Ecos del pasado
Periodo de grabación y creación: 22 de septiembre al 24 de octubre de 2025
Periodo de grabación y creación: 22 de septiembre al 24 de octubre de 2025
TiktTok
Real
Resistencia
En TikTok, los lugares patrimoniales de Pachuca se muestran como espacios tranquilos, limpios y perfectos. Todo parece ordenado, acompañado de música suave y voces nítidas, como si la ciudad no tuviera sus propios sonidos. Pero cuando fuimos al Ex Convento de San Francisco, al Museo de la Fotografía y al Reloj Municipal, descubrimos algo muy distinto. Escuchamos los pasos que resuenan sobre la madera antigua, el viento que viaja por los pasillos, las voces y risas de los visitantes y el ruido del tránsito mezclado con las campanadas del reloj. Esos sonidos, que muchas veces se consideran simples o sin importancia, revelan la vida real de la ciudad, una vida que en las redes sociales casi siempre se oculta bajo capas de edición.
En TikTok, estos sonidos desaparecen porque el algoritmo prefiere audios limpios, música popular o voces generadas con inteligencia artificial. Así, los videos terminan sonando iguales, sin movimiento ni historia. A eso se le puede llamar una forma de colonización acústica digital, donde los sonidos locales se reemplazan por audios globales que funcionan en cualquier parte del mundo. No se trata solo de cambiar el ambiente, sino de borrar los detalles que hacen único a un lugar. Al eliminar el viento, los pasos o los ecos, también se elimina una parte de la identidad de Pachuca, su historia y su conexión con la gente que la habita.
Por eso, en nuestro paisaje sonoro de resistencia decidimos hacer lo contrario. Dejamos fuera la música viral y trabajamos con los sonidos reales del lugar: las campanadas del reloj marcando las horas, el viento moviendo las hojas, el crujir del piso del museo, los susurros y las voces que se mezclan en los pasillos del convento. Son sonidos que TikTok ignora, pero que para nosotros representan la esencia de la ciudad, por eso decidimos resaltarlos para recordar que lo auténtico también puede generar emociones y que no todo necesita filtros para ser valioso.
Preservar los sonidos de Pachuca es una forma de resistir a la homogeneización digital, ya que si dejamos que las redes sigan decidiendo cómo debe sonar el mundo, perderemos lo que nos hace diferentes. Escuchar y proteger estos paisajes sonoros es cuidar nuestra historia, nuestra identidad y la memoria colectiva que todavía se puede oír en cada rincón de la ciudad.
Créditos: Ingrid Mérida - Maritza Grande - Nixa Hernández - Agnes Palma - Lía Cano