, Jal Guadalajara, Jal.
SEMBLANZA BREVE. (Sigue a esta Semblaza breve una biografía más completa)
Nacho es hijo de José María y Ángela, nació en Ayo el Chico el domingo 10 de septiembre de 1922
El Hno. Nacho fue hombre de cinco comunidades: Gómez Palacio, Cd. Obregón, Monterrey, Hermosillo y Guadalajara lo que habla de la calidad moral del Hermano, de sus buenas relaciones y de su trabajo estable y valorado.
• Posee dotes musicales excepcionales, maestro de coro polifónico y de orquesta sinfónica en el I.F.L.
• Organizador y responsable de las tablas gimnásticas con participación de cientos de alumnos.
• En comunidad, Hermano amable, dicharachero, de risa fácil, nada rencoroso, olvidaba situaciones difíciles, de plática amena e interesante.
• El amor a sus hermanos de sangre siempre estuvo presente en su vida, al hablar de ellos decía por ejemplo: “Chava mi hermano o Lola mi hermana”.
· Nacho fue un religioso que, a pesar de sus defectos y debilidades, supo ser fiel.
Fue un Hermano generoso, creativo, amable y de mucha iniciativa
• Nacho ingresó al Noviciado Menor de Tacubaya en 1935.
• Por la exigencia de la educación socialista debe salir del país y sigue su formación en Lafayette, EEUU.
En 1938 recibe el Hábito de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
En 1939 emite los Primeros votos.
• 1942-1959: IFL, Nacho es “un huracán de energía y realizaciones”.
En 1950 Emite sus Votos perpetuos.
• Maestro metódico y exigente de Matemáticas y Física.
• Dirige grupos musicales y gimnásticos.
• Julio 1959 : Fundador del Colegio La Salle de Cd. Obregón.
• Coordinador de la Secundaria: hombre de orden, organizador y exigente.
• Hermosillo: atención educativa a los internos, a quienes Nacho supo comprender y ayudarlos, sin perder su firmeza y reciedumbre.
• Para cuidados especiales requeridos por la salud, Nacho fue enviado a la Casa de Salud de Guadalajara donde se le atendió en cuanto se pudo.
• Cuatro días de hospitalización y fue llamado por Dios nuestro Padre.
+ 05 mayo 2005
Hno. Ignacio Navarro Castellanos
(Hno. Bautista Ignacio)
*10 de septiembre de 1922 en Ayo el Chico, Jal.
+ 5 de mayo de 2005 en Guadalajara, Jal.
En ti, Señor, he puesto mi confianza, mi esperanza. Tú te has inclinado con ternura sobre mí y has acogido mi vida. (Salmo 39).
En la región de los Altos de Jalisco se en-cuentra un valle con abundancia de agua y un manantial, rodeado de frondosos y bellos árboles, el cual dio origen a la población de Ayo, por sobrenombre 'El Chico', para distinguirlo de otro poblado, de igual nombre, en el estado de Guanajuato. Su nombre es de ori-gen nahuatl "Ayotl", que, al ser conquistado por Cristóbal de Olid, fue castellanizado, que-dando en Ayo y, en la actualidad se le conoce como Ayotlán.
Proveniente de una maravillosa familia cristiana, que en tiempos difíciles tuvo que pagar el precio por serlo 1'1. De esta población era originaria la familia Navarro Castellanos, familia de agricultores, que poseían fuertes convicciones cristianas, capaces de dar su vida por defender a su reli-gión; ésta fue una de las características familiares, que se manifestó con valentía, cuando la cuestión religiosa de 1926-29 se agudizó; el jefe de familia no dudó en formar parte de "La Liga de la Defensa Religiosa", militancia que le causó problemas e incluso pérdida de algunos de los bienes familiares y la necesidad de dejar su amada tierra y refugiarse en la ciudad de México. Años más tarde la familia volvería a Jalisco, su estado de origen, radicando en la ciudad de Guadalajara, volviendo de tarde en tarde al terruño natal.
