¿Cuánto falta para salir?
A través de TikTok, la educación se presenta como una novedad estetizada; sin embargo, la realidad escolar está llena de risas auténticas, murmullos de estudiantes, enseñanzas de maestros y la vida cotidiana que habita las aulas. Hoy rescatamos esas voces y sonidos cotidianos cargados de realidad, revelando la esencia genuina que los espacios educativos aportan a Pachuca, más allá de lo superficial y lo estéticamente "viral".
¡Dale, tuzos, dale!
Al buscar videos de TikTok nos percatamos de que no reflejan lo que realmente esperamos, ya que resulta imposible identificar siquiera en qué ciudad fueron grabados. Estas plataformas nos muestran todo y a la vez nada, generando un vacío que elimina lo más esencial: la posibilidad de escuchar de manera auténtica y detallada. Uno de los sonidos más característicos de estos espacios es el del público presente, pues sin poder escucharlo se pierde por completo la emoción genuina del lugar.
Lo bello del viento
Entre gritos infantiles, música de tendencia y ruidos que pasan inadvertidos, encontramos los espacios naturales de Pachuca, caracterizados por ser centros de convivencia familiar durante el tiempo libre. Detente un momento, respira y ten paciencia; solo así podrás captar la verdadera belleza sonora de la ciudad, ese sonido único que se asemeja a un vendaval constante. Pachuca es aire en movimiento.
¿Ya saben qué van a pedir?
Este proyecto explora la vida nocturna y la gastronomía de Pachuca a través de paisajes sonoros auténticos. A diferencia de los videos promocionales de las redes sociales, nuestras grabaciones capturan conversaciones reales, risas que se entrelazan con la música de los bares, la actividad constante de las cocinas y el ambiente genuino entre comensales y meseros. Se trata de un registro fiel que refleja la energía y dinámica nocturna de la ciudad, revelando los sonidos característicos de su vida gastronómica de manera honesta y cercana a la experiencia real.
Ecos del pasado
Nuestro ámbito suena a música de tendencia en TikTok, pero en realidad está compuesto por risas, viento y pasos que narran la verdadera historia de Pachuca. Rescatamos el crujir de la madera porque refleja su esencia auténtica. Es nuestra forma de resistir la colonización acústica digital y mantener viva la identidad sonora de nuestra ciudad, recordando que cada sonido genuino es una huella de nuestra historia y una voz que no debe ser silenciada por los algoritmos.
¿De a como güero?
El contraste más evidente entre TikTok y la realidad de Pachuca es la desaparición del sonido colectivo que caracteriza los espacios públicos. Frente a esa representación digital silenciosa, el sonido rescatado con mayor intensidad fue la voz viva de comerciantes y compradores, pues constituye un marcador identitario y comunitario imposible de sustituir en la experiencia urbana auténtica.
¡Aquí bajan!
Pachuca suena a calma en TikTok, pero en realidad vibra con motores, voces y viento constante. Rescatamos el murmullo urbano porque revela una ciudad viva y diversa en constante movimiento. Cada sonido cotidiano representa memoria, identidad y pertenencia colectiva. Esto constituye resistencia acústica frente a la estética digital que silencia lo auténtico en busca de lo viral y lo homogéneo.
Sinfonia del asfalto
Lo que podemos concluir es que, aunque no es tan evidente, sí existe un contraste significativo entre los videos en redes sociales y la realidad que se vive en el entorno urbano de Pachuca, pues se omiten sonidos tan característicos como el bullicio de la gente y el viento emblemático de la ciudad. Sabemos que esto se debe a que es una plataforma donde hay que replicar las tendencias para obtener visibilidad, pero seguir las tendencias algorítmicas significa perder la esencia auténtica del lugar.