"Mi experiencia con el ciberacoso comenzó como simples bromas entre amigos, pero rápidamente se tornó en comentarios crueles y constantes en mis redes sociales. Me llamaban nombres y compartían fotos mías con mensajes despectivos. Era un tormento, ya que no podía escapar de esa realidad, ni siquiera en casa. Finalmente, decidí hablar con un profesor que me apoyó para denunciar la situación. Aunque sigo en proceso de sanación, compartir mi historia me ha devuelto un poco de control sobre mi vida".
"El ciberacoso que sufrí empezó cuando un grupo de compañeros de clase decidió atacarme por ser diferente. Crearon un grupo de chat dedicado a burlarse de mí, publicaban mis fotos y hacían memes hirientes. Sentía que estaba solo y atrapado en un ciclo de odio. Después de un tiempo muy oscuro, busqué ayuda profesional y hablé con mis padres. Aprendí que no estaba solo y que existen maneras de enfrentar esta situación."
"Mi experiencia con el ciberacoso se intensificó cuando comencé a ganar seguidores en redes sociales. Recibía diariamente mensajes de odio y amenazas. Aunque al principio intenté ignorarlos, la situación afectó mi salud mental de manera significativa. Decidí cerrar mis cuentas y enfocarme en mi bienestar. A través de terapia, he aprendido a establecer límites y protegerme en línea, y ahora me siento más empoderada."