El 19 de mayo de 2021 se llevó a cabo la charla Lenguaje no sexista. Más allá de la escandalosa letra E, evento organizado por las instancias nacionales del Programa de Storytellers Tec, el Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana y el Centro de Escritura.
Un carpintero conoce la función del taquete. Lamentablemente, no siempre quienes escriben profundizan en el conocimiento de su herramienta principal de trabajo: la palabra. Por lo anterior, es una buena noticia que la comunidad universitaria que genera contenido para los medios de nuestra Institución se interese en el uso del idioma. Este interés, ya de por sí plausible, se vuelve loable porque el tema de inquietud es el llamado lenguaje inclusivo. Consciente del contexto social, quien se acerca al tema reconoce la importancia del lenguaje tanto en la transmisión ya de herencias culturales, ya de nuevos paradigmas, como en la asunción de una postura ante fenómenos sociales innegables.
Este fue precisamente el objetivo de la charla: comprender que el uso del lenguaje inclusivo promovido por las guías diseñadas para este fin está vinculado con una necesidad social y no gramatical. Para desarrollar la línea temática que va desde el surgimiento del género femenino en el indoeuropeo hasta el uso con perspectiva social, se recurrió a la explicación que ofrece Álex Grijelmo en Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo (Taurus, 2019). De importancia fundamental fue aclarar que cada hablante activa su contexto más conocido para completar los huecos de los que se vale el lenguaje para transmitir la mayor cantidad de datos con la menor cantidad de recursos (para este punto, se recomienda indagar sobre las máximas de Grice, comentadas por Grijelmo en La información del silencio, Taurus, 2012).
Ante un silencio en el discurso, activamos nuestro bagaje. Sin darnos cuenta, descubrimos los sesgos inconscientes y evidenciamos la herencia cultural. Ser conscientes de esto da pie a cuestionar estructuras culturales, y el lenguaje es un aliado del cuestionamiento. Cuando se duplican los sustantivos («todos y todas»), no se hace porque la palabra «todos» solamente se refiera a los miembros masculinos de un colectivo, se hace para llamar la atención sobre un problema social que no se ha atendido: la ausencia de las mujeres en el ámbito público. Cuando se escriben sustantivos con «e» («les alumnes»), se busca, entre otras cosas, propiciar el uso consciente del lenguaje y poner sobre la mesa la normalización que hemos hecho del lenguaje binario.
Por el momento, distintas instituciones han preparado guías para tomar decisiones informadas sobre el uso del lenguaje inclusivo; sin embargo, al ser el lenguaje un organismo vivo, dependerá del uso la evolución de las normas gramaticales. Es decir, el lenguaje inclusivo excede los límites impuestos por el género gramatical y está, más bien, limitado por lo que como sociedad y cultural hacemos con nuestro lenguaje, pues son estos entes quienes han permitido privilegiar a unos y discriminar a otros.
La charla, impartida por Moisés Villaseñor, coordinador del Centro de Escritura, Estado de México, concluyó con una revisión general de las guías de lenguaje inclusivo (DIF CDMX, Inmujeres, ONU, RTVE, principalmente). Se contó con la presencia de 29 storytellers, cuyos comentarios en la encuesta de salida permiten apreciar su compromiso por construir una sociedad realmente mejor.