La marina mercante, que comenzó su andadura tan pronto como el ser humano fue capaz de construir elementos flotantes aptos para el transporte de personas y mercancías, es una flota no militar de titularidad privada que proporciona medios para el transporte marítimo de materias primas, productos y pasajeros en recorridos que abarcan zonas costeras cercanas entre sí o largas singladuras intercontinentales y que aglutina una amplia variedad de actividades. Es una vasta industria dedicada al transporte intermodal e íntimamente imbricada en aspectos políticos y económicos del comercio y la política mundial.
La marina mercante se erige como una pieza esencial del comercio internacional, transportando mercancías y pasajeros por todo el mundo, sin la cual gran parte del negocio de importación y exportación nacional e internacional se detendría.
Esta particular industria requiere aptitudes y habilidad en aspectos tanto financieros como logísticos para su correcta administración y operatividad, y engloba un amplio espectro de soluciones tecnológicas, desde las infraestructuras básicas de materiales y energía, hasta los sistemas, equipos y procedimientos más avanzados y sofisticados de comunicaciones.
La industria marítima se articula en una amplia gama de naves y sistemas navales, que dan empleo a un enorme número de profesionales altamente cualificados y disciplinados, que deben estar debidamente acreditados y oficialmente autorizados, a trabajadores variados y a empleados de puestos básicos para la operación y el mantenimiento de los barcos. Así pues, existen numerosas opciones disponibles para todos aquellos que hayan desarrollado un interés en el trabajo marítimo.
Además, la industria marítima incorpora una amplia reserva de recursos que constituyen un campo muy fértil para la educación e investigación de las ciencias del mar.