FAQ
 


Algunas preguntas frecuentes
(En constante actualización)

1. ¿Cuántas lenguas se hablan en Aragón y en qué porcentajes?
El castellano, introducido desde la baja Edad Media, es la lengua mayoritaria en Aragón, y -hasta hoy- la única oficial. Supone el 94% de la población. 

El catalán se habla en una franja limítrofe con Catalunya. Supone cerca del 5% del total de la población aragonesa. En su zona, sin embargo, es la lengua de uso mayoritario (80% y 90% de la población). 

En el valle de Benasque (Benás) se habla una lengua puente entre el catalán y el aragonés, cerca de 1000 hablantes. Salvo en Benasque y Castejón de Sos (Benás y Castilló de Sos), es mayoritariamente hablado en el resto del valle. La filiación lingüística del benasqués es debatida, para unos es un dialecto aragonés, para otros es catalán. Para la SLA es una microlengua.

El aragonés tiene entre 4000 y 6000 hablantes habituales, aunque una cantidad de personas, que (mientras no se elabore un censo lingüístico riguroso)  es difícil de precisar,  lo conoce. A principios del siglo XX se calcula que todavía era la lengua de unas 80.000 personas. Esta situación de minorización se debe a la desacreditación que la lengua sufrió en las escuelas (tanto de la República como de la Dictadura), lo cual causó una elevada deserción o deslealtad lingüística, así como el efecto negativo que supuso el servicio militar obligatorio. A ello hay que añadir que el aragonés, en aquella época, y ya mucho antes, evidenciaba un fuerte estado de diglosia, puesto que estaba muy estigmatizado socialmente al ser considerado como un habla zafia y vulgar, propia de gente rústica, por oposición al castellano, presentado como la lengua de ascenso y mejora social.


2. ¿Dónde se habla aragonés?

En algunas zonas del Alto Aragón, como la Ribagorza occidental (la oriental es de lengua catalana), donde la mayoría de la población habla todavía aragonés, si bien en Graus (su capital) el uso de la lengua se reduce al casco antiguo (Barrichós), y a las personas de mayor edad, siendo el castellano la lengua mayoritaria. En Campo, al norte, también se ha ido reduciendo el uso de la lengua autóctona y se experimenta un proceso similar.
El valle de Gistau, al oeste del de Benasque (Benás), también presenta un uso social del aragonés, que es similar al de Echo, un valle que se encuentra ya más a occidente, junto al de Ansó, en vecindad con tierras navarras. 
En el resto de los valles, el aragonés se encuentra en una situación terminal, y es usado tan sólo por algunas familias. Es el caso -sobre todo- de Bielsa, y menos todavía en el valle de Tena, donde apenas tiene alguna presencia en Panticosa, población donde hay una pequeña comunidad que lo usa -o conoce-. Otro tanto sucede en el occidental valle de Ansó.
En zonas meridionales del prepirineo (Viello Sobrarbe, Galliguera, Suduruel) existe todavía un debilitado uso del aragonés, hablado por menos de un tercio, o una cuarta parte (incluso menos) de la población.

En general se trata de territorios muy afectados por la baja demografía, la escasa natalidad y la intensa emigración hacia los núcleos urbanos aragoneses, y fuera de Aragón, experimentada en el desarrollismo de los años sesenta y setenta del pasado siglo.
En el resto del territorio altoaragonés (esto es, el tercio norte de la provincia de Huesca) se dan casos aislados; familias, personas. Pero en la inmensa mayoría se puede afirmar que el uso del aragonés se asocia casi siempre a la gente mayor, puesto que la ruptura de la transmisión intergeneracional es una práctica muy generalizada, casi consumada, salvo excepciones. En el catalán hablado en Aragón, en cambio, este fenómeno sólo sucede en una proporción mucho menor.

Por lo general se tienden a mostrar en las diversas obras y en Internet mapas lingüísticos de Aragón completamente desactualizados, puesto que toman como referencia la situación que existía hace 70 u 80 años.


3. ¿Dónde se habló aragonés en el pasado?

Es difícil, y arriesgado, afirmar que en todo Aragón se habló aragonés, si por aragonés se entiende el sistema de hablas de los valles altoaragoneses. La presencia occitánica de habla gascona (y lenguadociana) durante la Edad Media y parte del Renacimiento rebasaba el 20% de la población. Es de suponer que las primeras generaciones debieron usar el gascón y, en menor medida, el lengadociano principalmente.

Por otro lado, en aquella época, el catalán fue la lengua de prestigio durante siglos. Textos notariales en esta lengua se pueden encontrar en diversas poblaciones que siempre hablaron aragonés. El aragonés era, y ha sido siempre, sobre todo la lengua de la población rural, de economía agro-ganadera. 

