El futuro del ciberacoso se ve más complejo debido al aumento del anonimato en línea y el uso de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, que pueden ser utilizadas tanto para detectar abusos como para automatizarlos. Las plataformas digitales seguirán siendo el principal espacio para el acoso, pero con nuevas aplicaciones que dificultan su regulación. Las víctimas, especialmente los jóvenes, podrían enfrentar consecuencias psicológicas graves. En respuesta, se espera que los gobiernos refuercen las leyes contra el ciberacoso, combinando tecnología, legislación y concienciación social para combatirlo.