El recorrido de la implementación de la capacitación sobre Ley Micaela en el ámbito de la UNLPam nos permite señalar, que fue acertado recuperar la instancia presencial como modalidad de capacitación, como así también que el contenido estuviera focalizado en el Protocolo ante situaciones de violencia de género. Estos dos aspectos fueron parte de una decisión consensuada con las representantes de las facultades ante el Programa de Género.
Las encuestas demostraron que efectivamente se desconocía la existencia del Protocolo y su funcionamiento, como herramienta para la prevención, como fuente para informarse, solicitar orientación y/o denuncia en casos de violencia por razones de género. Y se avanzó, en atenuar la percepción negativa sobre el carácter de obligatoriedad de la capacitación, criterio que es uno de los principios de la propia Ley.
Por otra parte, la dinámica de clínica de casos permitió dimensionar las causas y consecuencias de las cuestiones de violencia en el ámbito universitario. Este recurso pedagógico se pensó con una mirada articulada entre los claustros con el objetivo de poner en común sus opiniones, propuestas y preocupaciones ante situaciones que puedan presentarse y fue bien recepcionada mayoritariamente.
La presencialidad y la modalidad de trabajo fueron un factor importante para despertar el interés en aquellos integrantes de la comunidad universitaria que habían realizado la capacitación solo en el formato autoadministrado o bien que por alguna razón no habían finalizado el mismo. La frecuencia de la realización de la capacitación sobre Ley Micaela, generó interés, esto se vio reflejado en las consultas sobre el cronograma de fechas de los talleres y el pedido de los mismos para rendir concursos y la presentación de carrera docente.
Además, es importante señalar que la participación de la UNLPam a través del Programa de Políticas de Género, Mujeres y Disidencias en CPRES SUR y en las comisiones de Formación y de Protocolo de RUGE permitió fortalecer esta línea de trabajo para incorporar de manera permanente la formación y las capacitaciones desde la perspectiva feminista. Esto supone que deben realizarse otras instancias de capacitaciones que puedan profundizar e incluir otros contenidos en cuestiones de género, tanto para contribuir con la práctica docente como para aumentar la sensibilización en la temática.
La experiencia de esta capacitación introductoria sobre Ley Micaela permite señalar que, si bien se avanzó en el conocimiento del Protocolo, es necesario considerar que en un mediano plazo la UNLPam logre contar con un área específica, jerarquizada con presupuesto propio que pueda articular un plan de capacitación que no solo esté centrado en Ley Micaela sino que desarrollar otras líneas de trabajo.
Ello en tanto los recursos con los que cuenta la Universidad para prevenir y erradicar la violencia de género se encuentran dispersos en distintos espacios institucionales lo cual dificulta la articulación y el reconocimiento por parte de las y los integrantes de la comunidad. A su vez, un área en el organigrama constituirá un avance necesario para la implementación, no solo de Ley Micaela sino para el desarrollo de una política transversal con perspectiva de género que amplie sus acciones en articulación con los espacios de género existentes en nuestra casa de Estudios.
Finalmente, agradecemos la predisposición de las colegas Representantes de las facultades ante el Programa, de las autoridades de Rectorado y de las distintas facultades, del personal no docente y especialmente el que reviste en la secretaría Académica.
Resoluciones:
Cronograma de capacitaciones 2023
Resolución nueva cohorte capacitación Ley Micaela:
Informe RUGE implementación de la Ley Micaela en el sistema universitario argentino
Colaboración en diagramación de diseño digital: Prof. Emilia Gaich. Área de Educación a Distancia - Secretaria Académica, UNLPam