Un verdadero viaje del héroe sobre amor a la docencia, a aprender, a compartir y una afición a la tecnología al servicio de la comunicación es la experiencia que ha vivido por los últimos 36 años nuestra protagonista, la profesora Cristina Cervantes Sandoval.
Durante agosto del 2021 la profesora Cristina Cervantes comenzó su retiro como profesora del Tec de Monterrey, después de 36 años de impartir clases en el área de comunicación orientada hacia la producción de medios, el guionismo, el cine de ficción, la televisión y el estudio de audiencias. En entrevista, nos comparte su historia que lleva impreso el nombre del Tec en su identidad personal y profesional.
Cristina Cervantes Sandoval comenzó su trayectoria en el Tec como profesora de cátedra y, aunque al principio estaba renuente a dedicarse a dar clases, poco a poco fue descubriendo aquello que disfrutaría tanto en su vida. Ella comenta que “fue un privilegio y un hallazgo encontrar una vocación cuando era tan joven". En cada clase y cada semestre, fue reconociendo una de sus pasiones más importantes: aprender.
"Me gusta siempre estar aprendiendo, no estancarme y eso no se va a acabar nunca", comenta al compartir que justo había comprado tres libros distintos para continuar aprendiendo sobre el estudio de audiencias en una época en la que se encuentran cada vez más diversificadas.
Fue entonces, en agosto de 1985 cuando , gracias a la invitación de Jesús Torres, se integró como profesora de planta para impartir las materias relacionadas con la producción de radio y ser la encargada del Laboratorio de Radio.
"Fue una época muy padre, estaba en un laboratorio análogo y fue empezar a construir desde ahí y empezar a ver qué tecnología nueva había".
Y es así que nos presenta otro de sus amores: la tecnología y su uso para la comunicación y la educación. De esta manera, en 1989 el Tec de Monterrey la apoyó para hacer su maestría en la Universidad de Wisconsin-Stout, en Estados Unidos. Ahí se especializó en el área de diseño instruccional con tecnología.
Al regresar de su experiencia internacional, junto con su equipo y con el apoyo de Patricio López del Puerto, formó el CIETE (Centro de Investigación en Tecnología Educativa), que tenía como propósito "llevar la tecnología a la educación". Cuenta, con gran emoción, que aún recuerda cuando llegaron las primeras 15 computadoras Mac, el navegador Netscape y CD-ROM multimedia, usados en el festejo de los 20 años del Museo de Monterrey y haber tenido la posibilidad de realizar la primera página web del Tec, uno de sus más grandes logros de su trayectoria.
Participar en el CIETE le permitió conocer a varios colegas que a la fecha le recuerdan cómo ella los impulsaba a integrar la tecnología a sus clases en una época en la que nadie lo hacía. También tuvo la oportunidad de colaborar con los primeros estudiantes de la Maestría en Comunicación, hace más de 20 años.
Otro momento notable en su trayectoria profesional fue el lanzamiento de su libro Guión para medios audiovisuales: cine, radio y televisión que escribió, en coautoría con el profesor Maximiliano Maza. Este libro nació como un manual de apuntes para sus clases y se ha convertido ya en un básico de la materia de Guionismo para los estudiantes de Comunicación.
A la par del lanzamiento de su libro, su vida cambiaba y se fortalecía con el nacimiento de su hijo Cristóbal que, junto con su esposo Aurelio, conforman la primera y más importante pasión para ella: su familia, a quien ama profundamente. "Me encanta pensar en ellos, me encanta ver que triunfen".
Más adelante, de 2001 a 2005 tuvo a su cargo la dirección de carrera de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y , aunque no disfrutaba mucho las labores administrativas, comenta que fue muy feliz de poder acompañar a los estudiantes en sus dudas, preocupaciones, logros y alegrías.
"A veces la tienes que hacer de papá y mamá al mismo tiempo, a veces amiga, a veces profesora regañona o también como admiradora, cuando vas a enviarlos al extranjero y los ves regresar más enamorados de su carrera, esas cosas me las llevo en mi corazón y me fascinaron. Es, creo, de los mejores trabajos que hay en el Tec, el de ser director de carrera" expresa Cristina con voz enternecida: "Dios me mandó un hijo que se llama Cristóbal, pero creo que he tenido muchos otros por ahí".
En su conversación Cristina destina un momento especial para hablar de los "ángeles de la guarda de los laboratorios" que para ella son clave en el proceso formativo de los estudiantes y en el crecimiento de los profesores. Se refiere al equipo del Centro de Medios del Departamento de Medios y Cultura Digital, quienes con su paciencia (destacando a Manuel Castillo) y apoyo, materializan la unión de ese "matrimonio perfecto" del área de comunicación y su acompañante permanente, la tecnología.
Al término de su gestión como directora, se reintegró como profesora pues "aún tenía muchas ideas por hacer realidad". Y es que una de las características que la distinguen es su vitalidad y energía que imprime a cada proyecto en el que se involucra. Además, desde que era alumna y hasta la fecha, tiene un gusto personal por la actuación en teatro.
Otro de los motivos por los que Cristina es reconocida es por su participación como maestra de ceremonias de las graduaciones del Campus Monterrey. Una gran cantidad de egresados han sido nombrados por ella en uno de los momentos más significativos para los estudiantes, quienes reciben su título profesional de parte de las autoridades de la Institución.
Hacia la recta final de su trayectoria asumió el cargo de directora de la estación Frecuencia Tec 94.9FM en el que permaneció durante dos años. Posteriormente se integró a la Vicerrectoría de Educación Continua, que es la extensión del Tec hacia la comunidad. Dar cursos y capacitaciones de comunicación a las organizaciones es algo que sigue reuniendo sus pasiones y a lo que quiere dedicarse en su futuro más cercano.
"Lo único que quiero decir es que todo esto lo pude hacer gracias al Tec, y esa es de las grandes cosas que le agradezco, que me dejó aprender, nos dejó echar a perder, nos dejó hacer cosas que nos enorgullecen mucho", comenta a manera de conclusión al terminar de narrar su storytelling personal.
También explica que de las cosas que más le gustan es ver a exalumnos y agrega que "trabajar con alumnos es de las cosas que más voy a extrañar porque son ellos quienes me dan vida y me alimento de su energía". Para Cristina, el Tec es una gran familia en donde se puede encontrar de todo. Recomienda a las nuevas generaciones confiar en que todos los cambios que se están viviendo a raíz de la pandemia formarán parte de las estrategias de renovación constante del Tec porque la historia del Tec ha sido conformada de esa manera. Sin duda, la profesora Cervantes deja una huella importante en el Tec de Monterrey, en sus estudiantes y en sus colegas, y en cada una de las personas que tocó con su amabilidad y dinamismo.