Para algunos autores es muy cuestionable que el romance que se hablaba desde la ribera del Ebro hacia el sur fuese el mismo que en el norte. Probablemente bajo la etiqueta de lo que se ha venido denominando navarro.-aragonés se agrupe a una familia de romances próximos. El romance aragonés hablado en el Bajo Aragón debió de "resistir" hasta el s.XVIII, a juzgar por los restos léxicos y sintácticos que han sobrevivido.

4. ¿Existe alguna institución oficial que promocione el aragonés?

En diciembre de 2010 la aprobación por parte del gobierno del PSOE (socialdemócratas) de la Ley de Lenguas supuso la creación del Consejo Superior de las Lenguas de Aragón (CSLA), un ente de carácter eminentemente asesor. Su misión era crear sendas academias para el aragonés (el benasqués se incluiría en ésta) y el catalán. El CSLA tuvo varias reuniones. En la última los miembros de ambas academias fueron formalmente propuestos y votados por el CSLA y tan sólo se estaba a la espera de la publicación, de manera oficial la constitución de las mismas. Conviene recordar, no obstante, que la única lengua que el estatuto de autonomía Aragón declara oficial es el castellano y ello condiciona irremisiblemente cualquier política lingüística que se quiera llevar a cabo en relación con las lenguas autóctonas aragonesas.

El anterior gobierno de Aragón, constituido por el PP, (Conservadores y Liberales) reformó la Ley de Lenguas, lo que, lógicamente conllevó la reforma -o desaparición- de la academia de la lengua aragonesa. El gobierno que le siguió, constituido en 2015, formado por PSOE-CHA (socialdemócratas y nacionalistas de izquierda), recuperó la Ley de Lenguas y ha creado una Dirección General de Política Lingüística que dirige José Ignacio López Susín.


5. ¿Se da alguna presencia del aragonés en la enseñanza y los medios de comunicación?

Su presencia es casi simbólica, en la enseñanza ha habido cursos para adultos durante los años 80 y 90 del pasado siglo XX, y alguna experiencia en secundaria. En el pasado curso 2015-2016 veintisiete escuelas públicas de las cuatro comarcas del Pirineo oscense -Alta Ribagorza, Sobrarbe, Alto Gállego y Jacetania- y el instituto de Aínsa ofrecieron clases de aragonés en las que se matricularon 585 alumnos.
En los medios de comunicación, y de manera intermitente, han existido breves secciones en prensa, las hubo, semanalmente, durante algunos años de las mencionadas décadas en el Diario del Altoaragón, y en Radio Huesca aunque se trataba principalmente de textos en la propuesta de lengua estándar que postula el Consello d'a Fabla Aragonesa. También Radio Sobrarbe ha tenido en antena un interesante programa semanal en las hablas de Gistau y Bielsa. En la actualidad existe una sección dominical en el Heraldo de Aragón, titulada "Carasol aragonés". Además, desde el curso escolar 2013/2014 dicho periódico publica todos los miércoles una columna educativa en aragonés. La presencia en TV es prácticamente nula, tan sólo se ha dado alguna rara aparición de carácter anecdótico.  En ocasiones el aragonés se pudo oír en el programa ¡Bien dicho!, de la televisión pública aragonesa, Aragón TV, los jueves a las 21:30. Esto sucedía cuando ese espacio estaba dedicado a una población aragonesófona (Echo, Ribagorza...). El programa, por lo demás, centraba más su atención en la divulgación del léxico no castellano de Aragón. 

En 2017 está prevista la emisión de un programa semanal en aragonés en Aragón Televisión y Aragón Radio.

 
6. ¿Se puede hablar de una literatura en aragonés?

Sin duda. Toda lengua posee su literatura, principalmente oral. El aragonés posee una literatura oral que todavía está pendiente de una compilación y edición sistemática. En cuanto a la escrita, tiene su principal núcleo en el dialecto ribagorzano, con las Pastoradas, piezas de teatro popular, de contenido jocoso y festivo, que surgen a finales del s. XVII. Existen obras de autor conocido, que se sepa, desde el s. XIX, principalmente en Graus y Estadilla. En Estadilla escribe Bernabé Romeo (Estadilla, 1841-Madrid 1916); en la capital comarcal, Graus  cabe señalar a Dámaso Carrera (Graus,1849-1909), Vicente Barrós (Graus, 1876-1943),  o Vicente Castán (Graus, 1865-1922);  y en Estadilla continuó la tradición con Cleto Torrodellas Español (Estadilla, 1868-1939),  y "Pablo Recio" Cleto Torrodellas Mur (Estadilla, 1914.-Barcelona, 1988), sobrino del anterior. 

El segundo núcleo literario es, en el extremo occidental, la villa de Echo, donde destacan autores como Domingo Miral (1872-1942), Veremundo Méndez (Echo, 1897-1968) y Chusep Coarasa (Echo, 1918-Zaragoza, 1988).