Esta cristiana familia formada por don José María Navarro de la Paz y doña Angela Castellanos, se verá bendecida con 6 hijos varones y una mujercita, siendo Ignacio el quin-to en llegar, quien vino al mundo el día 10 de septiembre de 1922. La fraternidad la vivió plenamente en su hogar, donde alrededor de la mesa se reunían todos los hermanitos Navarro para compartir el pan e, igualmente, al caer la tarde, para el rezo, en familia, del Santo Rosario.
La llamada de Dios a la vida religiosa lasallista se hizo presente en varios de los hermanos Navarro Castellanos que, en un momento llegaron a ser cinco Hermanos Lasallistas, pero sólo dos tuvieron la gracia de la perseverancia final:
Enrique e Ignacio; los otros tres, por diversas circunstancias abandonaron el Instituto, habiendo trabajado con denuedo y gran entrega, pero es Dios quien llama y Él mismo quien otorga la gracia de la fidelidad, respetando siempre nuestra libertad.
Los Navarro Castellanos fueron alumnos del Colegio Francés del Zacatito, de Mixcoac, en el D.F. Uno de los Hermanos, entonces alumno de ese colegio, recuerda que el Señor Navarro llevaba a todos los hermanitos a la escuela en un carrito Ford, de los llamados "Fortingos"; se distinguían por ir siempre bien arreglados y ser buenos alumnos.
Ignacio entra al Noviciado Menor de Tacubaya el 20 de noviembre de 1935, en plena época de la edu-cación socialista, por lo cual esta casa vivía medio en clandestinidad. Los superiores habían confiado la di-rección de esta obra al Hermano José Elcoro (Bautis-ta Emilio), hombre sabio, prudente y de gran calidad
humana y religiosa, creativo, que supo entusiasmar en sus estudios y en su vocación a los jóvenes que pasaron por sus manos; formaban la comunidad los Hermanos José Jesús Muñoz, José Aceves y otros Hermanos más. Fue un novicio menor entusiasta, tranquilo en su forma de hablar y de ser, en momentos dicharachero, amable y trabajador. En esta casa inicia sus estudios de violín, que fue un instrumento que dominó a la perfección.
Para proseguir su formación se dirige a los Estados Unidos, en el estado de Louisiana, en la ciudad de Lafayette, donde el Distrito americano de Santa Fe-New Orleans, acogió fraternamente al Noviciado mexicano durante los años de 1934 a 1940. El joven Ignacio
llega a los Estados Unidos en 1938 e inicia esta etapa de formación; dos meses de pos-tulantado le prepararán para el inicio del Noviciado. El 14 de agosto de 1938 se realiza su Toma de Hábito, de Hermano de las Escuelas Cristianas, recibiendo el nombre de Hermano Bautista Ignacio; uno de sus compañeros, de esta etapa, que perseveró, fue el Hermano Guillermo Alba López.
Su director de Noviciado fue el Hermano Antonio María, Hermano de notable espiri-tualidad y un gran amor a María Santísima y al Instituto; más tarde fue nombrado Herma-no Visitador, siendo el primer mexicano que ocupaba este puesto y, posteriormente, fue nombrado Asistente del Hermano Superior General, durante 20 años.
Terminado su Noviciado, el Hermano Ignacio se dirigió a las Vegas, Nuevo México, donde, bajo la dirección del Hermano Bautista Fernando va a hacer su Escolasticado.
Primer apostolado
El Hermano Ignacio Navarro llega al IFL de Gómez Palacio en el año de 1942. Era un Hermano joven, entusiasta, "un huracán de energía, actividad y realización". Su labor educativa la inició como maestro de primaria y, más tarde, de secundaria; como profesor siempre fue muy creativo y dedicado a la preparación de sus clases.
