Ser educador comienza en el corazón. Es ese anhelo por una generación mejor que la nuestra. Se trata de reconocer lo que hemos aprendido, y cómo lo podemos enseñar de la mejor manera posible. El proceso de formarse como educador se da reconociendo la humildad que se debe aplicar en su trabajo, y la fuerza con la cual busca dar lo mejor de sí. En la formación se debe visualizar la integración del arte y la creatividad en sí, al igual que es imperativo formar una base de amor, para así lograr la inclusión. Además, mantiene su anhelo de seguir aprendiendo para siempre enseñar aquello que aprende. Un educador entiende el valor de cada uno de los estudiantes en su sala de clases, y les da las herramientas correctas porque los reconoce como aquellos que traerán cambio para el bien. Un educador le sirve a sus estudiantes y a su país. Es aquel que busca sacar el máximo potencial de sus estudiantes y busca implantarle sueños que ellos no sabían que podían tener. El educador es sabio al enseñar, pues conoce desde los pasos más básicos hasta los más complejos para lograr completar con excelencia cada tarea. Aun en las frustraciones que pueda tener el estudiante, el educador se enfoca en ayudar para que pueda continuar, en mostrarle que hay esperanza, y que tiene la capacidad para seguir adelante. El educador adiestra a aquellos que tienen el futuro en sus manos, siempre manteniendo una visión de esperanza y amor.
Este dibujo demuestra el impacto que tienen los educadores en la vida de todas las personas que han aprendido de ellos. Al lado izquierdo dibujé una educadora que simbólicamente esta pintando una escena de recuerdos con dos de sus ex-alumnos. Los dos niños dibujados representan los recuerdos de la preparación académica de los adultos profesionales ahí presentes. El primer profesional es el enfermero que se encuentra al lado derecho de la educadora y la segunda profesional, la cual está ubicada al lado derecho superior del enfermero, representa una abogada. Con este dibujo anhelo demostrar que los educadores forman gran parte de nuestras carreras. Ellos crean la base de nuestra educación académica y de nuestros sueños. Gracias a los educadores llegamos a tener carreras profesionales exitosas. Los educadores pintan sueños en nosotros, que nosotros mismos no sabíamos que teníamos. Ellos abren camino para el grandioso futuro que nos espera.