Desde muy joven con 16 años comencé a trabajar en el Centro de Buenos Aires, la calle Corrientes, Lavalle, Florida y los cafés. La noche de la ciudad eran parte de mi vida cotidiana, conocí en su ambiente los personajes porteños más típicos y por su puesto a amar nuestro tango.
Luego en 1989 y ya viviendo en Europa , un viaje a Buenos Aires me fuí a tomar clases para bailar tango, ya que al vivir en Madrid y al ser Argentino los amigos europeos me preguntaban. En esa época se estaba empezando a hablar otra vez del tango danza. Habia muchos argentinos en toda europa y el tango danza empezó a conocer e interesar en los círculos jovenes. Así conocí el Club Sin Rumbo en Villa Urquiza y a toda su gente milongueros de alma. Gerardo Portalea, el Chino Perico, La Rusa, Oscar Pichi Caligari y tantos otros, que seguian con el tango con mucha humildad pero con mucho entusiasmo en enseñar como se baila con el corazón. A todos ellos les debo mi recuerdo con cariño.
Ricardo Ponce "El chino Perico" y Juana Lemos "La Rusa"
Las clases de los miércoles en el club en Villa Urquiza, donde se gesto una estética de la forma de bailar caracteristica del barrio que le dió el nombre