OBRAS LITERARIAS DE LOS TZÁNTZICOS.
Entre la ira y la esperanza (1967), de Agustín Cueva.
Se ha convertido ya en un clásico del pensamiento social latinoamericano. Si bien se estructura sobre la forma analítico-expositiva del discurso sociológico –cuyo fundamento es la objetividad del análisis de los procesos sociales-, es una apasionada crítica de las formas culturales de la dominación, tanto colonial como interna, y una poderosa requisitoria sobre el vacío cultural del poder y de las clases dominantes.
Ulises Estrella (1939-2014)
La Primera rosa que escribí
se remueve aún
nunca llegó a su destino
las siguientes rosas
que cante fueron negadas
tres veces ritualmente
recordándome que estoy
fuera del juego más rosas
pariré tercamente
para ver quién me acompanha
em el nuevo juego que está por nacer
EN EL ULTIMO INSTANTE de Ulises Estrella
de su vida las nubes se abrieron
la luna salió rodando
pelota de mano en mano
cincuenta cabezazos
contra el muro años
sin cuenta luna
sin sosiego buscando
un pecho donde estalar
Fuera de aquí de Ulises Estrella.
En el Ecuador de los setentas casi no se hacía cine de ficción; lo que sí se producía eran miles de barriles de petróleo, bajo la tutela del gobierno militar, “nacionalista y revolucionario”, quienes no movían un dedo sin la venia del gobierno de los Estados Unidos. A ese Ecuador llegó el Grupo Ukamau, dirigido por el cineasta boliviano Jorge Sanjinés, quien años antes de llegar a nuestro país se había llevado el Premio Especial del Jurado en Cannes por su película 'Ukamau' (1967), la primera película hablada en ayamara.
Llegó a la población de Tombabela, en la provincia de Tungurahua, con su “cine imperfecto”, el “cine del compromiso social”, el cine que este grupo llamó de los “oprimidos”, el cual marcaría una fuerte tendencia estética y política del cine latinoamericano. Entre 1975 y 1976 filmó, en coproducción con el Departamento de Cine de la Universidad Central del Ecuador, y la ayuda de varias ecuatorianas y ecuatorianos, en medio de cierta clandestinidad, la película que hoy les presentamos: Llukshi Kaimanta.
Iván Carvajal: hacedor de la poesía
Una vez y otra volverá el amor
En otros rostros
diversas risas
rosas tiradas en desorden
sobre las colchas
los perfumados sexos
y el arreglo del tiempo y del espacio
en cada cita
una vez y otra
alzados corazones puestos en tensión
puentes colgantes sobre océanos
pirámides indoblegables
aunque no fuese más que la invención
para un instante
una vez y otra el riesgo
cúmulo de apetito
túmulo de voces
naciendo de un amor joven
sin trascendentales
ni en el alma
ni en el tiempo
amor al asalto de las casamatas
amor apegado a sus lechos
a las mareas entre riscos
abandonado a su riesgo.
Poemas de un mal tiempo para la lírica Ivan Carvajal
Días del parto y días de la muerte
Días del parto y días de la muerte
estaciones que saldan la alegría de vivir
Tardes del himno de las revueltas
con el fuego encendido en el volcán
y la hoguera doméstica ardiendo
Las muchedumbres coléricas se levantan
en bramido que barre las tierras
Clandestinamente celebras la ternura
Se sabe a medias:
las ojivas atómicas
apuntan contra ciudades góticas
Y el hombre y la mujer
asidos uno a otro y como pueden
envuelven su mundo en el desnudo abrazo
de sus cuerpos.
Exilio de Ivan Carvajal
Sangres y huesos yacen
Sin túmulos funerarios
Los muertos no enterrerán a sus muertos
Al anochecer
Las agujas de los cipreses
Enfiladas lanzas contra el campo abierto
Los muertos huirán de los vivos
En casa el baúl listo para el destierro
Y pan para el camino
Los vivos huirán de los muertos
Adonde van estos caminos
Dónde se hospedan los viajeros
En noches de luna llena
En noches de tempestad
Con quién toman su vino
Por los puertos del mar dónde se van
Los vivos no tienen tiempo
Para enterrar a los muertos.
