Hogar Asilo San Rafael
El Asilo de San Rafael fue fundado en el año de 1942 por cuatro personajes importantes en esa época de nuestra sociedad, fueron ellos Don Luis Arango Restrepo, Angel María Pradilla, Benito Uribe y Apolinar Pineda
En la parte norte de la Meseta de Bucaramanga, al finalizar esta, se encontraba una casa-finca solariega de más o menos 10.000 m2 de propiedad de Doña Elisa Sánchez Viuda de Carreño cuyo nombre era Quinta Larsen, construida en el Siglo XIX, lote que fue donado por Doña Elisa y la casa vendida a un precio muy bajo.
El 5 de Febrero de 1943, abrió sus puertas a los ancianos de Bucaramanga y en especial a los que venían del campo en mala situación a causa de las guerras, iniciándose esta obra con 15 ancianos. El 28 de Mayo de 1943 se firmó el acta de fundación en las oficinas de la Beneficencia Municipal en base al Artículo 11 de la Resolución 11 de Abril del mismo año y aprobada por el Departamento de Asistencia Social del Ministerio de Trabajo y por medio de la Resolución 69 del 10 de Mayo del mismo año, firmaron el Acta de fundación, el Dr Alejandro Villalobos por parte de la Beneficencia de Santander, el Presbítero Enrique Fourcams como representante de los vecinos organizadores. En esta misma reunión se nombra a la comunidad vicentina de las Hermanas de la Caridad como encargadas de atender la institución con un auxilio mensual de $400 para su sostenimiento.
Fue acondicionado un salón para 15 ancianos y otro más pequeño para las 4 hermanas, una pequeña cocina de carbón y un lavadero iniciándose desde este momento el crecimiento de la institución. Corrían los años y el Asilo seguía creciendo y adecuándose a las necesidades que se iban presentando.
Por los años 60 el Asilo San Rafael fue visitado por los miembros del Club Rotario Bucaramanga para conocer más a fondo toda la institución y prestarle alguna ayuda para mejorar su funcionamiento.
En 1977 el Doctor Josué Ardila García y el presidente del Club en esa época, Gonzalo Ardila Díaz, comenzaron la vinculación efectiva del Club Rotario con el Asilo San Rafael; fue así como se inició la construcción de un taller de Terapia Ocupacional dedicado especialmente a la fabricación de traperos, escobas, colchones y cobijas el cual se ha ido ampliando con el correr de los años y presta aún magníficos servicios a la institución. Toda la producción fabricada en el taller de terapia se encuentra vendida al comercio de la ciudad.
En este mismo año el Club Rotario Bucaramanga aún bajo la presidencia de Gonzalo Ardila Díaz donó para la institución los equipos de lavandería para atender las necesidades del Asilo y hoy después de 20 años, aún trabajan 8 horas diarias en estas labores.
En 1988 el presidente del Club Leonardo Angulo Prada inicia la reconstrucción y remodelación del segundo piso dedicado a los pensionados, obra que permitió poder continuar con esta pequeña fuente de ingresos que se encontraba en muy mal estado y en camino de ser cerrada por su deterioro.
La Fundación Oftalmológica de Santander y por intervención del Doctor Juan Camilo Parra Restrepo, en visita que efectuó a la institución, encontró que el 70% de los 240 ancianos de esa época tenían problemas con su visión; desde ese mismo momento el Doctor Parra, quien fuera miembro del Club Rotario Bucaramanga, ha estado pendiente de ellos y anualmente en forma personal efectúa cirugías (incluidos los lentes intraoculares) en los meses de Noviembre de cada año.
Iniciándose el año de 1992, el compañero Alberto García se preparaba para ocupar la presidencia del club, visitó las instalaciones del asilo y tomó la decisión de hacer su obra del año rotario, consistente en la iniciación de la modernización de la institución, fue así como colocó la primera piedra.
Inició el Club Rotario Bucaramanga su gran obra en beneficio de los ancianos de la ciudad, planeando, dirigiendo y consiguiendo todos los aportes necesarios para construir un pabellón para 80 ancianos con todas las técnicas modernas de la época.
El pabellón en dos plantas fue construido en dos módulos separados, correspondiente a los ancianos de caridad en la planta baja y los apartamentos individuales para los pensionados en la segunda planta con el objeto de obtener ingresos suficientes por parte de los allí residentes que pudieran subsidiar la planta baja donde están los ancianos de caridad.
Esta obra fue continuada en 1994 por el compañero Bernardo Martínez-Villalba, en 1995 por Germán Oliveros Villamizar y en 1996 por Gilberto Soto González. Es importante destacar que en el año de 1995 se presentaron dificultades económicas para finalizar la obra y fue cuando Gonzalo Ardila Díaz la tomó de su mano y con gran empuje los rotarios del Club Rotario Bucaramanga pudieron terminar la obra y dotarla completamente hasta en sus más mínimos detalles. El edificio fue entregado por Gonzalo Ardila y Gilberto Soto, presidente del Club al Asilo San Rafael a finales del año 1996. De esta manera se aumentó la capacidad de la institución en 80 ancianos más.
Por decisión unánime de la Junta Directiva del Asilo y debidamente aprobada por el Ministerio de Salud, en su Junta Directiva tienen puesto permanente dos rotarios del Club Rotario Bucaramanga.
Finalmente, hay que anotar que la institución está considerada como una entidad privada, con su personería jurídica, que recibe auxilios gubernamentales y está controlada en forma permanente por las autoridades competentes.
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