Dentro de las vastas colecciones del Instituto San Isidro, destaca el impresionante Gabinete de Historia Natural, un tesoro invaluable de conocimiento y curiosidades que nos sumerge en el mundo natural a través de materiales académicos de épocas pasadas.
Desde modelos anatómicos de la época hasta fascinantes especímenes zoológicos y botánicos, el gabinete de historia natural nos invita a realizar un viaje para descubrir la diversidad y la belleza del mundo natural. Entre las colecciones se encuentran materiales prehistóricos, láminas detalladas que ilustran la anatomía y la morfología de diversas especies, y elementos geológicos que nos revelan los secretos de la Tierra y su evolución a lo largo de los milenios.
Cada objeto en este fascinante gabinete cuenta una historia única y nos brinda una visión más profunda de la interconexión entre todas las formas de vida en nuestro planeta.
Es la colección mejor conservada del instituto constituyendo una de las colecciones científicas educativas más valiosas del país. A pesar de ello todavía no se han logrado los fondos suficientes para su cuidado y una muy necesaria restauración. Actualmente se ha presentado un proyecto encabezado por el Departamento de Historia de la Educación de la UNED, gracias al cual se pretende la catalogación del material del gabinete.
Destaca en el gabinete una notable colección de aproximadamente 800 animales naturalizados, algunos de ellos obra del taller de los hermanos Benedito Vives. Muchos de estos animales proceden de la Casa de Fieras y de expediciones y donaciones de particulares. Son comunes los especimenes raros y exóticos, destacando una cabra siamesa, dos linces ibéricos, un ornitorrinco, un equidna, una colección de primates, todas las rapaces ibéricas y una estupenda colección de peces.
La colección de maquetas constituidas por modelos anatómicos desmontables, realizados en papel maché, obra del Doctor Auzoux, es de las más importantes de España. Adquiridas desde el último tercio del S. XIX y en ella podemos encontrar, un hombre clástico, un muchacho de menor tamaño, un salmón, una cabeza de serpiente, una serpiente completa, un gusano de seda, un escarabajo, una polilla, una sanguijuela, un pavo, un ojo humano, algunos otros modelos de órganos humanos y unas treinta maquetas vegetales.
Otros objetos muy interesantes que se conservan es una colección de unas 300 diapositivas epidoscópicas de cristal y dos linternas mágicas para proyectarlas, una colección de cráneos de razas humanas, un microscopio de principios de siglo XX, una colección de láminas zoológicas enmarcadas, según la clasificación de G. Cuvier del siglo XIX, una colección sobresaliente de rocas y minerales, y otra de conchas, un herbario de principios de siglo XX, un mapa geológico de Madrid de 1864, una colección de hachas de sílex, dos cabezas frenológicas, una de ellas en cerámica de la Cartuja, una colección de cilindros de gramófonos, una colección de preparaciones microscópicas del siglo XIX y diversos modelos, objetos y láminas para la enseñanza de las ciencias naturales.
Elementos de la colección
Dentro de la colección del Instituto San Isidro, se encuentra un verdadero tesoro para los amantes de la anatomía y la ciencia médica: una impresionante variedad de materiales anatómicos que abarcan desde modelos detallados de músculos y órganos hasta una amplia gama de cráneos y huesos. Sin lugar a dudas, uno de los aspectos más destacados de esta colección es el modelo del doctor Auzoux.
La colección del Instituto San Isidro también incluye una amplia variedad de animales disecados y réplicas, proporcionando una oportunidad única para estudiar la anatomía y la diversidad de especies. Desde pequeños insectos hasta grandes mamíferos, esta colección ofrece una visión detallada y fascinante del mundo animal, permitiendo a los estudiantes explorar y comprender la complejidad de la vida en la Tierra.
La colección de modelos botánicos en el Instituto San Isidro abarca desde piezas en 3D hasta láminas detalladas, ofreciendo una amplia variedad de especies botánicas. Esta fascinante colección, de la mano de el Doctor Auzoux, permite a los estudiantes explorar la diversidad y la complejidad del reino vegetal de una manera visualmente impactante y educativa.