Tus amores también quedarán sin nombre
Nombrando la juventud y el júbilo
Tus palabras marcan la muerte
En un mismo gesto
Tu amor es amor de tu tiempo
Amor a secas
Ya es inútil nombrar en los versos
A la que un día amaste.
Discurso del método
Y si todo fuera ilusión
Sería inútil correr de lado a lado
Por la casa en desorden
Y buscarte en cada rincón de este laberinto
De vasos de butacas de libros y frazadas
Que si sería engaño
Tu cuerpo desnudándose
Y desviviéndote de amor, tú, deseo mío
Ardientes besos y quejidos
No fueran más que el sueño de un infierno
Pero más que la furia de la tempestad
O la herida en la guerra
O un pensamiento mío
Tu cuerpo de mar extendido
Al que repliegan muerte y vida
Es certidumbre plena.
Raúl vallejos (La bufanda del sol)
A comienzos de los 70, reeditaron La Bufanda del Sol, una revista que habría de ser el punto de referencia para el debate intelectual y político de aquellos años, y cuya primera etapa había ter-minado en 1966. Hoy, aunque la revista ya no existe, su obra literaria es una
de las más representativas del país.
Poeta en bicicleta, por RAÚL ARIAS
Ah, poetas de mi tierra,
poetitas de mierda
con quienes aprendí a conocer
una nueva enfermedad:
la trino fobia.
Poetas de poetas,
esqueletos de oficina,
telefónicos versos,
dominicales y amarillos,
sálvense si pueden,
novios cíe la muerte,
vividores de la luna,
no se sorprendan
cuando guiando mi bici
les caiga encima,
transeúntes de vías láctea
y lean el periódico aman
al otro día:
«Poeta Zutano,
recuperándose.
Le cayó encima
un ángel de cien metros
Mientras llueve bajo de Humberto vinueza
Mientras llueve bajo la noche negra
ranas pares croan tentando a ranas nones.
Él escribe versos silenciosos para desemparejar
el tiempo de la puerta y la puerta del deseo
y entre páginas y sábanas se oculte el relámpago carnívoro
y la lluvia humedezca con desvío de sintaxis
el aire de la gruta de donde nadie sale sin la lisura de la fe hacia la tiniebla de la naciente frontera.
La edad confiere confianza al sexo con retardo
y arde como una lámpara en el borde de pantomimas sucesivas
de la transfusión del tiempo de quienes inventaron
el primer canto hace ya tanto infinito modulado
de la flauta con neuronas en vez de agujeros del fogonazo de creer que se vive el sueño en el espejo adentro de las cosas.
Vuela una mariposa desde algún pecho
hacia el croquis de las genealogías y no se sabe dónde comienza el alma ni dónde termina el cuerpo.
Pareja es la única palabra o tibieza de ave
que no sustituye con ventaja a su presencia.
Ladran los perros de Humberto Vinueza
La voz del locutor
se deshace bajo la llama de la radio
que no causa ningún incendio.
Cuánto presente ayer. Cuánto ayer ahora.
El viento se hace aire y otra vez viento
y sopla sobre el clima del reloj
y la mano invisible de los principios y los fines
despoja de todo artificio a la desnudez
y afina el ritmo de las apariencias desde lo íntimo sagrado
hasta el saber inventado por su fuego.
Apaga la radio. Los perros se borran
en un claro de avión aterrizando.
La silueta de mujer se encoge sobre aquel ínfimo
mar tiernamente hipérbole y dice:
tal vez otro pensamiento me piense
otra boca como su bocado me avoque
o evoque en pausada gustación.
Brújulas corporales se desnortan
en un recodo del lenguaje.