Fue maestro de Matemáticas y de Física, en la secundaria; siempre reinó el orden en sus clases. Era un maestro metódico, exigente y pedía trabajos muy bien realizados. "Tenía una autoridad, quizá para algunos, un tanto impositiva, pero que llega-ba a resultados notables" ").
El Hermano Nacho fue un Hermano autodidacta; sus estudios formales fueron los realizados en el Escolasticado de Las Vegas, N.M. pues no tuvo, o no se dio oportunidad de continuar estudios formales, una vez terminada esa etapa de formación inicial pero, como autodidacta, adquirió conocimientos profundos que supo trasmitir a generaciones de alumnos.
Poseía dotes excepcionales como su sentido musical, que tanto ayudó para que la co-munidad de Gómez Palacio tuviera aquellas solemnes bendiciones con el Santísimo con cánticos y motetes a cuatro voces sostenidas por el violín del Hno Nacho, el Hno Bautista Alfonso al órgano y el Hno. Alfredo Sánchez al contrabajo, las fiestas litúrgicas y las misas diarias solemnizadas por el canto. El mismo sentido musical lo llevó a manejar la coral, no era un corito, sino un coro poli-fónico de cuatro voces. Un Hermano de ese tiempo escribió: "que emoción que con niños ganamos el primer concurso de Coros, patrocinado por el Siglo de Torreón, llevándonos de calle a coros experimentados de adultos. Tú, dirigiendo magistralmente el Ave maría, La Marcha de Zacatecas y la Cantata a San Juan Bautista de La Salle, arrebatamos el primer lugar"'"
Maravilloso violinista, hacías sonar las notas incansablemente, con el ceño fruncido y transportado por sus hermosas melodías a otro mundo. Movías la cabeza mientras interpretabas y, al son de tu música el alma gozaba.
El Hermano Nacho será el sucesor del Maestro Serrano, fundador y primer director de la Orquesta juvenil del Instituto Francés de la Laguna. ¡Cuántas giras por la Repúbli-ca, presentaciones en televisión!... logrando una gran calidad, con niños de primaria has-ta jóvenes de preparatoria.
Las cualidades artísticas las manifestó en dos actividades que realizó con los alumnos y dieron renombre al Instituto Francés de la Laguna, ellas fueron la Coral y la Orquesta juvenil, que dirigió con gran sentido artístico y notable virtuosismo. En muchas ocasiones, él mismo participó, como ejecutor, tocando el violín, acompañado de Eugenio Sánchez, su sucesor, como director de la orquesta, así como del Hermano Alfredo Sánchez Navarrete en el contrabajo. Muchas veces conjuntó el coro y la orquesta en conciertos, que eran esperados con gusto en la Comarca Lagunera.
El primero de mayo, por la tarde, La Laguna se paralizaba y la gente se daba cita en los campos deportivos del IFL, para la fiesta de gimnasia, de la cual, el Hermano Ignacio era el organizador y responsable directo de las tablas gimnásticas, en las cuales participaban cientos de alumnos, siendo preparadas y ensayadas por nuestro Hermano, logrando el reconocimiento y admiración de todos.
En Comunidad tenía un cierto liderazgo y destacaba por ser un Hermano amable, dicharachero, de risa fácil, nada rencoroso, olvidaba situaciones difíciles o bromas pesadas que los Hermanos le hubieran hecho, de plática amena e interesante. Muy digno en su porte, de muy buena presencia.
El año 1950, Año Santo, fue para el Hermano Nacho el año en que, generosamente, Con respecto a la clase, era muy exigente y medio rudo en la enseñanza de las Matemáticas y de la Física; era un poco absoluto... no aceptaba contradicciones de nada y de nadie... los muchachos, con todo, lo querían bien y apreciaban sus enseñanzas.
