Han tenido su origen en el Día de los Difuntos, que se festeja el 2 de noviembre, una vez que los antepasados llevaban guaguas de pan a los cementerios para compartir con los muertos como una representación de la continuación de la vida luego del deceso. Las guaguas de pan tenían mucha trascendencia en la sociedad de entonces, razón por la cual, en 1938, la señora Margarita Reza Poveda tomó la decisión de cambiar la masa para convertirla en una no perecible para poder dejarlas en las tumbas sin que se dañen
De esta forma se incursionó por primera ocasión en la técnica del mazapán. Luego gracias a la enorme demanda que han tenido estas artesanías, las damas de Calderón comenzaron a laborar y vivir de ellas. El mazapán adoptó un intenso costo comercial, cultural y simbólico y su uso por el momento no se predeterminó solamente al Día de los Difuntos, sino que ha sido adquiriendo fama en la vida diaria. Los padrinos compraban guaguas y caballos de mazapán para regalarlos como juguetes a sus ahijadas y ahijados respectivamente. Luego se comenzó a hacer recuerdos para todo tipo de eventos sociales como bautizos, primeras comuniones, matrimonios, graduaciones, etc