El Instituto San Isidro también se enorgullece de conservar materiales prehistóricos, tanto creados por el ser humano como por la naturaleza. Esta colección única ofrece una ventana al pasado, permitiendo a los estudiantes explorar y aprender sobre la historia y la evolución de la humanidad y del mundo natural.
El Instituto San Isidro cuenta con una notable colección de modelos de entornos y elementos naturales geológicos. Estos modelos ofrecen una representación detallada de la geología de diversas regiones, permitiendo a los estudiantes estudiar la composición y formación de la tierra y su impacto en el medio ambiente.
El Doctor Louis Thomas Jérôme Auzoux fue un destacado anatomista y fabricante de modelos anatómicos francés del siglo XIX. Nacido en 1797 en Francia, Auzoux dedicó su vida a la creación de modelos anatómicos de alta calidad y precisión. Su trabajo revolucionó la enseñanza de la anatomía, proporcionando a estudiantes y profesionales médicos una herramienta invaluable para el aprendizaje y la comprensión del cuerpo humano.
Auzoux se destacó por su habilidad para fabricar modelos anatómicos utilizando materiales económicos y duraderos, como papel maché y cartón. Sus modelos eran reconocidos por su fidelidad anatómica y su capacidad para representar con precisión la estructura y función del cuerpo humano. Gracias a su innovación, los modelos de Auzoux se convirtieron en herramientas esenciales en instituciones educativas y médicas en toda Europa y más allá.
Además de su trabajo en anatomía, Auzoux también fabricó modelos botánicos y zoológicos, ampliando su impacto en el campo de la educación científica. Su legado perdura hasta el día de hoy, y sus modelos siguen siendo utilizados en aulas y museos de todo el mundo para enseñar anatomía humana y otras disciplinas científicas.
Dentro de esta colección, destaca una notable variedad de aproximadamente 800 animales naturalizados, algunos de ellos realizados por los hábiles artesanos del taller de los hermanos Benedito Vives. Procedentes de diversas fuentes, como la extinta Casa de Fieras, expediciones y donaciones particulares, estos especímenes abarcan una amplia gama de criaturas, desde raros y exóticos ejemplares hasta especies autóctonas ibéricas. Entre las joyas de esta colección se encuentran una cabra siamesa, dos linces ibéricos, un ornitorrinco, un equidna, una variada colección de primates y todas las rapaces autóctonas de la península ibérica, además de una impresionante selección de peces.
Además de esta rica variedad zoológica, el gabinete alberga una valiosa colección de maquetas anatómicas desmontables, elaboradas en papel maché por el célebre Doctor Auzoux. Esta compilación, adquirida desde finales del siglo XIX, abarca desde modelos de seres humanos hasta diversas especies animales y vegetales, enriqueciendo aún más el acervo educativo del instituto.
Los modelos botánicos del Doctor Auzoux son una obra de arte en sí mismos, con un nivel de detalle que refleja su profundo conocimiento y pasión por la botánica.
Su inclusión en la colección del Instituto San Isidro resalta la importancia de la educación científica y el legado perdurable de figuras como el Doctor Auzoux en el campo de la botánica y la enseñanza.
Estos modelos, realizados en papel maché, reflejan en detalle la composición biológica de plantas y flores, alguno de los que podemos encontrar en la colección son incluso desmontables y su enseñanza se complementaba con unas láminas educativas
El bastón perforado del Paleolítico no solo era un simple objeto, sino una herramienta versátil con diversas utilidades. Una de las funciones principales era la caza, donde se utilizaba como un mango para propulsar proyectiles, como lanzas o dardos, aumentando la eficacia y precisión del lanzamiento. Además, su diseño permitía sostenerlo con firmeza, proporcionando un mejor equilibrio y control durante la caza.
Este instrumento sería elaborado con madera u otros materiales naturales como piedra o huesos de animales.
Las hachas de tipo chelense eran herramientas multifuncionales utilizadas por los primeros.
Su distintiva forma bifacial, con bordes afilados y una punta característica, las convertía en instrumentos versátiles para una variedad de tareas. Desde la caza hasta la construcción, estas hachas desempeñaban un papel crucial en la supervivencia y el progreso de las comunidades prehistóricas.