Cuando la secundaria creció, el Hermano Nacho se convirtió en el Inspector de la mis-ma; hombre de orden, organizador y exigente con alumnos y maestros pero, a la vez, muy atento y servicial, sabía escuchar al maestro y establecía lazos de amistad con ellos. Hay que destacar su atención y cariño para con las personas de la servidumbre; a los conserjes los trataba como amigos. Fue atento y cariñoso con la servidumbre, en general... alguna vez tuvo que despedir a un trabajador por robar... le dolió mucho... y, más tarde, le dolió más, cuando este trabajador se suicidó.
Con los alumnos era muy exigente. Uno de ellos recuerda que, cuando llegaba tarde, lo formaba en una fila que se llamaba "Sibe-ria", en el invierno y "Sahara" en el verano, donde debían de estar castigados un tiem-po, según el tiempo de su llegada tarde.
Como responsable de la banda de gue-rra... puso clarines... y se le ocurrió, para un desfile, que los clarines fueran a caballo. Fueron a la zona militar a pedirlos y, el General aceptó prestarlos y mandó soldadora para que prepararan a los muchachos y, el desfile lució mucho... y el Hermano Nacho se con-virtió en gran amigo del General.
Inicia los concursos de canto en el Instituto La Salle, dedicándole tiempo y arte; cola-boraba él, preparando a los muchachos muy bien, logrando hacer de esta justa un acon-tecimiento artístico, muy apreciado por la población del Valle del Yaqui..
En comunidad era un Hermano amable y preocupado por los demás, sobre todo cuan-do le tocó el empleo de ser el encargado del economato. Uno de los Hermanos de ese tiempo cuenta que: "En cierta ocasión... uno de los Hermanos llegó , después de tres ho-ras de vigilancia de juegos... sacó una cerveza del refrigerador y el Hermano Nacho le dijo: "así no se hace"... pues el Hermano Director, un hombre ya mayor, formado a la antigua, ya que era de los que entraron antes de 1914, tiene contadas las cervezas... antes de que se tome una, ponga otra...y, la basura se tira fuera... pues el Hermano Director las contará y no se dará cuenta que se tomó una..."; eran pequeñas argucias que tenía.
Aceptó, con gusto, vivir las limitaciones de la fundación.
Fue muy estimado por el Hermano Director, Ignacio Tapia, quien le confió la organización y control del personal de servicio, así como el empleo de chofer y, muchas veces también manejó el camión escolar, cuando había problema con algún chofer.
Sonora será, para el Hermano Nacho Navarro, su segundo campo de apostolado y trabajo, ya que pasará 14 años en Ciudad Obregón y 30 años en Hermosillo.
Fundador del Instituto La Salle, de Ciudad Obregón
El 22 de julio de 1959, el Padre Javier de León, en junta especial del Patronato, hace la entrega oficial del Colegio al Hermano Visitador, Víctor Bertrand Rangel, a quien acompaña el Hermano Ignacio Tapia Gálvez, nombrado Director para la nueva funda-ción. Completan la primera comunidad los Hermanos Ignacio Navarro Castellanos y Genaro Velasco Armesto.
EL Hermano Ignacio provenía de la Comunidad del Instituto Francés de la Laguna y, tras un largo viaje llegó a Ciudad Obregón, en plena canícula, que se caracteriza por calores superiores a los 40°; como era ya de noche, en lugar de llegar a la comunidad se alojó en un hotel, con el fin de tener aire acondicionado y realmente poder descansar del viaje.
Se inicia el curso escolar el 7 de septiembre, con 276 alumnos en Primaria y 54 en los dos años de Secundaria. Nuestro Hermano se hizo cargo de la enseñanza de las Matemáticas y de la Física, en esta última sección; inicia el coro del colegio, así como la banda de guerra, actividades que no existían cuando los Hermanos tomaron el Colegio, destacando casi de inmediato por los buenos resultados artísticos obtenidos. Igualmente, se encargó de la dulcería del Colegio. El Hermano Inspector de ese tiempo lo recuerda como un Hermano respetuoso de la autoridad del Inspector, preciso en seguir las indicaciones del mismo, atento y, muy preocupado de la preparación de sus clases y la corrección de trabajo y tareas. Le encantaba aislarse en su cuarto para leer y preparar sus clases.
