La práctica docente me ha impartido un sin número de experiencias significativas. Entre ellas, me llevo todas las afirmaciones que he recibido de la maestra cooperadora al dar mis clases, al igual que todas las áreas de oportunidad que aún tengo por mejorar. He aprendido que la ejecución de la planificación de las clases muchas veces va a depender de las circunstancias de cada estudiante. Esto, debido a que muchos pasan por situaciones retantes en sus hogares, y eso es algo que el maestro no puede controlar. Sin importar las circunstancias, he aprendido a dar mi máximo cada día. Además, he visto el valor de comenzar la clase conectando con los estudiantes, de modo que me permite llegar a ellos y no solo que ellos lleguen a mí. El magisterio es una vocación que tiene mi mayor respeto. Aunque no estoy dirigida hacia el magisterio como tal, debido a que mis planes son continuar hacia el doctorado en terapia ocupacional, reconozco que todo lo aprendido es la base de mi futura carrera. Además, no me cabe duda que el haber tenido la gran oportunidad de ejecutar mi práctica docente y trabajar tan de cerca con niños sordos, será de gran ganancia para el trato hacia mis futuros pacientes. Siento que todavía me falta mucho por crecer y aprender, pero igual entiendo que ese aprendizaje lo continuaré adquiriendo en el camino, y que esta travesía de estudiante durará hasta el fin de mis días, pues el conocimiento y el aprendizaje siempre tiene más para ofrecer.
En mi crecimiento personal y profesional, he podido destacar varias fortalezas y áreas de oportunidades. Entre las fortalezas identifico la creatividad, la empatía, la observación y la responsabilidad. Considero que hay un sin número de ideas que se pueden ejercer para desarrollar el aprendizaje de los estudiantes y que está en el maestro el maximizar cada recurso para beneficio de los estudiantes. Durante el proceso de práctica docente, me he dedicado a maximizar todas las oportunidades que he tenido para proveerle experiencias extraordinarias de aprendizaje a los estudiantes. Además, me he asegurado de ser empática con los estudiantes, pues cada día escucho las situaciones de vida que atraviesan, y mi mayor deseo es que la escuela sea un lugar de disfrute y no un lugar que aporte negativamente a las experiencias de vida tan difíciles que ya están viviendo. A causa de esto, me considero una persona observadora, puesto que en muchas ocasiones los estudiantes se comunican de forma no verbal y éstas son las señales que hay que tener en cuenta para poder cumplir con la responsabilidad de proveer una experiencia de aprendizaje significativa. Entre las necesidades identifico mi fluidez en el lenguaje de señas, el cumplimiento del PEI, y desarrollar mi carácter, de modo que me pueda poner más estricta en los momentos que lo requieran. Podría compensar éstas áreas de oportunidad utilizando el libro de lenguaje de señas para adquirir más vocabulario y poniendo las señas en práctica. Además, podré entender a mayor profundidad el cumplimiento del PEI una vez reciba la orientación completa de las exigencias del mismo. Adicional, continuaré desarrollando mi carácter fuerte al observar y adoptar las estrategias de corrección de la maestra del salón hogar. Tengo como expectativa aprovechar cada oportunidad de aprendizaje y crecimiento que me provea la práctica docente. Como proyección me establezco que pueda ser una profesional bien equipada y que al final de la práctica docente pueda testificar que di excelencia en todo lo que hice. Para el beneficio de la educación en el país, deseo aportar la milla extra en todo lo que me toque como estudiante practicante. Es decir, que deseo no solo cumplir con las exigencias de la práctica docente, sino realmente aportar significativamente a la experiencia educativa tanto individual como grupal de cada estudiantes, y que cada esfuerzo dado en las clases trastoque a cada estudiante y a cada familia representada.