Más modernamente ha surgido un tercer núcleo literario en el valle de Gistau, con Nieus Lucia Dueso (Plan, 1930-Barbastro, 2010) y Quino Villa (Gistaín, 1957). Y prosigue, con vigor, la veterana tradición literaria ribagorzana, en la cual destacan: Francisco Castillón (Graus, 1908-1982), Lluisón de Fierro (Graus, 1928-2015), Elena Chazal (Estadilla, 1960) y Toni Collada (Fonz, 1974). En el Sobarrbe, entre la obra más reciente, destaca por su modelo fiel y genuino de lengua, el  Severino Pallaruelo (Puyarruego, 1954).

En el área meridional, señalaremos la obra costumbrista de Agliberto Garcés (Bolea, 1908-2002). Existen otros autores cuya lengua evidencia cierta reelaboración por parte de los editores, que las priva de su autenticidad dialectal (p. ej: Juana Coscujuela, y, especialmente, José Gracia o Félix Gil).

Finalmente, y desde final de los 60, se ha llevado a cabo una variada y muy desigual obra en diversos modelos de neoaragonés, más o menos sincréticos, más o menos basados en mixturas de dialectos históricos. Es pronto para hacer una valoración con perspectiva histórica, pero, sin duda (entre la docena de autores más destacados que han cultivado o cultivan dicho modelo elaborado), no puede obviarse, por significación histórica y su calidad literaria, la obra pionera de Ánchel Conte (Alcolea de Cinca, 1942) y la de Chusé Inazio Nabarro (Tauste, 1962).


7. ¿Existe un modelo aceptado de lengua estándar y de grafía común?

De manera unánime, no. Existe un neoaragonés, aragonés común, o fabla, que presenta variantes en el rigor y calidad de su elaboración según sea la competencia lingüística de la persona, en general son pocos quienes usan un modelo coherente de dicha lengua.  Esta fabla viene funcionando desde hace cuatro décadas, pero no ha tenido éxito como modelo de referencia para los hablantes del aragonés histórico -es decir, los dialectos constitutivos-, ni tampoco para el resto de la sociedad. Se trata de un modelo hablado por un centenar de personas, o dos a lo sumo, principalmente en las ciudades de Huesca y Zaragoza,  y está más bien asociado a ciertas ideologías políticas. Este modelo es básicamente el usado por asociaciones como Consello d'a Fabla Aragonesa (CFA), que es su principal promotor, y el colectivo agrupado en torno a Chuntos por l'Aragonés (Ligallo de Fablans, Nogará-Religada y la autodenominada Academia de l'Aragonés-Estudio de Filología Aragonesa (AA-EFA). Salvo contadas excepciones no se percibe en dichos colectivos una reformulación de las carencias de rigor que presenta dicha lengua, tan sólo ha habido un replanteamiento de la grafía por parte de AA-EFA, que ha optado por un modelo más acorde al común de la Romania del que supone el del CFA.

Pero en realidad existen varias grafías, pues además de la castellana, usada tradicionalmente en los programas de fiestas, pregones y textos costumbristas de autores del XVIII al XX,  existe la grafía semifonológica, que los colectivos de la fabla aprobaron en Huesca, en 1987. Dicha grafía es seguida en la actualidad principalmente por personas afines al CFA.  Recientemente, en 2010, como se ha dicho arriba, la asociación AA-EFA, presentó una propuesta de nueva grafía, a medio camino entre la grafía medieval y la castellana, no obstante la sigue aplicando principalmente para un modelo de neoaragonés que es deudor del propuesto por el CFA.  Por otra parte la editorial Xordica viene editando principalmente en una suerte de grafía de compromiso, basada en la castellana, pero con algunos elementos de la grafía DLA.  Esta última grafía, DLA, siglas que corresponden a nuestra revista De lingva Aragonensi,  es una grafía que se inspira principalmente en la medieval y en la etimología romance, afín al área occitano-catalana. Tras trabajar en ella durante los años 2004 y 2005, se presentó en julio de 2006 para ser usada, además de en la mencionada revista, también en las diversas comunicaciones presentadas a Congresos y Simposios desde 2005 hasta hoy.  La SLA considera que la grafía, siendo un tema de relevancia,  no es el problema más grave del aragonés, que lo constituye, sin duda alguna, la consumación de la ruptura en su transmisión oral, y es evidente que sin relevo oral no hay lengua, no importa en qué grafía se escriba.

La recién creada Dirección General de Política Lingüística delegó en tres romanistas (Ramón D'Andrés, Patric Sauzet y Michael Metzeltin) para que actúen como comité de expertos que consensúen una grafía que debería ser la oficial. Estos tres asesores fueron el resultado final de una selección entre un listado de filólogos en el que ellos resultaron del consenso de todas las asociaciones que trabajan por el aragonés. La nueva grafía se hizo pública el 16 de febrero de 2017. Se abrió un tiempo de alegaciones para que las tres asociaciones implicadas, CFA, SLA y EFA, presentasen alegaciones. Las de la SLA se pueden consultar en esta web en el apartado Actualidat.

En este 2017 se prevé la creación, por parte del Gobierno de Aragón, de una Academia del aragonés.