Con respecto a la clase, era muy exigente y medio rudo en la enseñanza de las Mate-máticas y de la Física; era un poco absoluto... no aceptaba contradicciones de nada y de nadie... los muchachos, con todo, lo querían bien y apreciaban sus enseñanzas.
Cuando la secundaria creció, el Hermano Nacho se convirtió en el Inspector de la mis-ma; hombre de orden, organizador y exigente con alumnos y maestros pero, a la vez, muy atento y servicial, sabía escuchar al maestro y establecía lazos de amistad con ellos. Hay que destacar su atención y cariño para con las personas de la servidumbre; a los conserjes los trataba como amigos. Fue atento y cariñoso con la servidumbre, en general... alguna vez tuvo que despedir a un trabajador por robar... le dolió mucho... y, más tarde, le dolió más, cuando este trabajador se suicidó.
Con los alumnos era muy exigente. Uno de ellos recuerda que, cuando llegaba tarde, lo formaba en una fila que se llamaba "Siberia", en el invierno y "Sahara" en el verano, donde debían de estar castigados un tiempo, según el tiempo de su llegada tarde.
Como responsable de la banda de gue-rra... puso clarines... y se le ocurrió, para un desfile, que los clarines fueran a caballo. Fueron a la zona militar a pedirlos y, el General aceptó prestarlos y mandó soldadora para que prepararan a los muchachos y, el desfile lució mucho... y el Hermano Nacho se con-virtió en gran amigo del General.
Inicia los concursos de canto en el Instituto La Salle, dedicándole tiempo y arte; cola-boraba él, preparando a los muchachos muy bien, logrando hacer de esta justa un acon-tecimiento artístico, muy apreciado por la población del Valle del Yaqui.
En comunidad era un Hermano amable y preocupado por los demás, sobre todo cuan-do le tocó el empleo de ser el encargado del economato. Uno de los Hermanos de ese tiempo cuenta que: "En cierta ocasión... uno de los Hermanos llegó , después de tres ho-ras de vigilancia de juegos... sacó una cerveza del refrigerador y el Hermano Nacho le dijo: "así no se hace"... pues el Hermano Director, un hombre ya mayor, formado a la antigua, ya que era de los que entraron antes de 1914, tiene contadas las cervezas... antes de que se tome una, ponga otra...y, la basura se tira fuera... pues el Hermano Director las contará y no se dará cuenta que se tomó una..."; eran pequeñas argucias que tenía.
Aceptó, con gusto, vivir las limitaciones de la fundación.
Fue muy estimado por el Hermano Director, Ignacio Tapia, quien le confió la organi-zación y control del personal de servicio, así como el empleo de chofer y, muchas veces también manejó el camión escolar, cuando había problema con algún chofer.
Uno de los problemas que había en la comunidad era que no se podían organizar paseos comunitarios, pues el Hermano Director era un hombre ya mayor; a Nacho no le gustaba el campo, pero, con todo, apoyaba al Hermano joven para que pudiera salir de paseo, sabiendo que este Hermano gozaba mucho con paseos al campo y actividades scouts.
Uno de los Hermanos que vivió mucho tiempo con el Hermano Nacho, platicaba que fumaba como "chacuaco"... y, para que no lo vieran, se metía a su cuarto y, si alguien sabía que había fumado le decía: "Tú eres el único que me has visto fumar y, si lo sabe el Hermano Visitador, te atienes a las consecuencias". Eso mismo se los decía a todos los Hermanos, ya que en ese tiempo estaba prohibido fumar y, quien lo hacía, tenía que hacer algunas prácticas especiales de piedad...
