Se conoce como trabalenguas o destrabalenguas a ciertos juegos de palabras que consisten en una o varias oraciones de difícil pronunciación, debido a que presentan rimas internas o aliteraciones que exigen un mayor esfuerzo en el habla. Suelen tratar sobre temas jocosos o imaginativos, y existen en prácticamente todos los idiomas.
Los trabalenguas forman parte de la tradición oral y se transmiten generalmente de generación en generación. Por otro lado, también han sido extensamente estudiados por lingüistas y docentes, ya que a menudo son entendidos como un buen ejercicio para mejorar la dicción, especialmente en edades infantiles.
Beneficios: Trabajan la memoria. No podrás decir bien un trabalenguas si no te lo aprendes de memoria. Es un truco infalible para poder pronunciarlo bien.
Ejercitan la vocalización. Los niños tendrán que esforzarse en vocalizar adecuadamente cada fonema, pero lo harán sin apenas darse cuenta y de una manera divertida. Es como una especie de terapia con el logopeda, pero envuelta entre risas y sin moverse de casa.
Fomentan la competitividad con uno mismo. El afán por superarse y llegar a pronunciar los trabalenguas correctamente y de forma rápida les hace querer superarse día a día. Esta circunstancia, como no podía ser de otra manera, repercute positivamente también en su autoestima.
Ayudan a que los niños tengan interés por la lengua y la lectura. De pronto la lengua se convierte en todo un descubrimiento divertido, además de que buscarán libros o cuentos en los que se les presente el reto de decir un trabalenguas en alto.
Desarrollan la imaginación, ya que algunos inventan sus propios trabalenguas para poder compartirlos con los amigos.
Aumentan su vocabulario. Y es que al leer, memorizar y recitar estos juegos de palabras descubren nuevas palabras que posteriormente incorporarán a su lenguaje diario.
Ejemplos
“El perro de San Roque no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez se lo ha robado.”
“La rueda del carro se trabó en el barro,
y el morro del burro se trabó en el barro.”
“Refugio se refugió en el refugio del reflujo del río. ¡Bendito subterfugio!”
“Por la calle Carretas pasaba un perrito, pasó una carreta, le pisó el rabito."
“Lado, ledo, lido, lodo, ludo,
decirlo al revés lo dudo.
Ludo, lodo, lido, ledo, lado,
¡Qué trabajo me ha costado!”
“La bruja piruja prepara un brebaje con cera de abejas,
dos dientes de ajo,
cuatro lentejas
y pelos de pura oveja”
“Un limón y medio limón,
dos limones y medio limón,
tres limones y medio limón,
cuatro limones y medio limón,
cinco limones y medio limón...”
“A Cuesta le cuesta subir la cuesta,
y en medio de la cuesta,
¡Cuesta va y se acuesta!”