En su segunda estancia en Ciudad Obregón se desempeñó como coordinador de la secundaria y, siendo como era, hombre de orden, su sección funcionaba muy bien. Cuando llegó un nuevo Hermano Director, le pidió que realizara pruebas semanales a los alumnos, de Matemáticas, Español, Física, Química y otras materias, y ahí nació el problema.
El Hermano Coordinador a no hacerlos y, el Hermano Director, a exigirlo, la excusa de no ponerlos, según decía él, fue: "como voy a hacer pruebas a los alumnos de materias que no sé, ni domino"; el problema creció y el Hermano Director llamó al Hermano Gilberto, Visitador, presentándole la disyuntiva: o cambia al Hermano Ignacio o me cambia a mí y, el resultado fue que Nacho fue cambia-do a la ciudad de Monterrey, donde estuvo unos meses, ayudando en la comunidad del Instituto Regiomontano y, aprovechando el Tricentenario de la fundación del Instituto, el Hermano Visitador le dio un viaje a Europa, para que conociera los lugares donde vivió el Santo Fundador y la Ciudad Eterna.
De regreso de Europa, el Hermano Visitador, Gilberto Lozano, lo envió a Hermo-sillo, como prefecto de internos. Eran tiempos muy difíciles para los internados, ya que se habían transformado de centros de estudio para muchachos que, en sus poblaciones no tenían oportunidades de estudio, por carecer de escuela secundaria o preparatoria; los internos eran muchachos con problemas familiares, poco motivados para el estudio, transformándose el internado, un poco, en correccional... había problemas serios con los muchachos, pero el Hermano Nacho supo comprender a los muchachos y ayudarlos, sin perder su firmeza y reciedumbre. Al mismo tiempo, era maestro de Matemáticas en la secundaria del Colegio Regis.
Te amo a pesar de mis fracasos.
En mis claudicaciones, inconsciente
te he buscado, iluso, creí, entonces encontrarte.
Te amo Señor, modela esta arcilla.
(Alfarero).
En su larga estancia en la capital sonorense, el Hermano Nacho inició en el Álgebra a muchas generaciones de alumnos de Secundaria, así como en la Física, logrando muy buenos resultados pero, con la edad, fue perdiendo la habilidad de trato con los mucha-chos y se volvió agresivo con ellos.
Esto hizo que algunos de los muchachos no lo quisieran y le faltaran al respeto...in-cluso, hubo algunos que le gritaban insultos... Se cuenta que, una vez que le gritaron... salió el Hermano Gabriel Caballero, creyendo que buscaban al Hermano; salió a decirles que el Hermano Nacho Navarro no estaba en casa, que volvieran más tarde... es que el bueno de Chevalier no sabía de qué se trataba... y creía que buscaban al Hermano por algún asunto serio.
El Hermano responsable de la secundaria, le pidió que dejara la clase y, éste fue un momento muy difícil para él y para la comunidad, decisión que le mortificó mucho, como lo expresó uno de sus cohermanos de comunidad en ese tiempo: "Uno de sus grande dolores, siendo Hermano mayor, fue no dar clase; él no supo o, no quiso reemplazar la clase por otra actividad... cuando lo retiraron él sufrió muchísimo... se encerró mucho en sí mismo y se dedicó sólo a ver televisión y fumar, cigarro, tras cigarro... y, a beber sin control... cosa que le llevó a deteriorar su salud. En varias ocasiones aparecía golpeado... según él, porque era sonámbulo y se paraba de noche... pero, en realidad, era que se caía; había perdido el control de sus movimientos, había llegado a un deterioro general de su salud".
Un momento jocoso en la comunidad eran los "pleitos" entre los Hermanos mayores Chevalier y Nacho... algunas veces por el lugar donde se sentaban en la mesa, durante las comidas... otras, sobre recuerdos de vivencias anteriores o, las maneras de ser y de actuar... Un Hermano le reclamó que no fumara en el cuarto porque afectaba a todos los cuartos... ya que la casa tenía refrigeración central y el humo llegaba a todos los cuartos y, además, a él no le gustaba que fumara; como venganza, fue a fumar al cuarto del Hermano que le reclamaba.
El amor a sus hermanos de sangre siempre estuvo presente en la vida de Nacho; cuan-do hablaba de ellos, siempre lo hacia con cariño y decía: "Chava, mi hermano o, Lola, mi hermana". En vacaciones siempre los visitaba y gozaba mucho los días que pasaba en su compañía, ya fuera en el mar o, en Guadalajara, con algunas idas a la tierra natal, Ayo el Chico, Jal.
"Dios mío, yo te ofrezco mi dolor:
¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte"!
Amado Nervo.
Muchos conocen a los Hermanos en la última etapa de su vida, viejos, achacosos, en-fermos, pero olvidan que son vidas que han llenado muchas vidas y, si hoy existimos y, somos en el presente, es porque antes ellos sentaron cimientos y forjaron una tradición y que, con calidad y excelencia, supieron responder a los retos de su tiempo.
El Hermano Nacho fue un hombre de tres comunidades: Gómez Palacio, Cd. Obregón y Hermosillo. Esto habla de la calidad moral de nuestro Hermano, de sus buenas relaciones y de su trabajo, serio y estable, que realizaba.
Cuando la situación de salud del Hermano Ignacio fue decayendo, y necesitaba cuidados especiales, debido su edad y, el escaso número de Hermanos en la Comunidad de Hermosillo, no podía prestarle una atención minuciosa,
el Hermano Visitador lo envió a la comunidad de Guadalajara, donde se había establecido la "Casa de Salud"; ahí se le atendió, se le puso una enfermera que lo cuidara y le proporcionara los cuidados pertinentes para que se recuperara, lo que sí se logró en algo y, poco se iba recuperando y había la esperanza que mejorara pero, un día, una trombosis se declaró y se le tuvo que hospitalizar, le cortaron una pierna y, ya no se recupe-ró; cuatro días después, entrega su alma al Creador, el cinco de mayo de 2005.
El camino a la casa del Padre fue por la vía del dolor y de la purificación, el Señor, en su misericordia, tiene su forma de amar.
Un Hermano, que fue su compañero de comunidad, en Cd. Obregón y en Hermosillo, resume así la vida del Hermano:
"Nacho fue un religioso que, a pesar de sus defectos y dificultades, supo ser fiel. Le dolió mucho que sus hermanos salieran de la congregación, uno tras otro... fue generoso, creativo, amable; para quienes lo conocieron al final de su vida, posiblemente, no imaginaron sus cualidades de organizador, de maestro, de artista; quizá sólo recuerden sus defectos, agrandados por la edad y por la pérdida de sus capacidades; podemos decir de él, que supo ser apóstol de la juventud y fiel a Cristo Rey y a la Santísima Virgen de Guadalupe, a los que amó entrañablemente. Los que lo conocimos más tiempo, sí sabemos algo más de su alma, de su generosidad, de su entrega y de su apostolado." (Genaro Velasco).
Si los días están contados.
Si conoces la cuenta de los meses.
Si un límite les has fijado, que no franquearán.
Déjale, Señor, hasta que acabe.
Como un jornalero, su jornada.
Job 14,5-6
Tu jornada está cumplida, Hermano Nacho; elevemos al Señor nuestro agradecimiento:
Gracias, Señor, por la vida del Hermano Nacho.
Gracias por su don y generosidad.
Gracias por su voluntad de fidelidad.
Gracias por sus años de plena juventud.
Gracias por su sufrimiento y limitaciones, gracias, Señor. Gracias por su fidelidad como Hermano, gracias, Señor.
Gracias a los Hermanos Alfredo Sánchez Navarrete, José Luis Casillas, Genaro Velasco, Alejandro Bünson y Ernesto Saucedo, por su fraterno testimonio sobre el Hermano Ignacio Navarro, con quien compartieron sus vidas.